Privatiza como puedas

Siguiendo con la temática que, en el anterior post, abordaba mi compañero Luis cabe hacer mención a la nueva medida inspirada por el gobierno de la nación de dotar a los vigilantes de seguridad, los ‘seguratas’ de toda la vida, de competencias casi equiparables a la de la policía. Cuando ya parecen pocos los ámbitos del sector público que privatizar, nuestro gobierno nos vuelvo a sorprender, o quizá ya no tanto.

A los estudiados recortes en sanidad y educación a favor de institutos religiosos privados (que segregan por sexos) y de hospitales que asumen sólo aquellos tratamientos que les resulten rentables, sumamos este nuevo acto de ‘ingeniería’.

Es una medida que sigue la línea de comportamiento llevada a cabo hasta la fecha por el ejecutivo de Rajoy. Como tantas otras (Ley de Seguridad Ciudadana que todavía está en pañales o el ‘Tasazo’ judicial de Gallardón) son actuaciones que pretenden cercenar la libre expresión y acallar a una ciudadanía crítica cada vez más harta imponiendo una legislación represora y sancionadora.

Cuando nos hablan de regular quieren decir REDUCIR, cuando hablan de moderar o externalizar quieren decir RECORTAR. Y la población, al menos una gran parte, es consciente de todo este ataque indiscriminado a los derechos fundamentales de los individuos.

Pretenden, y están consiguiendo, dejarnos un sector público raquítico en el que los más desfavorecidos carezcan de redes de apoyo a las que acudir en situaciones de extrema necesidad como la actual. No podemos permitir que, aquellos que nos piden esfuerzos, que aquellos que nos desangran cada día, nos digan que este Estado de Bienestar no es sostenible, que el estado ha alcanzado unas dimensiones desproporcionadas. Porque quienes recitan estos dogmas neoliberales en nombre de la emprendeduría, de la libre competencia, del esfuerzo y la innovación como herramientas de desarrollo de valor añadido carecen de autoridad moral para hacerlo. Son estos mismos que reniegan del papel del estado, quienes legislan y desregulan en favor de esas grandes empresas que cada año obtienen más y más beneficios generando una desigualdad extrema, ya que todo este superávit no es repercutido posteriormente en quienes han creado esta riqueza, todo lo contrario. Una vez engrosan su cuenta de resultados hacen un ‘maravilloso ejemplo de patriotismo’, pero no patriotismo español precisamente. Todo ese capital va derechito a esos ‘paraísos fiscales’ que generan el infierno de paro, precariedad y miseria en la mayoría de la población.

Pero, ¿cómo no van a alabar las bondades de estas empresas?, si muchos de ellos, da igual el color político que tengan, cruzan esa ‘puerta giratoria’ y ocupan cargos con pingües beneficios para su cartera.

Señores, esto es un partido de fútbol y los que mandan nos están ganando por goleada. Cierto es que la mayoría de sus goles son en fuera de juego pero, desengañémonos, los árbitros están de su lado y no nos basta con hacer un poco de ruido.

Es hora de que luchemos por lo poco de público que nos queda y pongamos freno desobedeciendo estas obscenidades porque, no sé que haréis vosotros pero a mi un ‘soldadito’ de Prosegur o de la Levantina no me va a identificar.

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