Por una política imaginativa. Apuntes sobre el último libro de Santi Alba Rico

Se cuenta por ahí que, como si de un camino lineal se tratara, un exceso de literatura te llevará al psiquiátrico y, en cambio, un exceso de estudio de la Historia te meterá, sí o sí en la cárcel. Aceptando el reto este polémico filósofo, nos trae un libro (Ser o no ser un cuerpo) que combina de forma excepcional toda clase de literatura con historia. Así, el lector, se puede entretener con los mitos griegos o descubrir la belleza de los cuentos árabes escondidos en las mil y una noches además de viajar a la lejana China para entender el funcionamiento del capitalismo. Alba Rico nos demuestra que sufre un exceso de literatura… pero digo que acepta el reto porque lo acompaña de un exceso de explicaciones históricas. El autor se interroga a lo largo del libro sobre el cuerpo del ser humano y los ritmos que le son impuestos por ese motor de la Historia que se llama capitalismo, y trata de demostrar la incompatibilidad de éste con la antropología humana y la vida social de los hombres. No es una tesis nueva, el austriaco Polanyi ya se centró en esto a lo largo de su obra. Lo que este filósofo nos presenta es una invitación a pensar la Historia, como una funesta casualidad, representada según él en la transición observable entre dos obras de arte, una de Brueghel el viejo[1] en la que se puede ver el fracaso de Ícaro (recordemos que Ícaro en la mitología griega quiso volar más y más cerca del sol, hasta que se le derritieron las alas y cayó al mar[2]) frente la sociedad de los hombres, que en el cuadro transcurre tranquilamente y, por otro lado, una fotografía de Richard Peter tomada justo al final de la II Guerra Mundial[3] en la ciudad alemana de Dresde donde mil bombarderos ingleses y yanquis lanzaron cuatro mil toneladas de bombas. Esto es la Historia, el vuelo de Ícaro. Han hecho historia sobre nosotros, y aquí el cuento de la tinaja de Wang resulta útil para explicar a qué se debe tanta destrucción. La narración versa sobre una familia de campesinos pobres que descubren una tinaja mágica que multiplica todo lo que cae en su interior. Inmediatamente le echan un par de monedas que se transforman en una fortuna, de la tinaja no pararán de salir monedas. Un día deciden que sea el abuelo ya moribundo el que se dedique a recoger las monedas, todo parece ir bien hasta que el abuelo muere y se cae en la tinaja, que no parara de producir cadáveres. Bien, ahí tenemos el capitalismo, produce por igual riquezas que barbarie. Y aunque nosotros sepamos distinguir un ser humano de una mercancía, el mercado no (quizá eso sea lo que el barbudo quiso decirnos con lo de la alienación). Historia y capitalismo han ido de la mano imponiendo un ritmo vertiginoso a nuestras sociedades, aumentando cada vez más la distancia de donde vivimos y donde realmente se decide nuestra vida (Alba Rico gusta llamarle a esto verdad y realidad). La lucha de clases dirán unos, cierto, pero este astuto filósofo vincula las clases dominantes a los Ícaros, a aquellos empeñados en volar más alto sin importar el coste, los fantasiosos que destruyen nuestras formas de vida (emigración, paro, gentrificación, etc.) frente a estos habría que oponer una política imaginativa y realista. Aquí habría que decir que no han sido solo las “derechas” (si se quiere llamar así) las que nos han dicho que el vuelo y el progreso eran lo mejor, sino que también los revolucionarios del siglo pasado pensaron equivocadamente que la historia estaba de su parte, y se dedicaron a ciertos experimentos sociales que hoy sabemos son otra cara de la barbarie. De ahí esa confianza absoluta en que el desarrollo de las fuerzas productivas traería el comunismo, una vez que el modo de producción ya no sufriera de los límites que le estaría imponiendo el capitalismo. “Del reino de la necesidad al de la libertad” y en este artículo pretendo a su vez pasar cuentas con ese pensamiento ortodoxo. A veces oí en esos ambientes de hoces y martillos a alguno hablar de que ISIS estaba desarrollando un proyecto revolucionario, efectivamente ISIS pretende crear un hombre nuevo en base a preceptos islamistas lo que nosotros al hombre nuevo comunista. No necesitaríamos Estados ni Instituciones… algunos me hablaron de que seríamos solo luces en el espacio, la inmortalidad de esta nueva forma de materia. Vean ustedes el nivel en que está el socialismo científico…

Ahora observemos la similitud con el hombre neoliberal que se trata de hacer triunfar en estos días; emancipado de su familia, su tierra y sus amigos y dedicado al triunfo absoluto del dinero. También cierto posthumanismo[4] concuerda con las esperanzas de los que pretenden liberarse del cuerpo y de la sociedad. No pretendo ahora glorificar las tradiciones, eso sería estar de parte de la palabra antigua y yo estoy de parte de aquella que es capaz de decir cosas más verdaderas más bellas y más justas. Pero admitir que el ser humano tiene una antropología básica que es peligrosa destruir puede ser el mejor camino para nosotros. Por eso, frente a los fantasiosos que solo quieren historia e inmortalidad, habría que oponer una imaginación poderosa pero realista para cambiar el mundo. Los Ícaros habrían cortado todos los nudos gordianos -que digamos podrían ser nuestras instituciones o las mismas relaciones sociales- su modelo de civilización como hemos visto no necesita de protección de la vida, de trabajo estable, en definitiva, de comunidad. Y eso solo se consigue atando nudos (crear complicidades y nuevas alianzas) y asi nos recuerda el filósofo que <<una civilización sin nudos es quizás una civilización superhumana y para algunos, apetecible, pero en todo caso es una civilización no humana>>. La política imaginativa trabaja con nudos, va poco a poco pero va lejos. La fantasía de los poderosos puede parecer lógica o razonable, pero es monstruosa… Santiago Alba nos recuerda que la Razón también produce monstruos, sobre todo si ésta vuela por encima de nuestras vidas y relaciones sociales, así Goya pintó a los soldados de la razón como unos monstruos terroríficos.

Ahora, todo esto es muy bello pero debemos introducir la realpolitik. La política no es deseo sino poder. Y nosotros pertenecemos a un país de la periferia europea, la patria es un relato compartido pero también está hecha de acumulaciones primitivas y de posiciones de poder en el plano internacional (obtenida gracias a un buen provecho sacado del expolio y eso que llamamos intercambio desigual) como bien sabe Alba Rico que explica como un pasaporte europeo es sinónimo de protección y uno africano significa deportación. Nosotros tenemos patria (más o menos), los otros son seres desnudos y desprotegidos. Combinar eso que en el libro se llama reformismo institucional, conservadurismo antropológico y ser revolucionarios en lo económico (querer superar el capitalismo) es nuestro reto.

[1] Su cuadro La caida de Icaro podeis verlo aqui https://classicgrandtour.com/2013/11/11/la-llamada-del-vacio/

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%8Dcaro

[3] La foto la teneis por aqui http://fadmagazine.com/2013/04/27/andrea-gjestvang-wins-liris-dor-at-sony-world-photography-awards/

[4] Les recomiendo ver las entrevistas que realiza Iñaki Gabilondo. En especial la que hace a este científico. https://www.youtube.com/watch?v=nNR756j_Pso&list=PLPmnWZurUiUtVNCaanWNh1IcpmLHgKcqS&index=3

Foto portada/pijamasurf.com

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