¿Socialdemócratas de izquierdas?

Se ha estado hablando últimamente mucho sobre la “derechización” de la socialdemocracia en Europa. Mi compañero Raúl escribía este mismo jueves sobre el tema. Es innegable que los partidos socialdemócratas compiten por el centro, y que convergen ideológicamente en muchos aspectos con sus competidores más cercanos (liberales, democristianos, conservadores…) Pero, ¿hasta qué punto es éste un fenómeno nuevo? ¿Son estos partidos cada vez menos de izquierdas? La Liga Espartaquista (Spartakusbund) fue un movimiento revolucionario marxista organizado durante los últimos años de la Primera Guerra Mundial. Sus fundadores serian Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Esta formación, se adheriría al Comintern y cambiaria su nombre por el de Partido Comunista de Alemania (KPD, Kommunistische Partei Deutschlands). Estos “gladiadores” iniciarían, pese a la advertencia de sus fundadores, una revolución “poco exitosa” que sería sofocada por el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), los remanentes del ejército alemán y los grupos paramilitares de extrema derecha conocidos como Freikorps, a las órdenes del canciller Friedrich Ebert. Una coalición poco lógica que evidenciaba de qué lado estaban los socialdemócratas. El SPD le había dado la espalda al marxismo tras el llamado Programa de Gotha. Ahora, más que darle la espalda, lo estaba pataleando. De socialismo había muy poco en todo esto, menos aun cuando años después respaldarían la participación de Alemania en la Gran Guerra. No serían los únicos “socialistas” o socialdemócratas que lo harían.

rosa luxemburgo

La verdad es que no hace falta irnos tan lejos para ver cómo este partido ha renunciado a su caracterización de obrero, o ha pactado con la derecha. El primer gobierno de Merkel fue una coalición entre el CDU y el SPD. Esto supondría su hundimiento electoral en el 2009 y una considerable pérdida de militantes. Por aquel entonces dejaron claro que el SPD jamás pactaría con La Izquierda (Die Linke). Lo que ha venido después ya lo conocemos. Los socios tradicionales de gobierno del SPD son Los Verdes, y cada vez más CDU/CSU. La socialdemocracia en Alemania nunca ha estado a la izquierda. Evidentemente sí en comparación con otros partidos, pero se ha situado más bien en el centro-izquierda, muy relajado, y evitando al máximo “el conflicto”. Sus giros han sido meramente electorales. Este tipo de partidos “progresistas”, “socialliberales” están más cómodos cenando en restaurantes que bajándose de la tribuna hasta lo más bajo.

Angela Merkel y Peer Steinbrück

Angela Merkel y Peer Steinbrück

El caso de Francia resulta a su vez muy interesante. El Partido Socialista francés ha sido sin duda uno de los referentes históricos de la izquierda democrática en Europa. No ha sido la formación más a la izquierda, pero durante los años de Mitterrand consiguió desplazar al PCF, copando gran parte del electorado más obrerista. Francia es el país de los grandes discursos, pero luego estos suelen traducirse en inmovilismo y en falta de propuestas concretas. Allí todo aparenta ser mayor. La izquierda parece más de izquierdas de lo que luego resulta ser. A la derecha le ocurre lo mismo. Esto obedecería a su sistema electoral de doble vuelta. En la primera, su discurso se radicaliza para conseguir el apoyo del máximo número de electores. En la segunda vuelta la competición está más en el centro.  En resumen, los políticos franceses cuando llegan al gobierno tienden a moderar su discurso. Al final, su chauvinismo se antepone al resto.

Leer “Populismo, credibilidad y el caso de Francia” en Politikon.

Estas falacias terminarán por pasarles factura. Es lógico, una vez entendido todo esto, que nuevas opciones como la que representa Marine Le Pen con el Frente Nacional, estén cautivando a los franceses. A la situación de crisis se une el descrédito de unos políticos “profesionales” que mienten en su ascenso al poder. El miedo a esta formación ha propiciado que el partido socialista reaccione siendo mucho más restrictivo con la inmigración. La principal diferencia entre un buen socialista y éstos es que el primero intentará convencer a su electorado de la necesidad de aplicar una serie de políticas concretas que fomenten la igualdad económica, el civismo, y en definitiva todo lo necesario para acercarse a un modelo de sociedad, el socialismo. Los segundos, siguiendo su estrategia “catch all”, no intentarán convencer al elector de nada, sino que más bien se limitarán a ofrecer a los votantes lo que quieran oír, sin salirse evidentemente de unos patrones que pondrían en peligro su “fama” o reputación como partido de izquierdas. Como vemos la estrategia es muy distinta. Unos han olvidado “el fin” de sus políticas, y eso en mi opinión tiene poco de izquierdas. A mí, sinceramente, el nombramiento de Manuel Valls no me sorprende tanto. El Partido Socialista no ha girado a la derecha ahora, ya lo había hecho en el 2008 cuando gran parte de su militancia se fue hacia el Partido de Izquierda, fundado por Jean-Luc Mélenchon y el diputado Marc Dolez entre otros “disidentes” del Partido Socialista. Otra cosa es que nos hayamos tragado su discurso, y eso es más culpa nuestra.

hollande

François Hollande. Presidente de la República Francesa.

¿Qué ocurrió en Grecia? No es necesario que nos extendamos demasiado, de sobra conocemos la mayoría como se han venido desarrollando los acontecimientos en la República Helénica. Las políticas del PASOK fueron las que fueron y esto les valió un histórico “derrumbe” electoral. Mucho más cercano a Nueva Democracia que a SYRIZA respaldaron el nuevo “gobierno de excepción”. Otro ejemplo más que nos hace cuestionarnos hasta qué punto estos partidos se encuentran cómodos en la izquierda. No discutiremos que lo que estaba en juego era mucho más que un simple cambio de gobierno. SYRIZA no habría pactado con los que eran la principal cara de la crisis, pero evidentemente los “socialdemócratas” griegos percibían la formación de izquierdas como un peligro “inminente”. Las presiones y amenazas de la UE jugaron un papel clave en todo esto.

El caso anterior, y evidentemente el nuevo gobierno alemán, nos hacen plantearnos si los socialistas españoles se verán obligados también a girar a la derecha, y evidentemente si es posible que se produzca en España un gran “pacto a la alemana”. Bono ha hablado de esto. Para responder a estas dos preguntas debemos conocer un poco de historia del PSOE. Los socialistas españoles nunca han estado excesivamente a la izquierda. Poco tiene que ver la antigua formación con la actual. Tras 40 años de vacaciones, reaparecieron renovados y con un nuevo “look”. El PSOE moderno se crea ad hoc para las elecciones del 82, en las cuales obtendrá una aplastante mayoría absoluta. Supieron “beber” del SPD en cuanto a decorado. La formación había renunciado al marxismo y se presentaba como una izquierda consensual, alejada de tópicos anticuados, y alternativa a un PCE que representaba el pasado. No les hizo falta pactar con nadie, pero los años en los que estuvo en el poder estuvieron marcados por numerosos casos de corrupción y por la oscura sombra “autoritaria” de los GAL. Una vez más (reitero) poco había de izquierda en todo eso. El “cortijo andaluz” o las políticas llevadas a cabo por José Luis Rodríguez Zapatero años después, reafirman mi opinión sobre el partido. No les tembló el pulso a la hora de “pactar” con el PP la reforma de la Constitución para limitar el déficit. Este tipo de actuaciones me llevan a pensar que el giro a la derecha ya se había producido hace tiempo, parcialmente parcheado por la primera legislatura de Zapatero. No tengo ningún tipo de duda al afirmar que si el bipartidismo realmente se viera cuestionado en este país (cosa que dudo mucho que ocurra) “los de la rosa” pactarían con el Partido Popular. No es cuestión de partidos políticos, lo que está en juego es un modelo de sociedad, y los partidos que forman parte del “establishment” jamás permitirían que este cayese. Cada uno juega sus cartas.

psoe por el cambio

Cartel electoral 1982.

En conlusión:

La socialdemocracia ha defendido el bienestar de las clases medias en un momento en el que el Estado del Bienestar era compatible con el capitalismo. Es cosa del pasado, pues se viene cuestionando desde la Crisis del petróleo. Debe reinventarse pues se está viendo que el capitalismo en su forma actual es incompatible con el bienestar, y con el excesivo gasto público. La izquierda ha de imaginar nuevas formas, sin caer evidentemente en el simplismo y realizando un análisis riguroso de lo que está ocurriendo a su alrededor. Debe proponer planes alternativos, que sean a su vez atractivos para la ciudadanía. Ha de saber canalizar el descontento y aprovecharse de la situación actual. Escandinavia no es exportable.

En segundo lugar, cabe subrayar que el elector ve reducida su capacidad de elección si los principales partidos convergen tan descaradamente en los aspectos clave. ¿Qué sentido tiene elegir a un determinado partido si al final va a hacer lo que le dictan desde arriba? ¿Qué se está discutiendo en Europa? Las dos Europas son idénticas. La pugna es entre Angela Merkel o Peer Steinbrück  y resulta que gobiernan juntos. La izquierda debe dejar claro cuál es su papel en Europa, si es que es alguno. En este continente nos jugamos mucho, pero me temo que “todo el pescado está vendido”.

La socialdemocracia no se está “derechizando”, no ahora. Lo que ocurre es que sus políticas están resultando caducas, y no está sabiendo imaginarse nuevas. Ante este problema (como siempre) se siente más cómodo con recetas liberales que con “peligrosas” fórmulas de izquierdas. El problema de éstos no es que sean ahora de derechas, es que nunca han sido de izquierdas.

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