Próxima parada: ¿nuevas elecciones?

Pocas cosas sustanciales han cambiado tras la reunión de la pasada semana entre los secretarios generales del PSOE y de Podemos. En sendas ruedas de prensa posteriores a la conversación entre ambos dirigentes la línea discursiva mantenida por uno y por otro no distó en nada a las defendidas con anterioridad a la investidura fallida de Pedro Sánchez, en la que únicamente obtuvo 131 votos favorables (PSOE + C’s + Coalición Canaria). Esto es, Pedro Sánchez siguió hablando de un gobierno de cambio (en el sentido que comentamos en este artículo) que contase con los votos de PSOE, C’s y Podemos, abierto a modificaciones al pacto ya firmado por PSOE-C’s; por otro lado, Podemos sigue manteniendo la propuesta de un ‘gobierno a la valenciana’ en el que se abstuviese el partido naranja de Albert Rivera.

Por tanto, lo único que ha cambiado ha sido el tono más amigable y distendido de la reunión. Muestra de ello es el regalo, con dedicatoria incluida, de Pablo Iglesias a Pedro Sánchez sobre la historia del baloncesto en España. También ha sido relevante el discurso más conciliador y llamando al diálogo tras los duros intercambios producidos en la sesión de investidura. Evidentemente, nadie quiere quedar de cara a la opinión pública y la publicada como aquel actor responsable de atascar la formación de gobierno.

Este jueves se reunirán los equipos negociadores de los tres partidos en cuestión mientras el PP se ocupa de ir tapando los boquetes que, día tras día, le provocan en sus costuras los constantes casos de corrupción que le salpican de lleno.

Ayer martes, ‘casualmente’, el portavoz de C’s en el Congreso, Juan Carlos Girauta, hablaba de una entrada en el gobierno formado por PSOE y C’s y conminaba a Podemos a dar su voto afirmativo en una nueva sesión de investidura al pacto que ya fracasó en la anterior. Quizá la formación de Albert Rivera haya vuelto a caer en el error de creerse las encuestas que Metroscopia elabora para El País, las proyecciones de las cuales siguen dándole unos excelentes resultados como ya ocurrió en las preelectorales del 20-D, y por tanto considera que ir a unos nuevos comicios quizás no sea mala idea y, de este modo, intentar formar gobierno con su socio natural que es el PP. Cabe recordar, por si en Ciudadanos lo han olvidado, que tienen 40 escaños en el Congreso y son la 4ª fuerza representada en el Parlamento.

Esta posición, como ya sabemos, hace inviable la formación de un gobierno dado que Podemos jamás va a dar apoyo a un ejecutivo de coalición en el que esté C’s, y menos con las condiciones programáticas del mismo.

En estas circunstancias se abre el melón para unas nuevas elecciones que, lejos de las voces que dicen que no cambiarán nada, cambian mucho más de lo que nos creemos.

En primer lugar no sería extraño que aumentase la abstención como consecuencia del hartazgo que en la ciudadanía crea todo este sainete de no pactos. Además, ahora sí, los partidos ya no van a poder vender un programa de máximos y los movimientos realizados en esta etapa negociadora también dan una referencia al votante de cuál puede ser el comportamiento futuro del partido al que vote.

Por otro lado, en caso de repetición de elecciones, el PSOE deberá afrontar con posterioridad un Congreso Federal para escoger nuevo Secretario/a General. No parece aventurado pensar que si Pedro Sánchez no consigue ser investido presidente del gobierno tendrá muy difícil permanecer en ese puesto.

Por último analizaré la posición de Podemos. Después de varias semanas en las que el partido ha experimentado grietas internas (lógicas, pero no por ello menos graves, en un partido en construcción) que acabaron con el cese del Secretario de Organización Sergio Pascual y su relevo por parte de Pablo Echenique, el partido de Pablo Iglesias parece que ha marcado una hoja de ruta para redefinir su estructura organizativa cuando acabe el periodo electoral.

Muchos han opinado que quizás a Podemos, finalmente, le temblasen las piernas ante unas malas previsiones electorales y acabara por abstenerse para que C’s y PSOE formasen gobierno. Opción poco plausible a tenor de lo que ya hemos comentado. En este punto, considero que la formación morada no ha de temer una nueva contienda electoral (pese a que perdiesen votos) una vez constatada la nula voluntad del PSOE de pactar con ellos.

En el mejor de los casos Podemos superaría al PSOE, complicado con el actual sistema electoral, bien yendo en solitario o llegando a pactos preelectorales con IU (lo cual supondría un gran dolor de cabeza en los del puño y la rosa) pero altamente improbable por las reticencias mostradas anteriormente por parte de los dos partidos.

Pero insistiendo en el argumento señalado dos párrafos antes, ya que Podemos no va poder entrar en un gobierno mientras en el PSOE los ritmos los marquen desde Andalucía, y en vistas de una legislatura dura en cuanto a la presión que va a ejercer Bruselas sobre los presupuestos y los nuevos recortes, parecería racional que consolidasen y definiesen su estructura organizativa y su proyecto político con las miras puestas en el siguiente ciclo electoral.

Foto principal/Captura Youtube

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