Yemen 2016: guerra sin fin

La evolución del Yemen, un país con casi 27 millones de habitantes, es una historia de progreso, de retroceso, de esperanza, de lucha, de caída, desilusión y caos.

Después de la desintegración de la Unión Soviética, las perspectivas del país eran relativamente buenas. Los expertos más optimistas decían que el Yemen tenía el potencial de ascender a ser uno de los países más estables y económicamente equilibrados de la zona. De hecho, inversores extranjeros, al igual que gobiernos del oeste, ayudaron a reconfigurar la estructura económica y política. La visión era que a través de los recursos naturales (el petróleo), la inversión en puertos comerciales cerca del canal Suez que se considera esencial para la economía global, y, a parte, la construcción de un mercado laboral que tuviera un sector de servicios fuerte, para seguir subiendo la actividad económica y la calidad de vida.

Cualquier persona que haya abierto la sección internacional en un periódico este año habra contemplado que esas visiones siguen siendo, pues eso, visiones.

Los conflictos internos del Yemen tienen sus raíces en su pueblo. Son conflictos tan profundos, tan cargados de desconfianza y odio que difícilmente permitirán que ese país, localizado en una región de tensiones continuas y gobiernos inestables, produzca unas condiciones en las que una vida tranquila y próspera sea posible. Más aún, si ese país se convierte repentinamente en un frente importante de un conflicto que excede sus fronteras. Ese conflicto, a su vez es frente en un conflicto aún mayor, que también excede sus fronteras. Pero seamos un poco más concretos. En este artículo intentaré explicar los tres conflictos principales que impiden, por el momento, e imposibilitan a largo plazo, una estabilización general en el Yemen.

I. Frente: Norte/Sur

En términos de historia y teoría geoestratégica esta faceta del conflicto la hemos visto de muchos países en muchos momentos históricos. Tras la disolución de la Unión Soviética se intentó unir la esfera del sur y la del norte para crear un único estado. Unificaciones así suelen ir acompañadas por la promesa de la mejora económica, o incluso una revisión política en cuanto a los derechos humanos y participativos, etc. En el Yemen el Norte con la capital Sanaa y el Sur con la ciudad que mantiene uno de los puertos más importantes de toda la región, el puerto de Adén, nunca llegaron a unificarse realmente. El régimen político que controlaba el país se percibía desde el principio como una dictadura del norte que no cumplía sus promesas, oprimía movimientos populares y sólo tenía interés en el sur para explotar su beneficiosa localización geográfica.

El otro conflicto interior del Yemen es el de los Huthi, contra el (ex-)gobierno, que sigue siendo el gobierno reconocido por la mayoría de los demás países pero que ha huido del territorio y está intentando encontrar un camino viable para volver al poder, y a su país.

Mientras que el primer conflicto que he descrito es más bien un conflicto desestabilizador del país, es el segundo conflicto, el conflicto entre Huthi y el ex-gobierno, el que más nos interesa. Los Huthi conquistaron hace pocos meses la capital y, poco a poco, lo que quedaba del país, menos el sur que no quiere aceptar invasores de ningún color. Eso no quiere decir que el sur es un espacio tranquilo, ni mucho menos es seguro. Los bombardeos de los EEUU, las montañas, y las bases de Al Qaeda hacen una conquista muy difícil y demasiado costosa.

II. Frente Arabia Saudí/Irán

Si hacemos un paso atrás para ver una imagen más completa, veremos que ese conflicto entre Huti y ex-gobierno es en realidad una lucha por el predominio en el Oriente Medio. Los dos actores principales son Irán y Arabia Saudí. Irán se ve como la potencia protectora de los musulmanes siitas, mientras que Arabia Saudí quiere instaurar gobiernos que apoyarán a los sunitas. Efectivamente, los Huti en ese caso son los que cuentan con el apoyo de Irán y la coalición alrededor del expresidente Hadi es respaldada por Arabia Saudí. Aquí no puedo entrar más al detalle del conflicto entre esos dos poderes regionales en general. Pero basta con decir que el choque entre esos dos Estados se refleja en varios puntos del Oriente Medio/Próximo, entre otros, en Siria.

Pues, mientras que los Huti reciben ayuda monetaria, armas e información de la República de Irán, las fuerzas del ex-gobierno luchan desde bases en el territorio Saudí, en el que se encuentra el ex-presidente Hadhi, tras tener que huir del país a finales del año pasado.

III. Dimensión del conflicto

Analizando el conflicto en el interior del país es como mirar una típica guerra poscolonialista. Con más distancia, vemos como un conflicto regional masivo determina el desarrollo de la miseria. Ahora bien, si queremos captar la dimensión global que tiene el conflicto tenemos que mirarlo desde más lejos aún. Es la dimensión internacional y el conflicto EEUU-Rusia. Una victoria de los Huti, es una victoria de Irán, una victoria de Irán se traduce en poder e influencia para Rusia. La misma cadena se puede aplicar a las fuerzas del ex-gobierno. Su victoria, es una victoria para Arabia Saudí, ellos, a su vez, son aliados del oeste y de los EEUU.

IV. Consideraciones importantes

La guerra civil en Yemen ha alcanzado los niveles más indiscutables, más horrorosos, que la imaginación humana permite. He explicado el llamado “framework” (las condiciones en las que el conflicto puede existir) y como se manifesta en términos de las relaciones internacionales y la geoestrategia. Sin embargo, no he mencionado que el Estado Islamico, ISIS, DAESH, ISIL, o como uno quiera llamarlo, ha iniciado un ataque a los puntos más débiles del país. Los siitas (Huti) para ellos son lo más repelente que existe y su único fin es erradicarlos. En ese sentido compiten con Al Qaeda por la posición del abogado más creible de los sunnitas radicales. Mientras que Al Qaeda mantenía que atentados a mezquitas siitas era algo que no se podía considerar musulmán, y que por lo tanto no iban a hacer, el Estado Islámico ha empezado a plantear bombas en dichas mezquitas, matando a docenas de personas. Para el Estado Islámico, Al Qaeda es demasiado suave con los siitas. Los yemenitas viven en un país de incontrolable violencia, viven en un estado de terror contínuo, que no nos podemos imaginar. Las bombas de las drones americanps que caen sobre las ciudades del Yemen, con el fin de erradicar grupos islamistas (sobre todo Al Qaeda, y no tanto el Estado Islámico), completan el dibujo del caos perfecto.

V. Diplomacia y solución

A lo mejor algunos de los lectores habrán pensado que como los EEUU y el Iran han celebrado un buen paso con el acuerdo sobre el programa nuclear iraní, lo que ahora habrá que hacer en el Yemen es lo mismo. “Ya encontrarán unos puntos comunes para hacer la paz”.

Todo lo contrario. En una frase: La guerra en Yemen es un campo de batalla en el que los EEUU pueden demostrar a los saudís que aunque haya habido un acuerdo con Irán, su solidaridad permanece con ellos. Si algo, el acuerdo con Irán hizo una solución diplomática en el Yemen menos probable de lo que era antes.

Desde mi punto de vista, existen dos opciones para el futuro: 1. Una división del país. La dificultad aquí es que ningún lado quiere ceder el puerto de Adén a la otra; 2. Uno de los dos lados triunfa en el conflicto militar. Viendo que los dos lados disponen de recursos de dos poderes regionales y el respaldo de Estados con influencia mundial, cada lado podrá ajustar su dedicación a esa guerra para no perderla, lo que inevitablemente significa que el conflicto terminará cuando uno de los dos lados la evalúe como demasiado costosa. Visto la situación, es un conflicto importante para todos los implicados y va a tardar hasta que llegue ese punto.

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