PSOE: la izquierda que atrajo al centro

Tras el fracaso que ha sucedido a las negociaciones de los partidos políticos para conformar un gobierno, parece existir un consenso claro entre los expertos acerca de cuál es la formación política que va a tener una campaña más complicada: el Partido Socialista. Según algunas opiniones autorizadas, la polarización que se puede producir en torno a Partido Popular y la recién anunciada confluencia entre Podemos e Izquierda Unida, puede relegar al PSOE a un segundo plano, en el que la ciudadanía dejaría de considerarlo un actor relevante.

La cuestión que se plantea la socialdemocracia española no es nueva pero surge ahora con más importancia que nunca. ¿El PSOE debe virar a la izquierda o hacia el denominado “centro político”? En este artículo intentaré explicar 3 posibles líneas de actuación (en mi opinión) que debería o podría seguir el PSOE a corto plazo en el transcurso de esta campaña electoral.

3 Líneas de actuación a corto plazo

En primer lugar, es necesario que el Partido Socialista entienda de qué votante “dispone” en estos momentos, cuál es su perfil ideológico y qué es lo que no debe hacer para perderlo en la cita electoral del próximo 26 de Junio. Si observamos los datos que nos ofrece el CIS de Abril de 2016, podemos observar cómo el PSOE ha perdido la hegemonía del electorado progresista frente a Podemos (sin confluencias). No obstante, ha conseguido mantener al votante que se define como socialista y en menor medida también al socialdemócrata. (Pinchar en imagen para aumentar).

% tipo votante (ideología) a PSOE y Podemos

Es preciso que la primera línea de actuación que establezca el PSOE sea articular un discurso nítidamente progresista que ponga el foco de su crítica en las políticas conservadoras que ha implementado el Partido Popular. Para ello, no debe hacer mención a Podemos a no ser que sea estrictamente necesario y toque defenderse de algún ataque. Cosa que, a priori, parece que no va a suceder porque Podemos ya se ha marcado como estrategia ignorar al Partido Socialista y suavizar su discurso con el mismo, para crear la falsa expectativa de que el Partido Popular es su verdadero rival. De momento, el Partido Socialista ha decidido aprovechar la confluencia de Izquierda Unida y Podemos para tachar a Podemos de extremista y poner en jaque su transversalidad inicial. Esta estrategia puede ser útil para mantener al votante de izquierda moderada que en este momento constituye la base del voto del PSOE, pero también corre el riesgo de alejar al votante que un día optó por el PSOE y ahora lo hace por Podemos.

En segundo lugar, el PSOE ha de aprovechar su posición como segunda fuerza, y no asumir la disputa por la segunda plaza. La decisión de no aceptar aquellos debates en los que Mariano Rajoy no haga acto de presencia puede ser beneficiosa. En el debate a tres organizado por el diario “El País” y realizado en la campaña electoral anterior entre Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, al margen de las opiniones acerca de quién ganó o perdió la contienda, se escenifica que hay una disputa no por el gobierno, sino por el liderazgo de la oposición. Para que la primera línea de actuación sea efectiva el PSOE debe procurar asistir a aquellos debates en los que se encuentre aquel al que ha elegido como rival, Mariano Rajoy.

Por último, y poniendo el foco en Cataluña quiero volver a los datos del CIS y destacar un elemento que me parece interesante. La ventaja del voto progresista que obtiene Podemos sobre el PSOE (gráfico anterior) es mucho mayor en la periferia de España con sus confluencias. Al mismo tiempo que la formación morada se sitúa 15 puntos por encima del PSOE en voto progresista sin confluencias, En Comú Podem, En Marea y Compromís-Podem aventajan en casi 20 puntos al porcentaje que obtiene el Partido Socialista a nivel nacional. Éste es un dato muy interesante, porque nos plantea una posible hipótesis. Podemos no ha crecido en estos territorios gracias a un votante nacionalista, lo ha hecho gracias a un votante progresista que anteriormente optaba por el PSOE. (Pinchar en imagen para aumentar).

% votante progresista 20D

% votante progresista a PSOE y Confluencias

Por tanto, parece claro que si el partido de Pedro Sánchez quiere recuperar el voto que tradicionalmente ha obtenido en estos territorios (sobre todo en Cataluña) debe modificar su discurso. Una de las claves podría ser redefinir el concepto de federalismo que se ha venido empleando por parte de los dirigentes socialistas como solución al conflicto nacionalista y que muchas veces ha pecado de ambiguo. Podemos (que está a favor del Derecho de autodeterminación) no es un partido independentista, aboga por una Cataluña dentro de España y también apuesta por una solución federal. Sin embargo, a diferencia del Partido Socialista no escuchamos a Podemos hablar en sus mítines en Cataluña de su “proyecto federal” y sí en cambio de su posición a favor del derecho a decidir (con porcentajes muy altos de aceptación en Cataluña según todas las encuestas). Pablo Iglesias (líder de Podemos) decía lo siguiente en una entrevista realizada en Jotdown (2015) en la que se le preguntaba acerca de la posición de Podemos respecto a la cuestión catalana.

C.F y J.G– ¿Estamos hablando de un Estado federal?

P.I.- Si hablásemos entre politólogos, no creo que tuviésemos problema en referirnos a Estado Federal o Confederal. Lo que pasa es que, en el lenguaje periodístico, se ha quedado vieja […] Tú le dices ahora a un catalán “federal” y te dice que ni muerto, eso no funciona.

Este extracto de la entrevista nos indica una mayor inteligencia de Podemos a la hora de utilizar los términos en el discurso respecto a la cuestión catalana. Es cierto que la posición de Podemos, al reconocer el derecho a la autodeterminación es más “popular” que la negativa del PSOE a su aceptación en la sociedad catalana. No obstante, observamos también como esta formación no pone nombre a su propuesta porque reconoce que el “federalismo” no goza de aceptación en Cataluña. Ésta es la última línea de actuación a corto plazo que en mi opinión debe repensar el PSOE. Intentar articular un discurso progresista y atractivo también para los progresistas de la periferia de España, situando como punto de partida no su propuesta federal, sino los términos en los que debe exponerla.

Estas tres líneas de actuación en mi opinión, no pondrían en riesgo a los actuales votantes del PSOE y podrían atraer a un electorado tradicional del PSOE que ha venido perdiendo en los últimos años. Faltaría por analizar en este artículo la posición que debe mantener el partido para explicar lo que ha intentado hacer para formar gobierno. Sin embargo, no me detendré hoy a analizar esta cuestión más larga y compleja de determinar. Es posible que en los próximos días el PSOE decida optar por alguna de estas líneas de actuación o es posible que no. Lo que sí parece claro es que si la socialdemocracia española quiere seguir siendo un actor nuclear en la política de este país (todavía lo es y tiene opciones de seguir siéndolo) debe volver a ser ese partido de izquierdas que un día atrajo al centro.

Foto portada/El País

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