Ser o no ser, para volver a creer

El 2016 ha sido una “montaña rusa” para el PSOE en todo su conjunto (electorado, cargos institucionales e orgánicos y militancia). No han faltado motivos para desear que terminara el año lo más rápido posible, con el propósito de que el 2017 debe de ser el  año para recuperarse de la mayor crisis interna y debacle electoral de nuestra organización. Hay que reconocer, que el famoso Comité del 1 de octubre fue un “Espectáculo Maquiavélico” nunca visto en mi generación. Empezar a hacer una descripción de todos los errores que ha cometido el PSOE a nivel orgánico e institucional puede ser muy repetitivo, ya que son conocidos por parte de toda la ciudadanía.  En este artículo quiero centrarme en las fortalezas y oportunidades, que creo que tienen que ser importantes en el proyecto socialdemócrata del siglo XXI.

El partido socialista tiene la mejor estructura orgánica e institucional que le gustaría tener a un partido de gobierno. En la actualidad, gobernamos en miles de Ayuntamientos en toda España y tenemos representación en la mayoría de los plenos municipales y también a nivel provincial, autonómico, estatal y europeo.

Pero quiero centrar el análisis en el municipalismo, donde considero que está la mejor fortaleza que tiene el socialismo español. Desde las ejecutivas federales, autonómicas y provinciales, en los últimos años no han existido relaciones permanentes y de coordinación de actividades con las agrupaciones locales del partido. Ha sido una de las causas donde la militancia ha ido descendiendo, también por las luchas internas de poder en todos los niveles y una abundancia de servilismo.

Es una realidad que hay que asumir, porque no hay tiempo para la opulencia de tener una estructura consolidada y que sea ineficaz. Hay que ser innovadores y atractivos, para activar nuestra relación social y política más cercana con la ciudadanía, restableciendo la participación en la política. Qué mejor manera que desde su entorno más cercano como es la política municipal y su proximidad con la ciudadanía en los problemas cuotidianos.

Para volver a ser un partido de mayoría social hay que atraer el talento de la generación mejor preparada, olvidar las rendiciones de pleitesía y hacer una apuesta fuerte por la meritocracia, donde cada uno acepte sus limitaciones y virtudes para ser imparables y poder realizar el trabajo por equipos, con el objetivo de ir en una misma dirección para garantizar la igualdad de oportunidades a nivel interno. Así se puede reconstruir una fortaleza eficaz, fomentando el voluntariado y activismo político de la base.

En el próximo proceso interno se nos abre un abanico de oportunidades muy grande que debemos saber aprovechar. En primer lugar, modernizar nuestra acción política, recuperando las relaciones con los agentes sociales y la sociedad civil, porque es parte de nuestra posición ideológica estar en conexión con los problemas reales que sufre la gente. En segundo lugar, seguir en el proceso de democratización que se inició en el Congreso de 2012 en Sevilla, donde se abra la participación directa y puedan votar también los simpatizantes. Es verdad que la democracia participativa tiene que tener sus límites y no se puede usar como salvamento político ante los problemas orgánicos que surgen en el día a día. Es como se ha venido haciendo en las últimas consultas orgánicas, por ejemplo, la deliberación del pacto con C’s.

Es necesario garantizar unos instrumentos de formación e información a toda la militancia y electorado para que puedan participar en los procesos, que voten proyectos de ideas y equipos de trabajo, no que elijan a nombres con más o menos empatía personal sin valorar un programa de partido. En tercer lugar, plantear formalmente una política de regeneración orgánica donde se termine con las cuotas de representación entre las famosas familias y limitar a ocho años los cargos institucionales y orgánicos para poder terminar con el oportunismo y servilismo que tanto rechazo produce en la militancia y electorado. En último lugar, es necesario dejar de entender los procesos orgánicos desde el frentismo, porque si continuamos en esa dinámica perderemos la racionalidad en el debate y  no se garantizará una correcta dinámica de trabajo, la organización será la principal perjudicada y seguiremos sin un relato creíble ante la ciudadanía. ¿Cómo entender esto? Aplicando la siguiente teoría: “Las personas estamos de paso y la organización permanece eternamente, dando lo mejor de nosotros para sumar y sin esperar nada a cambio”.

Para finalizar, cabe destacar que el mismo PSOE puede marcar su destino y tiene que volver a generar el voto de la ilusión que hace años perdió. Nunca el voto del miedo o el del descontento ha dado resultados electorales e indican que, el votante socialista, opta antes por la abstención ante la desilusión generada. Así que, en los próximos meses todos los compañeros/as tenemos la responsabilidad de poner un nuevo rumbo al partido, porque nos jugamos el ser o no ser, para volver a creer.

Foto portada/ecestaticos.com

Carles Arques Aliaga, Secretario de acción electoral y municipalismo de “Joves Socialistes de la Ribera del Xúquer”.

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One Response

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  1. Conxa Gomis Sultan
    Ene 12, 2017 - 04:05 PM

    Un gran artículo .Carles me ha impresionado , veo lo claro que tienes las cosas y la gran motivación que te mueve por ir hacia delante .Verdades como puños he leído y eso me hace que vuelva a confiar en gente como tú , leal y honrada , solo quiero que sepas que sigue a si, con tus ideales ,obra como crees y no dejes nunca que nadie borre tu entusiasmo y sobretodo que no haya dinero , ni cargo que ensucie tu persona .Al final todo sale ! Endavant Carles ! Estic en tu .

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