El TTIP y la geopolítica

Transatlantic Trade and Investment Partnership. Seremos socios transatlánticos en las cuestiones de comercio y la inversión. Lo que se presenta como una agrupación de términos neutrales genera emociones en cualquier lector. La simple palabra TTIP o Transatlantic Partnership causa odio profundo en unos y euforia en otros. Por un lado tenemos aquellos que ven el TTIP como una amenaza a los principios progresivos de la Unión Europea (aquellos principios que no se hayan abolido aún). Yo pensaba que ese grupo de gente era una fracción del pueblo que era más bien de izquierdas, o incluso muy de izquierdas, más una fracción de ecologistas que defienden el medio ambiente con dedicación y pasión y que ven en TTIP una declaración de guerra a la sostenibilidad medioambiental de la economía. No sé si ese grupo de críticos ha crecido en los últimos años y se ha diversificado o si simplemente yo me equivocaba desde el principio porque los grupos descritos ya no son la mayoría que se opone al TTIP, aunque sigan siendo los más articulados. Ahora que el tema ha llegado al oído del pueblo común se tienen que añadir dos grupos más. Por un lado la derecha radical que se opone a cualquier acercamiento a los Estados Unidos y que no cree en principios liberales ni en el internacionalismo. En comparación con la izquierda radical podríamos decir que se han copiado algunos argumentos pero siendo un movimiento anti-intelectual siguen la argumentación del miedo étnico y antiamericano, lo que les diferencia de la izquierda radical que, aunque indiscutiblemente no tiene ninguna simpatía por los EEUU tampoco, basa su crítica más bien en argumentos económicos, medioambientales y pone en duda la legitimación democrática del acuerdo.

Por otra parte, existe la gente que está convencida de que el TTIP traerá prosperidad, crecimiento económico y, lo que también se argumenta, ayudará a Europa a superar su crisis al crear empleo.

Mientras que los críticos del TTIP ven a quienes apoyan el acuerdo como unos neoliberales que se creen las mentiras de la élite político-económica, los que defienden el acuerdo desacreditan los críticos acusándoles de una competencia económica pobre y de tener una tendencia de ver conspiraciones globales en todos lados.

Mi Universidad actual ha decidido ofrecer una asignatura dedicada al TTIP que sólo trata de ese acuerdo, dando bases teóricas sobre el libre comercio y su crítica. En ella estamos viendo las proyecciones de los institutos económicos al igual que se nos explican los posibles riesgos que trae el acuerdo bilateral transatlántico. Para mí se ha confirmado algo que sospechaba todo el último año en el que leí muchos artículos y escuché varios discursos sobre el tema: tanto las preocupaciones como las promesas son verdaderamente exageradas. Tanto el miedo, como la euforia son más bien fenómenos sociales y no se basan en predicciones creíbles sobre el futuro. Los escenarios apocalípticos al igual que los escenarios paradisíacos son poco más que retórica y polémica provocada deliberadamente. En este artículo quiero alumbrar el lado más poco debatido del TTIP, pero que, según mi opinión, es indispensable para entenderlo: la Geopolítica. Si queremos analizar seriamente ese acuerdo, la única forma de hacerlo es al mirar los efectos que tendrá sobre el ordenamiento político internacional. Si nos entretenemos con esa pregunta, abrimos el camino a un nuevo debate más fructífero del que tenemos ahora mismo. Desde el punto de vista geopolítico existen argumentos serios que justifican el esfuerzo de un acuerdo al igual que existen peligros considerables para la economía mundial que merece la pena explicar. Algunos dicen que es difícil entender el TTIP sin tener en cuenta las consecuencias políticas globales. No, si no tenemos en cuenta los efectos geopolíticos, no tiene ningún sentido hablar sobre el TTIP. Yo creo que solamente por los efectos económicos los gobiernos transatlánticos ni siquiera hubieran entrado al proceso de iniciar el TTIP.

La Geopolítica y el TTIP

Con la publicación de documentos secretos de las negociaciones entre UE y EEUU ha aumentado aún más el discurso público sobre el TTIP. El momento fue elegido estratégicamente, o eso se puede pensar, porque en las últimas semanas el interés público relacionado el tema había aumentado como nunca antes. Y los políticos, por primera vez, pusieron más énfasis en el aspecto geopolítico del acuerdo. La frase “si no ponemos nosotros los estándares mundiales, lo harán otros” se ha leído y escuchado más que una vez últimamente y en esa frase sencilla vemos que, paulatinamente, la geopolítica ha ganado relevancia en el discurso.

Quiero dar un breve concepto de la geopolítica en el TTIP, desde mi punto de vista, TTIP y los demás FTA’s (Free Trade Agreements).

Muchos de los que se interesan por la política y muchos de los que se hayan informado sobre TTIP tienen la sensación de que se les está engañando, que algo falta en el discurso. Efectivamente, falta la confesión, si quisiéramos llamarlo así, que se trata de una estrategia geopolítica que quiere asegurar el predominio económico y político del Oeste. No quiero evaluar ese hecho, no quiero decir que me parece mal o bien, si es listo o estúpido, quiero constatar este hecho sencillo: el acuerdo del TTIP y también del CETA son movimientos en el ajedrez mundial. Un juego en el que no todos pueden ganar, según nos dice la escuela realista de las relaciones internacionales. Es un juego en el que lo que uno gana es lo que el otro pierde. El cálculo es que no solo tendremos más crecimiento a coste de otros factores (mi opinión es que tanto los costes, como por ejemplo el daño medioambiental) como los beneficios; más puestos de trabajo (serán bastante pequeños) sino que cualquier estándar que se establezca en esos acuerdos, por ejemplo qué pesticidas se pueden utilizar y qué pesticidas se prohíben, qué tipos de medicina se pueden vender, cómo se protegen productos regionales (Rioja, FETA, Champagner, etc.), pues cualquiera de esos estándares acabará siendo universal y afectará a todos los mercados. Por una parte por mecanismos económicos (se establece el más fuerte en el mercado), por otra parte a través de nuevos acuerdos: si la UE negocia un FTA con India, lo hará con el respaldo de las negociaciones del TTIP. Los acuerdos que se encontraron entre los dos mercados más grandes del mundo difícilmente se pondrán en cuestión, incluso cuando el segundo país más grande está en la otra parte de la mesa. Daniel S. Hamilton[1] escribe acerca de esta tesis: “TTIP es importante en cuanto a la cuestión de cómo los países transatlánticos se relacionan con los demás poderes, especialmente con los mercados emergentes. Cuantos más fuertes sean los lazos entre los mercados democráticos, más aptitud tendrán de incluir e integrar esos nuevos poderes al ordenamiento internacional. (…) los poderes emergentes ascenderán en este ordenamiento internacional que es liberal y democrático. Pero, cuanto más débiles sean esos lazos, más probable será que en vez de integrar esos mercados emergentes al ordenamiento internacional, serán los poderes emergentes quienes desafiarán dicho ordenamiento.”

Recomiendo su libro “The Geopolitics of TTIP – Repositioning the Transatlantic Relationship for a Changing World” del cual acabo de citar. Está disponible online sin más esfuerzo. Sirve para entender el TTIP desde un punto de vista geopolítico. El lector no debería de olvidar que está leyendo un punto de vista primermundista.

 

[1] Daniel S. Hamilton es Director del Centro de Relaciones Transatlánticas en la Universidad de Pensylvania, ha ocupado varios puestos en el ministerio exterior de los EEUU y ha sido Senior Policy Advisor del Embajador estadounidiense en Berlín.

Related News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0)

UA-55908739-1