Nuit Debout: el pueblo francés reclama ser parte

El pasado 31 de Marzo, la multitudinaria manifestación durante la huelga general contra la reforma laboral de Hollande acabó en la Place de la République de París. Amanecía el movimiento llamado Nuit Debout –la noche en pie- en las calles de París y de toda Francia. Sobre este movimiento se destaca, en gran medida, su singular semejanza a lo que vimos hace ya cinco años en España, el 15M.

Las plazas como lugar de reunión y debate entre el pueblo que se opone a las reformas, la diversidad de motivaciones que les llevan a participar en las asambleas y en el movimiento, la importancia de las redes sociales, una mayoría de jóvenes que ven como su futuro se vuelve gris, la indignación que se convierte en ilusión por cambiar el destino de sus vidas. La analogía entre el movimiento español y el francés no se sitúa solamente en las formas o los dolores compartidos de un pueblo, sino también en el contexto en el que se produce: presiones desde la Unión Europea para llevar adelante ajustes económicos y recortes en derechos conquistados el siglo pasado que coincide con el mandato del Partido Socialista Francés, el cual se haya en la cuota más baja de popularidad en su historia. Con la mirada puesta en las elecciones de 2017 y la amenaza del Frente Nacional, este movimiento abre una ventana de oportunidad.

Ante este movimiento, el ministro de economía Emmanuel Macron –el más joven del ejecutivo- lanzó un proyecto que él mismo tildó de ‘ni de izquierdas ni de derechas’ con la idea de canalizar la indignación del movimiento Nuit Debout con una imagen reformista y regeneradora. La relación de este ministro con los poderes económicos franceses y la propia responsabilidad como ministro de un gobierno en crisis dejan entrever las bajas posibilidades de que la indignación francesa sea dirigida por este nuevo movimiento. Parece que las élites ya han movido ficha y se anticipan en el intento de instrumentalizar el Nuit Debout en un momento de crisis orgánica del régimen francés. Éstas, estudiosas del caso español, ya tienen su Ciudadanos.

Así, se hace necesaria en Francia la creación de una herramienta que dispute los anhelos del Nuit Debout. Que, como escribió Monereo en un reciente artículo sobre el movimiento francés, pase de la resistencia a un proyecto alternativo de país. El reparto de lo sensible, en términos de Jacques Rancière, se ha roto en el país galo, es decir, la Nuit Debout ha quebrado la visión que sustentaba y legitimaba el orden social y empieza a contender por el sentido de la indignación al Frente Nacional como alternativa.

Con un 70% del pueblo francés en contra de la reforma laboral del gobierno de Hollande –por la que se convocó la huelga general y que desembocó en la ocupación de plazas- y una participación en el movimiento de ciudadanos de todo el espectro ideológico, la Nuit Debout puede tener probabilidades de, de un modo u otro, lograr vencer al Frente Nacional ganándole el monopolio de la indignación contra lo establecido. En este sentido, el partido de Marine Le Pen se ha mostrado radicalmente contrario al movimiento que lleva semanas ocupando las plazas francesas, pidiendo entre otras cosas su disolución inmediata. El Frente Nacional es consciente de que la Nuit Debout puede, si se mantiene el espíritu de protesta como se produjo en España con la PAH o las Mareas, tener la posibilidad de que los sectores populares franceses sean capaces de marcar el orden del día. Una agenda social contraria al discurso xenófobo y antidemocrático de este partido. El partido que puede dar la sorpresa en las presidenciales del próximo año se equivoca, pero ve en el nuevo movimiento francés una amenaza a la construcción de una subjetividad que identifica al migrante y a la Unión Europea como los causantes de la realidad francesa.

La ‘política’, volviendo a conceptos del filósofo francés, se da cuando los ‘sin parte’ irrumpen en el escenario de la historia, lo que llama ‘la parte de los sin parte’. Los que no tienen parte reclaman cada una de las partes y se identifican como totalidad frente al orden social existente. El Tercer Estado se reivindicó como universal en la Sala del Juego de pelota convocando a Asamblea Nacional y el pueblo francés volvió a hacer lo mismo hace unas semanas reuniéndose en la Place de la République.

El campo de lo político se ha abierto en Francia. Es tarea de su pueblo pasar del odio a lo democrático y popular.

Foto principal/VozPopuli

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