Por una Representación colaborativa (2)

El objetivo de esta serie de artículos es aportar ideas y elementos para el debate en torno a cómo mejorar el ejercicio de la representación política. Nuestro trabajo se aleja -en parte- del debate actual en torno a los sistemas de elección de representantes y se centra en el momento posterior a su elección por parte de la ciudadanía. Este artículo continúa el trabajo del Grup Càlam sobre Representación Colaborativa y se adentra en la definición y características del proceso colaborativo.

El modelo de representación propuesto pretende, como comentábamos en el primer trabajo (puedes verlo pinchando aquí), complementar la representación política tradicional incorporando la colaboración como instrumento de trabajo para la construcción de decisiones dirigidas al interés general. De esta forma, la colaboración parte de una representación política emancipada de los intereses partidistas o de grupo.

Consideramos que este nuevo concepto que estamos desarrollando debe romper con el paradigma del partido político como el ente principal que, verticalmente, proponga soluciones a los distintos y complejos problemas que surgen en nuestra sociedad. Para ello es necesario que en este proceso se impliquen tanto personas a título individual como movimientos sociales, los cuales deben ser concebidos por los partidos políticos como un elemento de suma y no como una amenaza a su hegemonía en el impulso del proceso político.

Igualmente creemos que de esta manera, con la implicación de más colectivos al trabajo y a la construcción de las decisiones se podrá tomar realmente conciencia de cuán complicado es, o no, la elaboración de políticas públicas y la resolución de los conflictos.

Partiendo de este enfoque definimos la Colaboración como el proceso de trabajo conjunto para la construcción de decisiones que tiene como objetivo el interés general. Así, establece un marco de trabajo donde representantes y representados/as contribuyen de forma activa al desarrollo de las condiciones para abordar la toma de decisiones.

Junto a las necesidades de gestión propias de todo proyecto, el proceso de trabajo colaborativo propuesto debe de cumplir las siguientes características:

Constructivo
El proceso ha de perseguir objetivos conocidos, concretos, claros, justificados, compartidos por los agentes participantes y alineados con el interés general.

Igualitario
El proceso ha de realizarse en condiciones de simetría y alejado de toda sobrerrepresentación o discriminación de personas, grupos, colectivos y/o movimientos sociales.

Transparente
Toda la información necesaria para participar en el proceso, así como la información generada durante el mismo, ha de ser pública en formatos abiertos sin límites para su redistribución o reutilización.

Abierto
El proceso ha de estar abierto a individuos y colectivos a través de mecanismos de colaboración accesibles y asequibles que compagine todo tipo de conocimiento académico, existencial, emocional y/o experiencial.

Práctico
El proceso ha de implicar a las personas que prestan servicio en las administraciones públicas, buscar la coordinación entre los órganos administrativos implicados y utilizar los recursos y capacidades disponibles de forma eficiente.

Esta primera propuesta de características pretende alimentar el debate entorno a nuestra propuesta de representación colaborativa. Todos los comentarios y aportaciones que ayuden en su desarrollo serán bienvenidas.

Por Grup Càlam

Grupo de reflexión y propuestas para la acción política formado por Diego Álvarez, Luis Garrido y Raúl Soriano.

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