Podemos y los que (se) quedan por el camino

Este enero se cumplirán 3 años de la imagen que aquí bajo se muestra. Es Pablo Iglesias en el Teatro del Barrio de Lavapiés. Durante el acto Pablo Iglesias, el por aquel entonces profesor de políticas de la Complutense y tertuliano en Cuatro y La Sexta, anunciaba que se disponía a encabezar una candidatura llamada ‘Podemos’ para las cercanas elecciones al Parlamento Europeo de mayo de 2014. Para ello se tenían que cumplir tres requisitos: 1. Conseguir 50.000 apoyos; 2. Buscar alianzas con otras fuerzas políticas de izquierda y movimientos sociales y sindicales; 3. Un método de primarias en el que cualquier ciudadano/a podía presentarse.

Presentación Podemos. Fuente: Youtube

No realizaré un recorrido pormenorizado de estos tres años de vida de la formación morada, dado que no es el cometido de esta reflexión. Simplemente señalar los acontecimientos más reseñables hasta alcanzar los 71 diputados en el Congreso de los Diputados. Durante este trienio Podemos ha conseguido tener representación en todas las Cámaras de representación (Parlamento Europeo, Parlamentos Autonómicos, Alcaldías, Congreso y Senado) en un largo periodo electoral que no ha dado tregua a la formación.

Finalizado este proceso, para el que Podemos se dotó de una estructura muy centralizada y jerarquizada, lo que el grupo dirigente bautizó como ‘Máquina de guerra electoral’, parece que en el discurso de las distintas sensibilidades en la organización existe el consenso de la necesidad de avanzar en Vistalegre II hacia un partido más plural, descentralizado territorialmente, con un mayor protagonismo de las bases, etc.

Ese consenso, con diferencias de matiz entre las distintas corrientes, es hoy una auténtica falacia. El propio Pablo Iglesias reconocía durante la pasada semana en Al Rojo Vivo que, durante las dos últimas semanas, Podemos, había dado la peor imagen de su historia. Pero esto no es del todo cierto. La guerra, hoy explícita, lleva abierta casi un año. El hecho más ilustrativo se produjo cuando 10 de los 31 miembros del Consejo Ciudadano de la Comunidad de Madrid (‘Errejoners’) dimitieron del órgano dirigido por Luís Alegre en plenas negociaciones post-20D. Esto derivó en el cese del Secretario de Organización, también ‘Errejoner’, Sergio Pascual, sustituido en el cargo por Pablo Echenique.

Desde entonces todas las discrepancias en Podemos se han escenificado a través de las redes sociales, en una especie de sainete patético que tenía su posterior rebote psicoanalítico en el tertulianismo televisivo de mediodía.

Pero, retomando lo que señalaba sobre las discrepancias de matiz, los últimos acontecimientos obligan a rechazar de plano este análisis. Se vio durante el proceso, de nuevo en la Comunidad de Madrid, de elección de los órganos internos y de la secretaría general. El sector ‘Errejoner’ ganó los documentos político y organizativo, pero Ramón Espinar fue elegido Secretario General con el apoyo de Anticapitalistas y ‘Pablistas’, frente a la candidatura de Rita Maestre. A las primeras de cambio, Espinar se pasa por el forro lo votado e incumple el mandato de acumular únicamente dos cargos (actualmente ostenta tres: Senador, Diputado en la Asamblea de Madrid y Secretario General el Podemos Comunidad de Madrid) con el consiguiente espectaculito (esta vez justificado) de los ‘Errejoners’ por redes sociales.

El último y más grave de los conflictos ha servido para que todos se quiten las caretas y los dirigentes hablen directamente de “bandos”, “sectores” o “corrientes”. Y cuando se habla en estos términos cabe señalar que ya no hablamos, como decía más arriba, de matices o distintas estrategias, hablamos de luchas de poder y de cuotas de representación orgánicas.

Dos eventos han confluido esta vez: la votación para las reglas que regirán Vistalegre II, saldada con una victoria ajustada de la propuesta de Pablo Iglesias frente a la presentada por Errejón; y la destitución de José Manuel López como portavoz del grupo de Podemos en la Asamblea de Madrid.

Como casi siempre en Podemos, la cosa se ha resuelto de forma “madura y sosegada”. ¿Cómo? Se preguntarán. Por supuesto, lanzándose cuchilladas explícitas por Twitter. Esta vez los hashtags eran: #ÍñigoAsíNo (impulsado por los ‘Pabliebers’) y #FelizNavidadParaTodas (impulsado por los ‘Errejoners’).

Con respecto a la destitución de José Manuel López dos apreciaciones: 1. Si abiertamente has apoyado una propuesta que ha perdido lo más coherente es que dimitas al entrar una nueva dirección; 2. Espinar no es el mejor ejemplo para pontificar sobre coherencia. Se salta el mandato sobre acumulación de cargos y muestra poca inteligencia al expulsar a alguien en pleno proceso interno.

En lo relativo a lo ajustado de las votaciones está claro que los inscritos y las inscritas en Podemos quieren contar con sus dos voces más representativas. Han de hacer compatibles, porque lo son, esas ideas divergentes en pro de un Podemos más cohesionado y plural. Deben pasar del fuego amigo, de las facciones y de los intereses selectivos a la elaboración de un partido que vuelva a poner los intereses de una mayoría social por delante de las luchas cainitas en el seno de la organización.

Por último, debo coincidir al 100% con el artículo de Manolo Monereo en Cuarto Poder ‘Podemos: el final de la inocencia’, cuando habla del arma usada por Errejón para debilitar a Pablo Iglesias. Errejón y los ‘Errejoners’, que no son exactamente lo mismo, son conscientes de que en lo interno sus propuestas están siendo derrotadas una vez tras otra y han optado por jugar a un juego que tiene como final la desaparición de Podemos. Esto no es un llamamiento al silenciamiento de las ideas distintas, todo lo contrario. Esto es un llamamiento a poner la política y las propuestas en el centro, cosa que hace tiempo dejaron de estar en el discurso interno en Podemos.

Para finalizar, en Podemos se lleva mucho tiempo hablando de “atraer a los que faltan para construir una nueva mayoría”. Bien, cualquiera puede comprar ese discurso. Ahora, no deben perder de vista otro punto muy importante, deben darse cuenta de que con ese tipo de actitudes van a tener que empezar a fijarse en aquellos que se están quedando por el camino, desconectándose de una formación que despertó la ilusión de millones de personas desafectas con la política y que ven, vemos, todo esta situación como un acto bochornoso que distancia a las bases de una grupo dirigente que va camino de convertirse en aquello que criticaban.

Foto portada/podemos.info

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