¿Qué partidos lideran la extrema derecha europea?

Hace unos días acudía a un debate muy interesante organizado por la Institució Alfons el Magnànim en el Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad (MuVIM). En él tuvimos el placer de contar con uno de los historiadores vivos más prestigiosos del momento, y uno de los más reconocidos especialistas sobre totalitarismo, Enzo Traverso. El título elegido para el acto fue el siguiente: ¿Vuelve Europa a los años treinta? Traverso, al verse obligado a responder a una cuestión de tal envergadura contestó como se suelen hacer a estas preguntas, con matices. No, pero.

Evidentemente la situación actual es distinta a la de los años treinta pero se pueden establecer analogías. Ante todo existe una crisis profunda de Europa, una crisis que va más allá de lo meramente económico. El Brexit es el mejor ejemplo de esto, pero no el único. El avance de partidos de extrema derecha por toda nuestra geografía parece imparable. De esto último trata el presente artículo.

Me limitaré a señalar los 9 partidos que a mi juicio lideran la extrema derecha en el viejo continente. Entrar en un debate más extenso, como el que aborda Traverso, no sería honesto conmigo mismo, puesto que son más los interrogantes que me formulo que las respuestas que tengo.

 Front National (FN)

A estas alturas todos sabemos qué pasó en las presidenciales del pasado 23 de abril. Este viejo conocido de nuestros vecinos franceses, al que Marine Le Pen ha sabido lavarle extraordinariamente la cara, podría ser definido como un partido euroescéptico, con un discurso populista y claramente anti-inmigración. El mejor ejemplo de Welfare Chauvinism o chauvinismo del Estado del bienestar, aunque solo sea por lo francés del término. Hay mucho de recuperar el Estado del bienestar en su discurso y esto atrae como es lógico a un número relevante de franceses, aunque sea a costa de dejar fuera a los “otros”. Siempre hay un “nosotros” y un “ellos”. Esto se repite en todos y cada uno de los partidos que iré enumerando. Si bien es cierto que esta formación fue derrotada en las urnas no hay que infravalorar la posibilidad de que compita, incluso en mejores condiciones, en las próximas elecciones.

Alternative für Deutschland (AfD)

Ni en Alemania, donde todos pensábamos que era imposible que un movimiento político de estas características se abriera paso, se libran de la extrema derecha. Es más, “Alternativa por Alemania” ha conseguido establecerse como un partido protesta, que absorbe gran parte del descontento social. Su discurso se centra especialmente en la crítica al islam y a los musulmanes que viven en Alemania. Hablamos de un partido reciente, que data escasamente de cuatro años de trayectoria y que actualmente encabezan Jörg Meuthen y Alexander Gauland. En las últimas elecciones federales, celebradas el pasado 24 de septiembre, consiguieron 94 de los 709 escaños del Bundestag, convirtiéndose en la tercera fuerza más votada.

Freiheitliche Partei Österreichs (FPÖ)

El “Partido de la Libertad de Austria” es hoy segunda fuerza gracias a que el candidato verde Alexander van der Belle logró imponerse en las últimas elecciones a su candidato Norbert Hofer. Hablamos de un partido con un largo recorrido, fundado en 1956, y al que le cuesta desprenderse de un pasado cercano al nacional-socialismo alemán. No obstante han conseguido presentarse como una fuerza de gobierno, seria, ajena a los uniformes y los ritos “adolescentes” de otros partidos de extrema derecha europeos. En mi opinión esta es su mayor virtud y posiblemente lo que más nos debería preocupar al resto de europeos. En esto se parece mucho al caso francés. Pero no son los únicos que a base de exitosas campañas de publicidad y marketing político lo han conseguido.

Partij voor de Vrijheid (PVV)

El “Partido por la Libertad” es un partido político neerlandés fundado en 2006, de carácter nacionalista, populista, euroescéptico y marcadamente islamófobo. Su lider y fundador es Geert Wilders, proveniente del Partido por la Libertad y la Democracia (VVD). Aboga firmemente por retirarse de la UE y entre sus propuestas más polémicas está la de prohibir el Corán. Se ha convertido con 20 escaños en el segundo partido con mayor representación en la Cámara de Representantes.

Dansk Folkeparti (DF)

El “Partido Popular Danés” es un partido político liderado por Kristian Thulesen Dahl, de tipo nacionalista, euroescéptico, conservador y populista. Posee 37 de los 179 escaños del Folketing, siendo el segundo partido con más representación. Destaca en ciertos aspectos por su defensa selectiva de políticas de bienestar, que los sitúan en muchos aspectos a la izquierda de otras formaciones de derechas y de extrema derecha.

Jobbik Magyarországért Mozgalom (Jobbik)

El “Movimiento por una Hungría Mejor” es el partido que por su anti-semitismo más se aleja del resto de partidos de extrema derecha europeos. En este caso las operaciones de marketing no han conseguido tapar los paralelismos con el fascismo tradicional. El uso de botas y correajes, así como de otras prendas de tipo militar, define a sus integrantes organizados a modo casi de milicia. La violencia tribal (utilizando un término propuesto por Juan Manuel González Sáez de la Universidad de Navarra) transgrede aquí lo meramente simbólico. Los actos de afirmación nacional y las patrullas xenófobas a la caza del refugiado nos alertan de la gravedad del problema. Hablamos del tercer partido en la Asamblea Nacional de Hungría, un partido que sin duda ha influido enormemente en el giro ultraconservador del Presidente Viktor Orbán. Fue fundado en 2003, aunque hunde sus raíces en una tradición política extremista mucho más antigua.

Χρυσή Αυγή (Amanecer Dorado)

Aunque su líder Nikolaos Michaloliakos define el partido como “nacionalista griego” estamos ante un partido de ideología neo-nazi. Actualmente están representados en el Consejo de los Helenos con 16 escaños, lo cual los convierte en cuarta fuerza. Los integrantes del partido expresan su admiración por Ioannis Metaxás, político y general griego que estableció una dictadura de carácter fascista desde 1936 hasta 1941; así como por la Dictadura de los Coroneles que gobernó el país desde 1967 hasta 1974. La violencia tribal también está muy presente en esta organización política.

 Sverigedemokraterna (SD)

”Democratas de Suecia”, fundado en 1988, se define como un partido nacionalista, pero su discurso populista con un claro componente anti-inmigración, su conservadurismo y su euroescepticismo lo situan claramente en la extrema derecha. Son tercera fuerza en el Riksdag con 48 de los 249 escaños. Su lider es Jimmie Åkesson.

 Perussuomalaiset (Auténticos Finlandeses)

El partido liderado por Timo Soini es la cuarta fuerza desde las Elecciones Presidenciales del 2012. Podemos definir a la formación política como nacionalista, populista y euroescéptica, aunque con un tono quizás más moderado que el resto de los partidos aquí citados. Fue fundado en 1995.

Antes de finalizar, debemos de señalar que pese a que las diferencias entre estos partidos son notables, las similitudes nos permiten clasificarlos dentro de un grupo ya en sí heterogéneo al que hemos optado por llamar la extrema derecha. El autor Enzo Traverso, al que hacíamos referencia al principio del artículo, los llama posfascistas. Personalmente soy un tanto escéptico a la hora de utilizar el término fascismo (o posfascismo) para definir una ideología actual o a formaciones de este tipo. Creo que depende del partido hablamos de una herencia o tradición más o menos pegada a esta definición clásica, y por lo tanto me parece arriesgado (lo cual no significa que sea erróneo) utilizarlo. Los orígenes y los referentes de Jobbik, por ejemplo, son muy diferentes de los de Demócratas de Suecia, pero ambos comparten un rasgo común: se oponen a la inmigración, y en especial al islam. A diferencia de los fascismos clásicos que nacen en clara oposición a la democracia y al socialismo (o al comunismo), estos “nuevos” partidos tienen como chivo expiatorio a los musulmanes. El componente anti-semita ha desaparecido en la gran mayoría de formaciones políticas de extrema derecha, aunque no en todas. Algunas incluso han logrado presentarse como fuerzas democráticas que beben de la tradición ilustrada y que rechazan la barbarie del radicalismo islámico, en tanto que occidentales y por ende civilizados. Algunos incluso han incluido aspectos como la defensa de los colectivos LGTB o discursos cercanos al feminismo. Se amparan en una realidad innegable, que no es otra que el maltrato al que se ven expuestos tanto las mujeres como los homosexuales en gran parte del mundo islámico.

Terminaré recordando que los votantes de la extrema derecha no son monstruos, como a veces se los presenta intencionadamente, sino ciudadanos tan respetables como tú y como yo, a los que el miedo, síntoma de una sociedad marcada por la incertidumbre (como explica el sociólogo Heinz Bude en su nuevo libro ‘La sociedad del miedo), les lleva a optar por alternativas populistas de repliegue. Como explica Justo Serna en su reciente libro ‘El pasado no existe’, “la explicación monocausal es absolutamente indefendible en historia y en ciencias sociales”. Probablemente estas formaciones ascienden porque ciertos ciudadanos europeos se están radicalizando, pero el hecho de que estos se radicalicen deviene de una multitud de factores ajenos a estos. Por lo tanto le corresponde a los estudiosos buscar las causas que explican el crecimiento de este tipo de formaciones, y a los políticos (y seguramente al conjunto de la sociedad civil) intentar atajarlas. Si continuamos igual no parece que vayamos por el mejor camino. Cabe preguntarse, sobre todo teniendo en cuenta el caso alemán, si las políticas de memoria no han fracasado en vista de los resultados electorales, pero este es un tema complicado que dejamos a los académicos.

Foto portada/Debating Europe

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