Una abstención viene a verme

Como en la película “Un monstruo viene a verme” dirigida por J. A. Bayona la trama argumental del espectáculo circense que ha protagonizado en las últimas semanas el PSOE gira en torno a un elemento fundamental: el miedo a decir la verdad. Era una verdad escondida en un rincón en el que todo el mundo podía verla, una verdad que duele, que molesta, que avergüenza, una verdad negada durante meses, pero sobre todo, una verdad cierta.

En la batalla por el “relato” los socialistas se habían negado a aceptar una dicotomía compartida interesadamente por el Partido Popular y Podemos. Esa que decía que el PSOE estaba obligado a decidir necesariamente entre formar un gobierno con Podemos o “entregarse” al Partido Popular. Una dicotomía que negaba la posibilidad de construir vías alternativas como un acuerdo a tres entre PSOE, Podemos y Ciudadanos. Durante todo este tiempo, la ejecutiva de Pedro Sánchez había rehuido la responsabilidad de que la gobernabilidad dependiera únicamente de sus decisiones. Se animaba al PP a buscar el apoyo de los partidos políticos con los que el Secretario General tenía prohibido llegar a acuerdos por orden suprema del Comité Federal.

Una vez culminado el “Golpe de Estado” o, en palabras de “Borrell”, la operación dirigida por un “cabo chusquero”, hay quien opina que la cabeza de Pedro Sánchez es la única pérdida material que ha provocado esta batalla propia de un capítulo de “Juego de Tronos”. No entienden que, sin Pedro Sánchez, muere la opción de formar un gobierno alternativo al del Partido Popular pero, sobre todo, muere la posibilidad de disputar el “relato” de la culpa al resto de formaciones políticas de cara a unas terceras elecciones. Ya no cabe duda de que, si los españoles somos llamados por tercera vez a las urnas, será debido a la “irresponsabilidad” del Partido Socialista.

Por descontado, muere la posibilidad de que el Partido Socialista examine los posibles fallos de su propuesta territorial que hoy nadie respalda ya en Cataluña y País Vasco. Habrá que estar muy atentos a la resolución del debate territorial que se encuentra en estos momentos en las entrañas del PSC en pleno proceso de “primarias”. De cómo afronte este debate la nueva ejecutiva del PSC y de la posición que mantenga el PSOE depende en buena medida que los caminos de ambas formaciones puedan seguir unidos en la misma dirección.

“Una abstención viene a verme”, piensan hoy muchos militantes del Partido Socialista que observan con impotencia cómo en nombre de la “democracia representativa” se fulmina al primer Secretario General elegido por la militancia. En las bases, se organizan recogidas de firmas pidiendo Congreso y primarias amparándose en los estatutos. Muchos de los que acusaban a Pedro Sánchez de haber “podemizado” el partido debido al debate en términos ultra-simplificados de “el bando del no” y “el bando de la abstención”, no se atreven hoy a pronunciarse nítidamente sobre lo que debe hacer el PSOE.

Se acaba el tiempo y llega el momento de afrontar la verdad. Qué triste sería observar cómo las verdades de la militancia y de los dirigentes se convierten en líneas paralelas. Se apela en los últimos días dentro del PSOE a la “unidad”. Gánensela.

Foto portada/Flickr PSOE

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