Papeles mojados del Parlamento de Papel

Los medios de comunicación, ahora más que nunca, son protagonistas activos – y netamente principales- de la política. Fue durante la Transición cuando se reconocieron como “el Parlamento de Papel”, y no es casualidad, pues se establecen como un poderoso mecanismo de “polarización” de la sociedad que les lleva a alejar al público objetivo del contrario. Esta polarización se lleva a cabo a través del encuadre de los acontecimientos sociales (framing).

El proceso lo explica Entman (1993): se seleccionan alguno de los aspectos de la realidad al que se le asigna una definición concreta, posteriormente se le fija una interpretación causal entre los sujetos y las acciones implicadas y, finalmente, se establece un juicio moral o recomendación para su comprensión y evaluación.

Estos cuatro ejes fundamentales del proceso de framing los hemos podido palpar estos días en los medios de comunicación de todo el mundo en torno a la situación política, económica y social de Cataluña. Desde el pasado domingo los medios de comunicación, fundamentalmente españoles, han enmarcado el tema de Cataluña desde cuatro ejes claramente delimitados.

El primer enmarque fue la represión en Catalunya el domingo 1 de octubre. El segundo entró en escena el martes 3 de octubre con la victimización de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Posteriormente, entre el 4 y el 5 de octubre llegó la “huida” de los bancos de Catalunya con el traslado de sus sedes sociales a otros puntos del Estado español para acabar el día 6 y 7 de octubre con el movimiento social “Parlem- Hablamos”.

En ese primer encuadre los medios de comunicación – fundamentalmente La Sexta que realizó una programación intensiva y extensiva con la situación catalana- centraban su información a las cargas policiales. El framing de los medios de comunicación tradicionales se trasladó rápidamente a las redes sociales con mensajes de condena a las cargas policiales, incluso por un grueso de población que anteriormente había evitado posicionarse.

Pero la condena de las cargas policiales en Catalunya rápidamente se transformó en establecer la duda sobre las cifras de heridos que desde el Govern de Catalunya se daba, de la misma forma que la noche del domingo los mass media hicieron con los datos de participación en la consulta ciudadana.

Durante la mañana del lunes el espacio mediático ya lo compartían, casi a partes iguales, la carga policial, el resultado del referéndum “ilegal” y la “exageración” en el número de víctimas civiles. Y así fue como los medios de comunicación utilizaron estas horas de desconcierto para quitar peso al número de víctimas civiles e ir poniendo en el foco las “condiciones infrahumanas” de los efectivos de Policía Nacional en Cataluña.

Estas “condiciones infrahumanas”, a lo largo del martes y miércoles, se hicieron extensivas a las familias de los Policías Nacionales y Guardias Civiles residente en Cataluña. A estas alturas la prensa ya se había olvidado de los heridos por cargas policiales en Cataluña, no así la prensa de otros países. Así pues, los telediarios de mediodía y portadas de los periódicos ya ocupaban su espacio con el acoso que estaban experimentado estos familiares, especialmente en institutos. Empezaba así una ardua tarea de victimización de la Guardia Civil y Policía Nacional, introduciendo elementos que las reforzarían como la criminalización de Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona en la Selección Española de Fútbol, por sus declaraciones en torno a la independencia y entreteniendo a la sociedad en un debate poco relevante: Piqué en la Selección española, ¿sí o no? Las redes sociales, igual que los medios tradicionales, empezaron a desdibujar los hechos acaecidos el domingo y empezaron a introducir la división en torno al “futuro de Piqué”.

Los mensajes de diálogo que emitían algunos creadores de opinión pública, de arriba abajo, empiezan a trasladarse a la sociedad y se empiezan a leer reclamas de diálogo y el repentino surgimiento del movimiento “Parlem-Hablemos”.

Llegado el jueves día 5 de octubre, los bancos catalanes ya ocupaban el foco principal con la noticia del cambio de su sede social. Se iniciaba así el mensaje del miedo económico. Un mensaje que acabó compartiendo el framing con el movimiento social “Parlem- Hablemos”. Un movimiento social que los medios de comunicación también lo han llevado a su propio campo de juego: unos medios lo relacionaban con un movimiento imparcial, otros medios como una reclama para mantener la unidad de España sin violencia y otros como un movimiento que solo pide que las partes gobernantes hablen. Esta distorsión de la naturaleza de los movimientos sociales ya la experimentamos con el 15M y será un tema al que le dedicaremos otro análisis con perspectiva.

En cualquiera de los encuadres que hemos visto estos días de atrás, y que veremos en los siguientes días, hay una pretensión más allá de la informativa. Los medios de comunicación se llegan a reconocer como el cuarto poder por sus poderosos mecanismos que les permiten crear pseudoentornos contextualizadores de la realidad, estableciéndose como un fuerte condicionante en los pensamientos y creencias de la sociedad.

Conocer esto nos debe ayudar, siempre, a ser críticos. La prensa española es partícipe activa en los procesos de polarización y confusión informativa que se vive en España. Aunque la libertad de prensa deba ser uno de los principios fundamentales a respetar, se ha de tener siempre en cuenta que los mass media establecen unos frames fundamentados en un paralelismo partidista y de poder político que comportan unas diferencias estilísticas y argumentativas, una atribución de responsabilidades y consecuencias así como una interpretación moral de los actores y hechos propios de un escenario político y social polarizado – en parte por su labor- en el que el mal llamado cuarto poder aspira a desarrollar un papel protagonista. Si es que no lo aspira ya, así que empecemos a deconstruir la exposición selectiva a los medios de comunicación e informémonos de las verdades y realidades de cada uno de ellos, para así edificar los cimientos de nuestra propia verdad.

Como decía Malcolm X: “Cuídate de los medios de comunicación porque vs a acabar odiando al oprimido y amando al opresor”.

Idoia Arreaza Aguilera (València, 1995). Politóloga por la UV. Estudiando Máster en Marketing, Consultoría y Comunicación Política por la USC. Interesada en comunicación política y comportamiento político y electoral.

Foto: periodismohumano.com / freepress.net

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