Pedro Sánchez y la eficacia del discurso contra las élites

“[…] Se dice: ‘Es que abstenerse no es apoyar’. Pero cuando uno sabe muy bien cuál es el resultado de la abstención, que es que gobierne el PP, no apoyaremos pero permitimos. Y a la gente no se le va a olvidar que quien ha permitido en este país que siga gobernando un partido que desfila todos los días por los tribunales por corrupción y que no ha asumido ninguna responsabilidad, es el Partido Socialista. A nuestros militantes no se les va a olvidar […].”

Este fragmento que va desde el minuto 01:44 hasta el 02:11 del vídeo adjuntado más abajo, publicado por El País, recoge la reflexión que hizo Patxi López durante el Comité Federal del PSOE celebrado el 23 de octubre en el que se decidió cambiar del NO a Rajoy a la abstención.

Habían transcurrido apenas tres semanas del Comité Federal en el que ocurrió todo, siendo Pedro Sánchez descabalgado de la Secretaría General.

Sin saberlo, quienes acabaron con Pedro Sánchez en aquel momento, le dieron el marco para construir un relato que, a la postre se ha demostrado ganador. El reelegido como Secretario General dejó también su acta como diputado para no ser partícipe en la votación que acabó, con la abstención del PSOE, convirtiendo a Rajoy de nuevo en presidente del gobierno.

Por tanto, pese a que Susana Díaz ese día no votó, dado que no es miembro del Congreso de los Diputados, una mayoría de la militancia del partido, como se ha demostrado este domingo con el resultado de las primarias, identificó a la presidenta de la Junta de Andalucía como la responsable principal de los hechos relatados arriba.

Cierto es que se especuló con que Sánchez finalmente no se postulase de nuevo para dirigir el partido, máxime cuando uno de sus principales colaboradores, el ex lehendakari Patxi López, anunció que se presentaba a las primarias. En ese momento muchos/as le instaron a apoyar al dirigente vasco para no dividir el voto y, como consecuencia, acabar beneficiando a la opción de Susana Díaz.

Como hemos introducido dos párrafos más arriba, Sánchez construyó su estrategia discursiva a partir del mantenimiento de su palabra dada a la militancia, el famoso NO es NO, y en un señalamiento a las élites de su partido y, como relató en ‘Salvados’ el día después de la investidura de Rajoy, haciendo mención al papel protagonista del grupo Prisa y, en especial, del periódico El País. Señaló que le advirtieron de que la dureza contra él sería explícita si intentaba un gobierno alternativo en el que estuviese Unidos Podemos.

Durante toda la campaña Pedro Sánchez ha hecho hincapié en la necesidad de “recuperar el partido para la militancia”. Cabe recordar que él fue el primer secretario general elegido directamente por el voto de los militantes. Por eso, ha insistido muchas veces en que debe ser la militancia quien también pueda destituirle y no una suerte de coalición de baronías con intereses espurios.

Frente a él, finalmente, Susana Díaz decidió dar el paso y presentarse a las primarias. Esta vez no podía delegar en nadie que, posteriormente, pudiese tener más aspiraciones que la de ser un mero títere en sus manos, como pretendía que fuera Sánchez cuando le impulsaron. Recuerden el: “No vale, pero nos vale”.

Susana ha basado todo su discurso en su ‘tirón electoral’. Ha repetido hasta la saciedad que a ella le gusta ganar al PP y no quedar segunda. Los dardos hacia Pedro Sánchez también se han centrado en sus resultados electorales, los peores de la etapa democrática. Cierto es que la caída principal fue con Rubalcaba a la cabeza y sin la existencia de Podemos como fuerza política.

De programa y de modelo de partido la verdad es que poco se ha hablado. La andaluza ha jugado las cartas de la aspiración a recuperar un PSOE autónomo y que volviese a las esencias, sin acercarse a postulados ‘radicales’ como los que propone ‘la izquierda inútil’, en alusión a Podemos o a Compromís, según ha dicho en muchas ocasiones. Así, su principal lema de campaña fue 100% PSOE.

A mi entender, este enfoque es nostálgico del esquema bipartidista. Ignora que el PSOE tiene a su izquierda a una formación que prácticamente la iguala en votos y con la que, si los socialistas aspiran algún día a gobernar de nuevo, tienen la obligación de llegar a un programa de entendimiento. De lo contrario, ya podrán salirle 20 casos semanales de corrupción al PP, que tendremos Mariano para rato.

Para finalizar, algunas hechos y algunas incógnitas que se plantean.

Hechos:

– Hay una rebelión de una parte de la ciudadanía contra las élites. Esto, como no podría ser de otra manera, afecta también a la vida interna de los partidos.

– Se puede coaccionar a alguien para que te avale, máxime cuando consta su nombre y su firma. Ahora bien, cuando el voto es secreto, no hay forma de controlar lo que cada persona decide.

– El poder real de este país hubiese preferido a Susana Díaz. Basta con echar un somero vistazo a los editoriales. (Si tiene usted estómago atrévase con los de El País).

– Pedro Sánchez ha ganado siendo aupado por el aparato. Ha sido derrocado por éste mismo. Finalmente ha resurgido contra él. Digno de estudiar, sin duda.

Incógnitas:

– ¿Qué Pedro Sánchez podemos esperar? ¿El de la plurinacionalidad (y esto va por el desafío político que se debe negociar con Catalunya) o el de la bandera de España gigante? ¿El que mira a Lisboa o el que se abraza a C’s?

– ¿Cómo afectará todo este proceso a las próximos congresos regionales del PSOE?

– ¿Habrá una legislatura completa?

– Y la más importante, ¿Toni Cantó seguirá en C’s?

Lo que es seguro, es que no nos aburriremos.

Foto portada/Flickr PSOE

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