Unas líneas sobre las Naciones Unidas

Anoche el mundo se iluminaba de azul para conmemorar los 70 años del nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El motivo es que tal día como hoy en 1945 entraba en vigor la Carta de Naciones Unidas tras ser ratificada en San Francisco por 51 países, entre los que cabe destacar China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Con este gesto simbólico las Naciones Unidas han querido destacar su relevante papel en la asistencia a los más necesitados, en el mantenimiento de la paz y en la promoción de los Derechos Humanos. En palabras de su octavo secretario general Ban Ki-moon, los valores de Naciones Unidas deben seguir siendo «faro y guía para toda la humanidad»

La ONU es hoy la mayor organización internacional existente. En ella, a través de reuniones periódicas celebradas durante el año, los Estados miembros y otros organismos vinculados toman importantes decisiones cuya magnitud obedece a la idea de asociación de gobierno global. En su arquitectura destacan la Asamblea General, el Consejo de Seguridad, el Consejo Económico y Social, la Secretaria General, el Consejo de Administración Fiduciaria y la Corte Internacional de Justicia. La integran 193 Estados miembros. A estos cabría sumarles el Estado de la Ciudad del Vaticano, la Soberana Orden Militar de Malta y el Estado de Palestina como observadores. Desde una perspectiva histórica la ONU habría sustituido a la Sociedad de Naciones que fallaría a la hora de poner freno a la guerra, su principal objetivo. Su sede principal se encuentra en Nueva York. La sede europea, la segunda más importante, se encuentra en Ginebra.

A lo largo de sus siete décadas de actividad, la Organización de las Naciones Unidas ha despertado fuertes debates respecto a su utilidad y funcionalidad en el mundo contemporáneo. Si nos enfocamos en los mínimos, la ONU ha resultado un éxito al ser capaz de balancear los intereses de las grandes potencias en la Comunidad Internacional previniendo el estallido de una Tercera Guerra Mundial; también ha creado un marco jurídico e ideológico internacional, al que se refieren muchos habitantes del planeta a la hora de imaginar conceptos como el de humanidad e igualdad de derechos. Sin embargo, los medios de comunicación nos recuerdan diariamente el fracaso de la ONU a la hora de liberar a la humanidad del flagelo de la guerra (no solo eso, en ocasiones ha justificado acciones en contra de su propia legalidad, como el envío de una Misión de Paz tras el ataque ilegal de Estados Unidos sobre Afganistán en 2001) y en su debilidad estructural ha viciado procesos vitales para la construcción de un mundo más equitativo (como cuando en 1995 durante la cumbre de Beijing se acordó que cualquier proyecto de las Naciones Unidas favorecería la equidad de género, sin ofrecer una definición unitaria del término género).

La legislación internacional emanada de las Naciones Unidas garantizó menores niveles de violencia durante el periodo de la descolonización, ha ayudado a perseguir masacres e injusticias que hubiesen sido perfectamente legales según la cosmovisión clásica de los estados-nación y ha ofrecido herramientas de acción y denuncia a pueblos sin estado (como los pueblos indígenas americanos o los Roma). No es casualidad que hayan proliferado discursos interesados contra el papel de la ONU, valiéndose de argumentos legítimamente críticos para sembrar dudas sobre su papel en la actualidad. Las sociedades civiles de todos los países del mundo siguen contando con una herramienta necesaria en las Instituciones de las Naciones Unidas, y consideramos que abandonar las luchas por mejorarlas sería un auténtico  error.

Por Lluís Garrido (Coordinador CSQN) e Iván Mínguez (Editor CSQN).

Foto principal: taringa.net

Related News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0)

UA-55908739-1