Podemos intenta dinamitar el espectro izquierda-derecha

El pasado 24 de octubre de 2014 en el programa “Al rojo vivo” de la cadena privada La Sexta, Pablo Iglesias comentaba que las dinámicas ideológicas tradicionales, en términos de “izquierdas” y “derechas”, se encuentran agotadas. Según el portavoz de Podemos estas “metáforas” se han convertido en “inútiles” y ya no sirven para definir la realidad.

La insistencia de esta formación por alejarse de la dimensión o espectro clásico “izquierda-derecha” se puede interpretar bajo el modelo teórico de competición espacial entre partidos que sitúa las posiciones políticas en dicho espacio. Concretamente, creemos que Podemos está tratando –y, de momento, lo está consiguiendo aunque parcialmente – de definir un nuevo tablero de juego compuesto de otras dimensiones. Esta formación, según su portavoz, prefiere hablar de “oligarquía” y “gente”, de “los de arriba” y “los de abajo” o de “minoría privilegiada” y “pueblo”. Entienden desde Podemos que de esta forma se puede explicar mejor la realidad y, además, les puede permitir ganar en la contienda electoral.

Un recorrido por las características de este tablero servirá para comprender mejor la interacción entre los ciudadanos-electores y los partidos políticos, y tratar de prever posibles movimientos de alguno de sus protagonistas.

  1. Los contornos del nuevo tablero han sido fijados por la realidad actual marcada por la crisis. Podemos es, con diferencia, la formación política que mejor ha sabido hacer una lectura de los mismos. Los electores y electoras no consideran, por tanto, las nuevas dimensiones como una imposición por parte de los partidos políticos, sino que ven como las propuestas giran en torno a lo que ellos y ellas consideran importante.
  2. Las nuevas dimensiones, salvo excepciones, no han sido abordadas por los partidos tradicionales. En la mayoría de los casos no han desarrollado “doctrina” o principios sobre ellas. Este hecho, puede confundir al electorado identificado con estos partidos al situar en el centro del debate nuevas dimensiones para las que los partidos tradicionales no tienen propuestas.
  3. El nuevo tablero hace perder peso a la dimensión espacial “izquierda-derecha”. A pesar del intento por eliminarla, consideramos que no será posible en el corto plazo debido a la predisposición a situar los temas políticos en esa dimensión. Aun así, reduce notablemente el elemento principal que permite a los partidos tradicionales entender, y tratar de prever, el funcionamiento de la competición por el voto. La mayoría del conocimiento actual se ha obtenido a partir de análisis que han girado tradicionalmente entorno a la confrontación “izquierda-derecha”.
  4. En línea con lo anterior, el nuevo tablero entorpece la capacidad de los partidos tradicionales de desarrollar estrategias eficaces para fijar sus posiciones al desconocer, por ejemplo, cómo se produce la distribución de los votantes en torno a ellas o el efecto que producen los mensajes lanzados.
  5. Por último, a diferencia del resto de partidos tradicionales, Podemos puede fijar libremente su posición en cada una de las dimensiones sin temor a traicionar su propia historia. En este momento concreto su capacidad de adaptación es máxima.

Ahora bien, trasladar la competición política a un nuevo tablero no está exento de riesgos para esta formación. Un primer análisis muestra los siguientes:

  1. Si aceptamos la primera ventaja también hemos de aceptar que Podemos no controla al 100% las dimensiones del nuevo tablero. En el ADN de este nuevo partido está “ser” el canal de participación de la ciudadanía. Es ésta, en última instancia, quien decida qué es importante y qué no.
  2. La dimensión “izquierda-derecha” sigue sirviendo a gran cantidad de votantes como guía para tomar de decisiones de voto informales. Está por demostrar si las nuevas dimensiones son aprehendidas por la ciudadanía y si tienen ese carácter explicativo.
  3. Los partidos tradicionales pueden reafirmar la vigencia del tablero tradicional y reafirmar sus posiciones en el espectro “izquierda-derecha”. Con esto, sobretodo el Partido Popular, puede retener a parte de sus votantes. Lo mismo podría intentar el PSOE aunque considero que su posición en este espectro está demasiado diluida. Posiblemente le resulte más difícil lograr que sus votantes mantengan la identidad partidaria. Izquierda Unida tiene capacidad para adaptarse al nuevo tablero pero aún hay una parte significativa de la formación que prefiere el anterior.
  4. De lo anterior se deduce que puede que no toda la partida se juegue en el nuevo tablero. Los partidos tradicionales cuentan con herramientas y técnicas capaces de trasladar las “nuevas” dimensiones al viejo espectro “izquierda-derecha”. Y, ahí, aprovechar todo el instrumental del que les ha provisto el marketing electoral y el spin doctoring para influenciar al electorado.

El tablero que hemos descrito aún no ha sido concretado del todo. La urgencia de vivir en una campaña electoral constante impone la precipitación y la falta de reflexión. Queda por ver si con el nuevo tablero de juego, y con la estructura organizativa finalmente adoptada, Podemos conseguirá captar mayor número de votos que sus rivales políticos. A fin de cuentas, es de lo que se trata si como dicen “no salen a por medalla de plata, sino a ganar”.

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  1. Podemos borra el eje izquierda - derecha como estrategia electoral

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