Recuperemos el Estado, ganemos democracia.

Nuestro estado no tiene soberanía, no tiene la capacidad para llevar a cabo tareas legislativas y ejecutivas si no cuentan con la aprobación, en el caso de que no vengan directamente impuestas, de organismos  supranacionales tales como la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio… que a su vez están controladas por entidades financieras suprademocráticas. Vivimos una situación, no de pérdida de la democracia, si no de cambio de significado del concepto democracia que es aún mucho más preocupante. Se acepta por una parte importante de nuestra sociedad que nos dirijan unas clases dirigentes que ni si quieran tienen relación con las instituciones públicas, de ningún tipo y, no encuentran un argumento que consiga hacer frente al nuevo marco conceptual que está introduciendo el capital.

Gran parte de esta responsabilidad la tienen nuestros dirigentes que han cedido con toda facilidad, sin oposición ninguna, la legitimidad primaria que obtuvieron en las urnas para dirigir nuestro estado supuestamente soberano a una serie de personas que nunca pasaran por las urnas pero que han conseguido dirigirnos. Se podría decir que son los gobernantes de la colonia que rinden obediencia absoluta a los dirigentes de la metrópoli, este caso se complica, el capital no tiene fronteras. Pero lo importante es nuestro imaginario, y aquí sí que podemos ponerle fronteras al capital, en dos países: Estados Unidos y Alemania. No es cierto que  Alemania nos robe, nos atacan sus dirigentes dirigidos por las entidades financieras suprademocráticas ya nombradas y a través de instituciones como la Unión Europea o el Banco Central Europeo. Sin olvidar que estos políticos sí que tienen una mentalidad estatalista clara, ahogando a otros países, consigo que el mío obtenga mayor fuerza. Lo mismo ocurre con Estados Unidos, pongamos el ejemplo del TTIP, tratado que se traducirá en un aumento del poder de Estados Unidos consiguiendo robar la soberanía a los países de Europa. Las relaciones entre estados siguen las lógicas del capital, en Occidente también ha desvirtuado  el concepto de solidaridad, ahora, unos tienen que sufrir para que otros consigan la “estabilidad” económica. Debemos romper con estas lógicas convertidas en axiomas.

El camino para conseguir recuperar el Estado viene marcado por varios pasos. Primero que nada debemos cambiar nuestra clase dirigente, debemos poner a personas que defiendan a su pueblo y que sean conscientes de la responsabilidad que conlleva ser los representantes del pueblo, y estos a su vez deben ser valientes, no nos debe servir el ejemplo de Alexis Tsipras en Grecia, al fin y al cabo qué más da que gane Syriza si hará lo mismo que Nueva Democracia o anteriormente el PASOK, necesitamos un cambio real con sus consecuencias. Esta clase dirigente debe cambiar las políticas aplicadas, no debemos rendir cuentas a nadie más que a nosotras y nosotros que al fin y al cabo seremos los afectados por las políticas, y el paso más importante y sin que darlo lo anterior no serviría para nada, debemos salir de la Unión Europea.

La decisión de salir de la Unión Europea es la única opción posible para recuperar la democracia, concepto que estas clases han monopolizado y tenemos el deber de reinventarla y hacerlo como nos gustaría que fuese, que significara derechos humanos, servicios sociales garantizados, igualdad de oportunidades real, participación directa del electorado, mecanismos de control sobre nuestros políticos… Como he comentado la Unión Europea y las instituciones afines a ella son las encargadas de robar nuestra capacidad de decisión política. Para que continuar en una institución controlada por dirigentes de otros países que nos les importan que ocurra aquí, que nos imponen recortes inhumanos para la mejora del conjunto europeo, lo cual no es cierto. Cómo vamos a realizar un proceso constituyente necesario para cambiar este país dentro de la UE, es imposible, va en contra de la ideología de esta clase dominante. No tenemos futuro si seguimos por este camino, porque la realidad es que nunca han existido unas expectativas reales de futuro digno y solidario dentro de la Unión Europea, lo que han conseguido estas falsas esperanzas ha sido implantar la precariedad, la desigualdad, el sentimiento de individualismo, la violación constante de los derechos humanos y al fin y al cabo, la anulación como persona pensante, libre y soberana y con ello la destrucción del medio que nos rodea.

Salir de la Unión Europea no es la panacea, es un camino de incertidumbre y que está lleno de adversidades provocadas por aquellos que quieren que sigamos supeditados a sus intereses y a mantener el orden social y político que ellos han impuesto, así como el imaginario y el marco conceptual que nos rige y nos oprime y que nos guía hacia un camino marcado de inexistencia de lo público, con todo lo que ello conlleva. Ahora es el momento de introducir este debate rupturista en tiempo de crisis en el que además se avecinan unas elecciones generales nada favorables para el cambio, donde necesitamos introducir este tipo de ideas a toda la sociedad, y conseguir crear un sentimiento colectivo de recuperación de soberanía, es decir, de nuestra educación, de nuestra sanidad, de nuestro sistema de pensiones, de nuestros valores, como pueblo maduro que debería construir la capacidad de autogobernarse y no depender de los intereses de unas clases que solo miran por y para el capital. Y así construiremos una nueva vía para recuperar el Estado y ganar la democracia.

Imagen principal extraída de: www.lamaletadeportbou.com

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