Lula: ¿corrupción o complot?

La política del escándalo, el odio y la irracionalidad ganan protagonismo en Brasil tras la intervención de la Policía Federal en el domicilio de Lula da Silva, este último viernes 4 de marzo. El expresidente, que gobernó durante ocho años y hoy sigue siendo una figura muy influyente en la política del país, fue conducido coercitivamente a dependencias policiales para prestar declaración.

La operación policial bautizada con el nombre de Alethea forma parte de las investigaciones sobre el desvío de dinero de Petrobras, la empresa petrolera estatal. Los efectos que está teniendo este acontecimiento despiertan la curiosidad de analistas, de los medios de comunicación globales y de un gran número de personas que se posicionan a favor o en contra del expresidente.

El suceso pone de manifiesto algunos elementos clave que se están dando en la sociedad brasileña, entre ellas la judicialización de la política. La operación judicial que investiga casos de corrupción surgidos en la empresa Petrobras, conocida como Lava Jato, está teniendo una gran influencia en el ámbito político. Esta vez, ha abierto una nueva crisis en el gobierno Rousseff en un contexto en el que los problemas económicos y el proceso de impeachment dejan los índices de popularidad a niveles muy bajos. Solo un 11,4% de la población aprobaba la gestión de la Presidente en febrero de 2016.

Aunque las investigaciones están estrechando el cerco al expresidente y la Policía Federal dice tener pruebas consistentes de que se benefició de la trama de sobornos de la Petrobras, no se ha conseguido declararle culpable y llevarlo a prisión. El alcance e importancia de la operación Alethea aumenta cuando los rumores apuntan a Lula como futuro candidato a la presidencia de Brasil. ¿Servirán estos acontecimientos para evitar la candidatura del expresidente o le darán más protagonismo? Para comenzar, las declaraciones de Lula diciendo que “sigue tan vivo como siempre estuvo”, sugiere que pretende seguir en primera línea política.

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Manifestantes a favor de Lula da Silva se desplazaron hasta su residencia para mostrar apoyo un día después de la declaración. Fotógrafo André Penner (AP).

El perfil político de Lula hace de él un líder carismático cuyo discurso acaba calando en los sectores obreros y en los más desfavorecidos de Brasil, teniendo en cuenta que pasó de ser trabajador de la industria siderúrgica a ocupar la presidencia por dos legislaturas consecutivas, todo eso sin poseer estudios universitarios.

Lo que tiene que quedar claro es que el uso fraudulento de fondos públicos y las actividades ilegales que se están investigando constituyen prácticas corrosivas instauradas en el corazón de la política (y vida) brasileña. Estas actividades tan nocivas para la sociedad merecen la reprobación de todos y todas, pero la polarización que se está dando lleva a rígidos posicionamientos ideológicos que determinan la opinión pública de los ciudadanos.

También existen factores institucionales que favorecen esta polarización de posiciones políticas. Un sistema presidencialista en el que el jefe del ejecutivo tiene mucho poder, acaba reduciendo las opciones a dos candidatos, donde uno gana todo y el otro lo pierde. Ya en las últimas elecciones de octubre del 2014, la división de los brasileños se hizo patente: el resultado fue de un 51,64% para Rousseff y un 48,36% para el candidato opositor Aécio Neves.

El papel de los medios es muy influyente en la opinión y discurso público. Sin embargo, los canales de comunicación que tienen más alcance en Brasil están concentrados en manos de pocas personas que controlan televisión, periódicos, radio y revistas. Según el diario BBC, solo tres familias o grupos controlan una gran mayoría del mercado televisivo.

La imagen de Lula siendo conducido a dependencias policiales ha desatado un espectáculo mediático. También se ha producido una gran cantidad de mensajes políticos en los medios digitales. El debate político con fundamentos, lejos de separar, une a la sociedad. Sin embargo, las imágenes de luchas ente manifestantes a favor y en contra de Lula solo consiguen dividir más una sociedad en la que se está abriendo una brecha preocupante.

La conducción coercitiva y la investigación que se está llevando a cabo pueden usarse como un arma política para concentrar los focos mediáticos en el partido que hoy está en el poder y desgastarlo todavía más. Algunas voces apuntan a lo sucedido como un complot. Un ejemplo es la ministra de Derechos Humanos de Brasil, Maria do Rosario, que apunta en un tweet a que la operación Alethea se trata de un espectáculo “policial-mediático”. Esta misma persona anuncia en otra publicación: “Lula, hoy lanzaron tu campaña (presidencial)”.

Lo que se espera es una investigación que siga un proceso transparente y detallado que llegue a conclusiones sobre la culpabilidad o inocencia de los involucrados. Aquellos que se beneficiaron de esquemas de corrupción y de su posición de poder para obtener beneficios ilegales deberían ser desenmascarados con pruebas que sean realmente contundentes y bien justificadas.

Hará falta seguir con atención los próximos movimientos, pero todo apunta a una movilización política intensa en los próximos días, tanto a favor como en contra de una figura política muy importante e influyente en Brasil, en América Latina y en el mundo.

Foto portada: Nelson Almeida (AFP).

Alberto Saldaña: Sociólogo y politólogo comprometido con causas ambientales, sociales y políticas. Actualmente residiendo en São Paulo (Brasil).

Texto en portugués

A política do escândalo, o ódio e a irracionalidade ganham protagonismo no Brasil depois da ação da Policia Federal no domicílio de Lula da Silva, na última sexta-feira (4 de março). O ex-presidente, que governou durante oito anos e continua sendo uma figura muito influente na política do país, foi conduzido coercitivamente até a sede da Policia federal para prestar depoimento. Isso aconteceu na manhã da sexta-feira 4 de março.

A operação policial batizada com o nome Alethea faz parte das investigações da Lava Jato sobre desvios de recursos da Petrobras. Os efeitos que tal acontecimento está produzindo chamam a atenção de analistas, da mídia global e de um grande número de pessoas que se posicionam a favor ou contra do ex-presidente.

O episódio coloca em pauta alguns dos elementos chave que estão surgindo na sociedade brasileira, entre eles a judicialização da política. A operação judicial que investiga casos de corrupção surgidos na Petrobras está tendo uma grande influência no cenário político. Dessa vez, iniciou-se uma nova crise no governo de Dilma Rousseff num contexto em que os problemas econômicos e o processo de impeachment deixam os índices de popularidade muito baixos. Só 11.4% da população aprovava a gestão da Presidenta em fevereiro de 2016.

Embora as investigações estejam cada vez mais perto do ex-presidente e a Policia Federal diz ter evidências consistentes de que se beneficiou de esquemas de subornos na Petrobras, ninguém conseguiu declarar-lhe culpável. O alcance da operação Alethea aumenta quando os boatos apontam Lula como futuro candidato à presidência do Brasil. Servirão esses acontecimentos para evitar a candidatura do ex-presidente ou lhe darão mais protagonismo? Para começar, as declarações do Lula falando que “segue tão vivo como sempre esteve”, sugere que pretende seguir na primeira linha da política.

O perfil político de Lula faz dele um líder carismático com um discurso influente nas classes operárias e entre os mais desfavorecidos do Brasil, tendo em conta que ele passou de ser operário na indústria da siderurgia a ocupar a presidência por duas legislaturas consecutivas, tudo isso sem ter estudos universitários.

O que tem que ficar claro é que o uso fraudulento de recursos públicos e as atividades ilegais que estão sendo investigadas constituem uma prática corrosiva instaurada no coração da política (e a vida) brasileira. Essas atividades nocivas para a sociedade merecem a reprovação de todos e todas, mas a polarização que esta se produzindo conduz a rígidos posicionamentos ideológicos que determinam a opinião política dos cidadãos.

Também existem fatores institucionais que favorecem a polarização das posições políticas. Um sistema presidencialista forte como o do Brasil, no qual o chefe do executivo federal tem tanto poder, acaba reduzindo as opções a dois candidatos, onde um ganha tudo e o outro perde. Já nas últimas eleições de outubro de 2014, a divisão dos brasileiros foi notável: o resultado foi de 51.64% para Dilma Rousseff e 48.36% para o candidato opositor Aécio Neves.

O papel dos meios de comunicação é muito influente na opinião e o discurso público. Porém, os meios de comunicação com mais alcance no Brasil estão concentrados nas mãos de poucas pessoas que controlam televisões, jornais, rádios e revistas. Segundo o diário BBC, só três famílias ou grupos controlam a grande maioria do mercado televisivo.

A imagem de Lula sendo conduzido à sede da Policia Federal desatou um espetáculo mediático. Também se produziram uma grande quantidade de mensagens políticas sobre o tema nos meios digitais e nas conversas. O debate político fundamentado, longe de separar, une à sociedade. Mas as imagens das brigas entre manifestantes a favor e contra Lula só conseguem dividir ainda mais uma sociedade que está se polarizando de forma preocupante.

A condução coercitiva e a investigação que está sendo feita podem ser usadas como uma arma política para concentrar o foco da mídia no partido que está hoje no poder e desgastá-lo ainda mais. Algumas vozes apontam que o ato se trata de um golpe. Um exemplo é a ministra de Direitos Humanos do Brasil, Maria do Rosario, que fala em um tweet que a operação Alethea é um espetáculo “policial-mediático”. Esta pessoa também anuncia em outra publicação: “Lula, hoje lançaram tua campanha”.

O que se espera é uma investigação que siga um processo transparente e com detalhes que determinem a culpabilidade ou inocência dos envolvidos. Os que se beneficiaram dos esquemas de corrupção e da posição de poder para obter benefícios ilegais, deveriam ser descobertos com provas que sejam realmente contundentes e bem justificadas.

Será preciso seguir os próximos acontecimentos, mas tudo parece indicar que existirá uma mobilização política intensa nos próximos dias, tanto a favor como contrária a uma figura política muito influente no Brasil, na América Latina e no mundo.

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