PP, C’s y la ‘regeneración’ hípster

Ayer se confirmaba lo que era una muerte anunciada. El PP, tras la petición del juez Eloy Velasco al TSJ de Murcia para que le investigase por tres nuevos delitos (fraude, cohecho y revelación de información reservada) que se suman a los del ‘Caso Auditorio’, hace caer al presidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, de su cargo como tal. A estos hechos, cabe señalar otro factor fundamental que han acabado por precipitar los hechos: la inminencia de una moción de censura que les hubiese hecho perder el poder político en un feudo histórico para los populares.

Ahora bien, expuestos los motivos que han llevado al PP a tomar esta determinación, también es necesario indicar qué razones no han sido las principales y qué me lleva a hacer tal afirmación: ni el compromiso con la regeneración ni la asunción de responsabilidades políticas.

En primer lugar, Pedro Antonio Sánchez continuará siendo el presidente del PP regional de Murcia, del que fue reelegido el pasado mes de marzo. Además, mantendrá su acta de diputado y, por tanto, seguirá gozando de la condición de aforado; en segundo lugar, en lo referente a las responsabilidades políticas (aquí un artículo más extenso sobre el tema) y dejando aparte las penales, que deberán ser dirimidas por la Justicia, el ya expresidente demuestra que es nulo su compromiso con el pacto firmado con C’s y con su propia palabra, como podemos observar en el vídeo, en el que afirmaba sin ambages que dimitiría en caso de ser imputado por el ‘Caso Auditorio’. Más tarde diría que “sólo dimitiría en caso de ‘imputación formal’”.

A esto hay que sumarle las constantes mentiras acerca del supuesto acoso al que estuvo sometido por parte de la empresa de Alejandro de Pedro para conseguir el contrato de mejora de la reputación online. Estos hechos han quedado desmentidos con las publicaciones periodísticas que demuestran que fue Pedro Antonio Sánchez, Consejero de Educación por aquel entonces, quien se puso en contacto con el empresario.

Para finalizar el análisis en lo que al PP respecta únicamente hay que acudir a la puesta en escena en la que se anunciaba la dimisión: un líder arropado por todo su partido (le siguen reconociendo como tal), apoyado también por Fernando Martínez Maíllo (coordinador general del PP nacional) y, sobre todo, un discurso hipócrita y maniqueo que mezcla una suerte de resignación ante la ‘injusticia’ cometida y un barniz de responsabilidad para no permitir un tripartito (PSOE-Podemos-C’s) que acabase con su legado. Como si fuese peor un gobierno alternativo a tener un presidente imputado por múltiples delitos de corrupción.

Por otro lado está C’s. La formación de Albert Rivera se presentó como la alternativa regeneradora de centro-derecha a un sistema bipartidista que se desvanecía. Hoy su relato principal pivotará sobre esa regeneración, pero sin ser un obstáculo a la gobernabilidad del país. En esa línea iba este tweet de Rivera.

Pero no, C’s no ha sido quien ha forzado la dimisión. Los motivos son los expuestos anteriormente. Ante esta última imputación, los naranjas, que han estado sosteniendo 45 días a quien había incumplido el pacto firmado, estaban obligados a apoyar la moción de censura. Saben que este apoyo hubiese tenido unos costes importantes para ellos, basta analizar un poco la procedencia de sus apoyos electorales. Por este motivo, hoy mismo, Inés Arrimadas insistía en Al Rojo Vivo, en que sólo habían contemplado la moción de censura condicionada a una convocatoria inmediata de elecciones.

Lo cierto es que durante este mes y medio han sido ninguneados y chantajeados por el PP. Han dado muestras de una debilidad importante. Porque, como bien debieran conocer en C’s, una vez has facilitado la investidura de alguien, sólo hay dos formas de hacerles caer: no apoyando los presupuestos o planteando una moción de censura.

Aquí es donde introduzco el concepto que da título a este artículo de ‘regeneración’ hípster. Primeramente dudo que podamos hablar de regeneración cuando a quien van a dar el apoyo en la próxima sesión de investidura es la mano derecha de Pedro Antonio Sánchez. Y cuando digo hípster hago referencia a la superficialidad, a los cambios cosméticos con apariencia de profundidad que no cambian realmente nada. Es decir, es una completa estafa que nos quieran vender que regenerar es cambiar una pieza para poner a otra. Sobre todo cuando estamos viendo que la corrupción en el partido popular no es coyuntural sino sistémica.

A este paso C’s parece empeñado en cumplir con aquello que dijo Albert Rivera, tras pactar con PSOE y posteriormente con el PP, en que no quedaba muy bien parado: “Estoy dispuesto a no tener credibilidad si es por el bien de España”.

Cuesta trabajo que ese votante de centro-derecha joven, urbano y formado con ansias de esa regeneración que vio en C’s esa alternativa al PP vaya a volver a confiar en ellos en posteriores elecciones. Sobre todo viendo cosas como esta de Juan Carlos Girauta, portavoz del grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados.

Foto portada/captura Youtube (Agencia EFE).

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