Las elecciones de la honestidad

1.Las elecciones y los resultados

Querida Alemania, ¡no me asustes tanto cada pocos meses! Como dicen los valencianos ¡Mare Meua! Si hubiera dormido todo el domingo y me hubiera despertado el lunes para echar un vistazo a los periódicos, probablemente hubiera empezado a hacer mis maletas para trasladarme a España. Los titulares asustan, remueven, desestabilizan, pero no informan. Pero para eso estamos nosotros. ¿Por qué no nos tranquilizamos un poco y analizamos lo que ha pasado?

Primero intentaré poneros en situación. Angela Merkel, canciller y líder del partido Demócrata Cristiano (CDU) está resistiéndose a una oposición interna de su partido que quiere una política más restrictiva en cuanto a la llegada de los refugiados que vienen por la llamada “ruta del balcán”. Angela Merkel, como ya expliqué en otro artículo (leer aquí), se ha arriesgado por primera vez en su carrera como canciller y, en vez de cambiar la dirección política como hubiera sido oportuno, en el momento dado, sostuvo su ideología humanitaria y dijo “no” a todos aquellos que pretendían arruinar la idea de una Europa abierta y sin fronteras. A la vez dije que eso le va a costar poder, que no podrá aguantar para siempre, que su era se está acabando.

Pero hay que empezar a describir un poco lo que ha pasado el pasado domingo en Alemania. Alemania, se compone de 16 Estados, los llamados Bundesländer, o Länder (singular Land). Esos Länder, siendo Alemania una República Federal, tienen amplias competencias legislativas y mandan además una delegación a la segunda cámara de la legislación federal alemana, el Bundesrat.

Pues, tres de esos Länder celebraban elecciones el domingo pasado. La población de esos tres Länder suman unos 16 millones ciudadanos. (Alemania total 81 millones aprox.). Son las primeras elecciones importantes desde que la retórica de la crisis de los refugiados se hizo popular. Bien, miremos los resultados.

Sachsen-Anhalt: 2,4 Millones habitantes aprox., participación 61,1%

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Lo que más llama la atención es el resultado que ha sacado el AfD (Alternativa para Alemania). Es el partido que mejor manifiesta el descontento del electorado con la doctrina Merkel. La socialdemocracia sufre una derrota total, dividiendo su fuerza por dos en comparación con las elecciones pasadas.

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Estos resultados son muy interesantes. Cada barra tiene su excepcionalidad. El CDU había bajado a 39% el 2011. Fue la primera vez que en Baden-Württemberg cayó por debajo de los 40% desde que existe la República Alemana. Cuanto más espectacular fue la humillación al perder 12% más y caer a los 27%. Los verdes triunfan y por primera vez son el partido más fuerte en uno de los 16 Länder. El partido socialdemócrata cae 10% y queda en sólo 12,7%. Es el peor resultado que han obtenido en Baden-Württemberg. El partido liberal (FDP), vuelve a entrar otra vez al Parlamento tras ser excluido en el 2011. En Alemania, tanto en los Länder, como en las elecciones generales no se tienen en cuenta los partidos que quedan por debajo del 5%. El Linke (La izquierda) queda por debajo del 5% y por la norma explicada en la frase anterior no tendrá representación en el parlamento. Esto último parecerá interesante para muchos de los españoles progresistas que leen este artículo, pero, francamente, no lo es. “La izquierda” ha participado en dos elecciones hasta ahora y siempre obtuvo resultados por debajo del 3%. Su antecesor (WASG) obtuvo 3,1 % el año 2006. La barra azul es la que más nos trastoca. 15,1% para un partido que se presenta por primera vez a las elecciones, un partido que muchos llaman antidemócrata, que tiene tendencias racistas. ¿Cómo puede ser?

Rheinland Pfalz, 4 millones de habitantes, participación 70,4%

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El partido socialdemócrata gana 0,5% en comparación con el 2006, los demás partidos pierden – menos el AfD, naturalmente. Lleváis razón si os preguntáis: ¿qué pasa que son tan diferentes los resultados en los Länder? Parece que esta vez las elecciones dependían de personas, más bien que de partidos, con una excepción, la derecha radical.

2.¿Partido de protesta?

Quiero dar una explicación alternativa a la que hemos leído en la mayoría de los artículos en estos dos días.

Muchos entendedores de la política alemana escribieron que las elecciones cambiaron el escenario político alemán, que fue un terremoto para el “establishment”. Y que el electorado quiso “castigar” a los partidos “del sistema” como ellos los llaman. Eso incluye la noción que una vez castigado el “establishment”, y si cambian a una política más basada en las fronteras nacionales, el partido derechista se evaporará. En este punto quiero citar el fin del artículo que escribí para CSQN respecto a Merkel y la política en Alemania.

“(…) han vuelto las emociones al discurso político en Alemania; ha vuelto la polémica y se han despertado los partidos. Si de verdad se fuese Angela Merkel, empezaría un discurso abierto que se puede categorizar como “clásico” entre la izquierda y la derecha, que puede sacudir la dormida retórica de los años pasados. Merkel ha pasado de buscar la maximización de votos alemanes a fomentar la maximización de la actividad política en Alemania. De ser así, nos esperan unos años turbulentos.”

Bueno, como sabéis, Merkel sigue siendo canciller, pero el conflicto ya es “meta-Merkel”. El CDU de Baden-Württemberg cree que si puede echar a Merkel, volverá a ganar el liderazgo en el futuro, ya que volverán a reunir los votos que les “robaron” los del nuevo partido conservador. Todas las fuerzas conservadoras en Bavaria están expresamente en contra de Merkel. La culminación de ese desacuerdo político fue una visita oficial del Primer Ministro de Bavaria en la Federación Rusa, donde pudo mostrar que Putin y él son como amigos, y que, naturalmente, Merkel está alterando el constructo político de toda Europa con su “comportamiento unilateral”. La resistencia escondida que empezó a institucionalizarse con la crisis de Grecia, ahora está a punto de desembocar en una guerra abierta. Merkel sigue perdiendo respaldo.

Parece que los del CDU se niegan a aceptar que un nuevo partido de derechas se ha creado, un partido que no desaparecerá tan pronto como pensamos. Es verdad que el tema de los refugiados es esencial y que muchos han empezado a votar a un partido radical por la política liberal de Merkel. Sin embargo quiero ofrecer una gráfica más que, desde mi punto de vista, indica algo más interesante.

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Explico: Preguntaron a los votantes de los partidos que si preferían una sociedad abierta y tolerante o, por otra parte, una sociedad cerrada. Vean los resultados. El 59% de los votantes del CDU, el partido conservador clásico, dice que prefiere una sociedad abierta y tolerante. Los votantes del nuevo partido derechista son el único partido que con gran mayoría prefiere una sociedad tradicional. En Baden-Württemberg preguntaron a los votantes de los partidos que si pensaban que el Islam está aumentando demasiado su influencia. El mismo resultado. El 56% de los votantes del CDU dicen que sí, lo que es una mayoría pero parece muy poco en comparación con los 90% (!) de los votantes del AfD.

Muchos de los editores han escrito que los que votaron al AfD, lo votaron para expresar una forma de protesta. Sí, efectivamente es protesta, pero eso por qué lo dicen como si fuera algo momentáneo y temporal. Cuando la gente dice que vota a la AfD por motivos de protesta, no dice que la próxima vez volverá a votar CDU, SPD o cual fuese el partido que votaban antes. Lo que dicen es que protestan contra ciertos contenidos de la política más reciente. Comparten un fuerte antiamericanismo, simpatía por Rusia, rechazo del feminismo y los derechos gay, odio a la clase política y, sí, generalmente quieren una sociedad tradicional porque les da miedo la dirección que ha tomado Alemania. No quieren una sociedad plural, tolerante, globalizada y progresiva. Hace unos años el SPD experimentó lo mismo cuando se fundó el nuevo partido por su izquierda. La gente quería una izquierda más clásica, y más simple de entender. Lo mismo pasa ahora en la parte derecha de la esfera política.

Estas elecciones han hecho visible algo que muchos ya veían antes: que falta la derecha en Alemania. Ahora que la hay, será nuestra tarea democrática mantenerla pequeña, porque erradicarla no podemos. Las democracias fuertes, como las nuestras, aguantan un partido de derechas – y si no lo aguantasen ¿qué valor tiene entonces la democracia? Una canciller ha tomado una decisión humanitaria y liberal y ha despertado a una auténtica derecha. Los demócratas no deberíamos temerles.

Foto principal/Der Spiegel

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