Nightcrawler y el capitalismo emprendeudor

En este artículo, vuelvo a hablar de cine y política. El porqué de esta mezcla aparentemente sectaria y de trinchera, que a todos nos traerá a la cabeza los topicazos habituales: <<hacéis de todo una discusión política>>; <<no me gusta el cine que habla de política, es propaganda>>; <<yo voy al cine a pasármelo bien, no me la torres de política>>, etc,. Ya ha sido argumentado en este blog otras veces[1] y últimamente en artículos de eldiario.es en que se relacionaba la subida al poder de Trump con la cartelera que Hollywood ha venido patrocinando[2]. No pretendemos que no vayáis al cine a disfrutar de un buen film, no queremos imponer un modelo de cine, o barbaridades de ese tipo que este humilde estudiante ha debido soportar siempre que se ponía a discutir de las relaciones entre la política y el arte, en este caso el cine.

Una vez aclarado esto os voy a comentar la película que vi el otro día. Nightcrawler, es una película norteamericana estrenada en el 2014, a cargo de un director debutante Dan Gilroy, y que cuenta con una actuación brillantemente aterradora de Jake Gyllenhaal como protagonista. La trama se desarrolla sobre la vida de Louis “Lou” Bloom (Jake Gyllenhaal) un hombre que se dedica a ganarse la vida de la mejor manera que puede, ya sea robando chatarra o atracando, eso sí buscando siempre un trabajo de verdad, que se le niega en todo momento. Entonces nuestro protagonista tiene una experiencia que le abre los ojos, inspirado por un grupo de periodistas freelance a los que ve trabajando en la escena de un accidente automovilístico. Después de conversar brevemente con el jefe de los reporteros  y que este también le niegue trabajo, se decide a realizar él mismo esta actividad. Roba entonces una bicicleta de carreras y la intercambia por una cámara de video y una radio scanner. Esa noche llega tarde a su primera escena, pero se acerca mucho más a la víctima para poder competir.

Esta película es perfecta para debatir sobre el capitalismo de emprendedores que tan de moda esta últimamente y cuyo discurso penetra y sostiene relaciones sociales opresivas. El do it your self, el individualismo exacerbado y el mensaje que se vende desde las altas esferas (“emprende”) han destruido las relaciones sociales que nos permiten llamarnos humanos, ¿hace falta recordar que el ser humano es un animal social y en ningún caso una entidad solipsista?

En esta película vemos como el protagonista va enloqueciendo a un ritmo vertiginoso, sosteniendo su práctica diaria sobre la gestión de recursos humanos y el aumento de la competitividad para poder venderse mejor en el mercado, lo que le lleva a grabar asesinatos (a cada cual más morboso) y conseguir mejores historias (es decir más negras y morbosas) que vender.

Este capitalismo de “emprendedores” ha tomado la iniciativa histórica de convertirnos a todos en nuestros propios amos, que podamos chillar todos “¡yo soy mi propio jefe!” como lleva a término con orgullo nuestro amigo Lou Bloom. Pero estas relaciones nuevas que se nos imponen como el no va más y la única alternativa son profundamente dañinas para nuestras sociedades. Es la amputación voluntaria de las neuronas espejo[3], como hace el recién (re)convertido a reportero que, con todos los tonos de una distopía, llega a los extremos de grabar la muerte de su compañero de trabajo, en un plano magistral en que observamos a su compañero tiroteado en el suelo.  Y atisbamos, como, mientras este se desangra nuestro psicópata se dispone a grabarle al mismo tiempo que le suelta un tétrico discurso sobre recursos humanos para hacerle ver su palpable inutilidad, como mera mercancía que ya carece de valor al no poder usarse (explotarse) más:

– No puedo arriesgar el éxito de mi empresa para retener a un empleado que no es confiable.

– Estás loco. ¡Estás loco!

– Me quitaste el poder de negociación, Rick. Lo usaste en mi contra. Lo habrías vuelto a hacer. Admítelo.

Pero querido lector vaya con pies de plomo porque Lou Bloom es más real de lo que usted pueda pensar y es que a veces la realidad supera la ficción. En la época del totalitarismo empresarial, cuando han sido borrados cualquier resto de comunidad, de grupo social generado por la vivencia de experiencias compartidas, a lo que se han sumado a los procesos de individualización, etc, la única comunidad de identidad es la empresa[4]. La empresa genera toda una nueva comunidad de deseos: genera consumidores fieles a su marca. Sólo hace falta pegar un vistazo a cómo se publicitan las marca: Adidas, be the revolution; El Corte Inglés apropiándose de tu infancia (tu historia es la nuestra). Esto borra cualquier rastro de resistencia colectiva ante los males que nos acechan, individualizados y asolados ante la falta de oportunidades tal y como le pasa al siniestro personaje del film, que sucumbe al discurso del éxito y ante sus males (no encuentra trabajo y tiene que robar cobre) decide convertirse en una marca que se debe auto valorizar constantemente en vez de reflexionar porque una amplia mayoría de personas sufre esas mismas miserias. No es extraño que la autoayuda, esa literatura basura, triunfe tanto en estos días.

Ahora resulta que no podemos llorar ni perder el tiempo en estar tristes ante cualquier cosa que nos afecte, la muerte de un familiar, una ruptura amorosa, etc. Eso es improductivo así que ahí tenemos el prozak para que dejemos de llorar y nos pongamos a trabajar, ahí tenemos el yoga y el budismo como soluciones individuales ante la precariedad y el cansancio laboral. Pero no tenemos organizaciones que nos protejan ante los envites de este neoliberalismo desbocado.

Y si, mi estimado lector, le llamamos totalitario a esto,  al mundo de los Lou Bloom y sus voceros (como puede ser Albert Rivera en España) porque <<es propio de los totalitarismos crear una imagen sacra del trabajo vinculado a la indiscutible realización y felicidad que las personas tienen que encontrar en él>>[5] tal y como le hace entender Lou a su compañero: “Lo que hace deseable a un trabajo, Rick no es solo el pago. Estás en la base de un negocio en crecimiento. Tu recompensa es una carrera.”

Lou Bloom consigue ascender en la escala social a través de todo tipo de métodos que le permitirán a él, ahora convertido en marca (su empresa VideoNews) situarse encima de la pirámide. Es la solución individual que propone el sistema a las miserias cotidianas que vivimos; emprende, emprende, trabaja y trabaja porque como diría Paco Ibañez:” La tierra, el sol y el mar son para aquellos que han sabido sentarse sobre los demás.”

Finalizo esta reflexión compartiendo la atinada cavilación que hacia Jorge Moruno, este teórico del trabajo tan grande que han ganado los movimientos transformadores, en su blog:

“El capitalismo no existe como una cosa ajena, existe porque media y construye relaciones sociales de todo tipo: el capitalismo aparece como indiscutible no porque ignoremos cómo funciona el mundo,  sino porque nuestras vidas se tejen con sus relaciones e imaginario. Solo otra mediación social que forje otro tejido y otro imaginario más fuerte pueden deshacer los nudos.”[6]

Foto portada/ http://www.laprincesaprometidablog.com/2015/01/nightcrawler-entrevista-su-director-dan.html

[1] Ver el artículo sobre arte y política del compañero Ignacio Lezica (“Hacia la movilización de la juventud artística”) o el mío propio sobre cine y política (“La gobernanza cultural. Gramsci, Zizek y el cine”)

[2] Ver el artículo:” Después de años ignorando el extremismo de derechas, ahora Hollywood tendrá que contar la verdad”  http://www.eldiario.es/theguardian/Despues-ignorando-extremismo-derechas-Hollywood_0_580592966.html

[3] Para quien desconozca acerca de estas neuronas y su función les recomiendo este video: https://www.youtube.com/watch?v=1LzQtVd50tA

[4] Extraigo del magnífico libro de Jorge Moruno, las ideas que desarrollo en este texto acerca del totalitarismo empresarial y el emprendeudor.  Moruno, J. (2015) La fábrica del emprendedor. Trabajo y política en la empresa mundo. Ediciones Akal, S.A

[5] Moruno, J. (2013) <<American Beauty. ¿Qué es el postfordismo?>> en Pablo Iglesias (ed.) Cuando las películas votan. Ediciones Catarata, S.A

[6] Extraido del blog La revuelta de las neuronas.

Related News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0)

UA-55908739-1