¿Puede Martin Schulz reinventar Europa?

A principios del año se reveló una estrella en el cielo nocturno de la política Europea. Para los que habéis estado ocupados siguiendo las noticias alrededor del PSOE y no habéis tenido tiempo para inspeccionar lo que estaba sucediendo en Alemania quiero dar un mínimo resumen.

Para poneros en situación:

El ministro de Economía y vicecanciller Sigmar Gabriel, Presidente del Partido Socialdemócrata Alemán, tras un periodo muy largo de incertidumbre y descontento interno en el SPD, dimite y anuncia que no va a perseguir la Cancillería del País. Al mismo tiempo anuncia que el ex-presidente del parlamento Europeo, Martin Schulz, ocupará tanto la posición de liderazgo del Partido como la de la candidatura socialdemócrata en las elecciones generales para el septiembre que viene.

Desde enero, pues, el SPD ha tenido varios altibajos respecto a las encuestas y sus posibilidades de ganar las elecciones nacionales contra Angela Merkel.

Lo más destacado desde mi punto de visto son dos momentos:

  1. A principios de marzo el SPD casi llegó a superar al CDU en las encuestas representativas.
  2. El fin de semana pasado el CDU ganó las elecciones del Land Nordrein-Westfalen, el Land más grande y políticamente más importante para el SPD.

No sólo es un Land con muchos trabajadores y una clara tendencia socialdemócrata, sino que además es un Land que hasta ahora tenía una Primera Ministra socialdemócrata muy popular. En dicho Land el SPD perdió las elecciones y muchos empezaron a decir que ya no tiene sentido soñar con una victoria en septiembre.

De hecho, los números no dejan mucho espacio para el optimismo. Con el inicio de la candidatura de Martin Schulz, la socialdemocracia se despertó de una larga pesadilla sin ninguna esperanza ni aspiración de ganar frente a Merkel, cuyo nombre más famoso es “Teflón-Merkel”. El teflón se caracteriza por ser “muy resistente al calor y a la corrosión”.

Exacto. Por primera vez la socialdemocracia vio a una Merkel lesionada y débil, cuestionada en su propio partido y sin ánimo de seguir dando la batalla política contra los tradicionalistas de la derecha liberal alemana. Al principio del año, pues, vimos como de repente, y sin que pudiésemos tener clara idea del por qué, Martin Schulz conquistó el liderazgo en las encuestas, como podemos ver en esta tabla que nos enseña la popularidad de los políticos más conocidos de Alemania tal y como se nos presentaba el enero pasado.

Gráfico 1

Los ciudadanos dicen en un 55% de los casos que están satisfechos con el trabajo de Martin Schulz, el mismo valor conceden a la canciller Merkel. Solo el 42% están satisfechos con el Vicecanciller Sigmar Gabriel, el anterior presidente del SPD.

Martin Schulz, no como sus antecesores, quiere subrayar el término “justicia social”. Se ha de perpetrar un giro en la retórica de la izquierda que reanimará las fuerzas de la izquierda para dar respuestas progresivas a problemas modernos.

Y, de hecho, durante unas semanas Schulz consiguió volar en aires de euforia. Una euforia de tanta intensidad, que empezaron a cantar canciones en su nombre y poemas sobre el Schulz-Zug (tren de Schulz) que no tiene frenos y es de “altísima energía”. Esa ola de euforia se convirtió en brisa de optimismo y, después, terremoto de inseguridad.

El terremoto fueron las elecciones de la semana pasada (Nordrein-Westfalen) que muchos llaman “miniatura de las elecciones generales”. De hecho, fue Martin Schulz quien dijo: “Si ganamos Nordrein-Westfalen, seré yo el siguiente Canciller de Alemania.” Sí, pero perdimos.

Ahora la esperanza y la inspiración se alimentan de dos fuentes:

  1. Emmanuel Macron

Macron hábilmente guio su campaña electoral hasta la victoria y, lo que es más importante, lo hizo con una línea pro-europea, defendiendo no sólo “la idea” de Europa, algo que se ha convertido en un eslogan de antieuropeos, sino defendiendo además la Unión Europea en sí al igual que las instituciones de la que se compone. Y, de hecho, el nuevo programa electoral de Martin Schulz, probablemente tomando nota también de Emanuel Macron, tiene párrafos pro-europeos muy auspiciosos.

¿Dice el SPD de Martin Schulz que quiere una Europa de prosperidad económica y da una vuelta respecto a la política de austeridad? Parece que sí. El texto revela una ideología más o menos keynesiana que no hemos visto así en muchos años. Habla de “flexibilidad” en la hacienda pública de los Países del Sur de Europa e ilustra como de una Europa de empresas ha de florecer una Europa de la gente. Entre otras cosas demanda un fondo permanente para el fomento de empleo juvenil y otro fondo más para apoyar a jóvenes que quieren buscar oportunidades laborales fuera de su propio país (fondo de movilidad).

Anuncia además que luchara por una Unión Social Europea que intentará subir los derechos de los trabajadores a los estándares más avanzados de Europa y, al mismo tiempo, garantizará ciertos estándares sociales. La idea básica es, así lo articula el programa provisional, que los derechos sociales tienen el mismo rango que los derechos de libertad económica en el mercado europeo.

En fin, quiere además iniciar una “coordinación” de la política económica e industrial entre los países miembros de la UE. Quiere, y aquí sabemos que han tenido lugar conversaciones con el nuevo presidente francés, instaurar un “gobierno económico para la zona del euro”. Tal gobierno debe tener un budget que utilizará para solucionar problemas en ciertas regiones y dar incentivos de inversión.

  1. El viejo es el nuevo: Sigmar Gabriel

El ex-presidente del partido ha asumido las tareas de la política interior. Tras dimitir como jefe del partido cambió de ministerio y ahora lidera los asuntos exteriores de Alemania. Su apariencia es la de una persona renovada, casi se podría decir, curada. Ha perdido varios kilos y parece más vital y activo que nunca. Viaja de un país a otro y se está poniendo en la posición de un potencial salvador de la Unión Europea, hablando en cada oportunidad que se le presenta sobre la importancia de la Unión y las medidas que tenemos que tomar para salvarla. El periódico “Süddeutsche Zeitung” escribió que Sigmar Gabriel esta re-politizando la política exterior alemana. Yo sí que le creo que ha reconsiderado varios asuntos políticos y, sobre todo, su lugar en la historia. Quiere ser una de las personas sobre las que diremos algún día que salvaron la UE.

Hace pocos días dijo que Grecia, ese país “valiente” que tanto ha sufrido en los últimos años, se merece respirar un poco. Un país, dice Gabriel, que sigue apoyando la Unión Europea tras todo lo que ha sufrido, no merece el mismo tratamiento que hasta ahora. Así se opuso claramente al ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble. Gabriel quiere perdonar deudas.

Tras ganar las elecciones presidenciales Macron hizo una visita instantánea y se vino a Alemania. Antes de poder darle la mano a Merkel, Gabriel fue al aeropuerto para darle la bienvenida a Macron, a quien le llama un “amigo”. Milagrosamente el apoyo para Gabriel en el pueblo alemán ahora supera tanto el de Martin Schulz como el de Angela Merkel.

Gráfico 2

Macron – Schulz – Gabriel

Quizás sean ellos el triángulo de las reformas que hemos necesitado tanto en los últimos años. Pero para que al menos haya oportunidad de una nueva política iniciada por la izquierda moderada, tendremos que ganar este septiembre contra una canciller que sigue pareciendo intocable.

Estamos trabajando en ello.

Foto portada/Süddetsche Zeitung

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