La política como proyecto de cooperación: el enfoque alemán

La teoría
La energía y la actividad política se canalizan 1. a través del conflicto 2. a través de la cooperación. El conflicto tenemos que verlo como una forma de choque, en forma de intereses, que liberan fuerzas controladas e incontroladas. La historia nos ha demostrado que esta manera de iniciar procesos políticos puede ser tanto revolucionaria como catastrófica. La cooperación, por otra parte, es una especie de conflicto armonizado y expresado en términos comunes para que las partes opuestas sean capaces de canalizar la energía política en direcciones muy concretas y provocar reacciones calculables. La cooperación en la política se puede imaginar como un negocio comercial pero el objeto de adquisición no es un producto, sino el Poder que se rodea por intereses innumerables, rozándose y uniéndose continuamente. Está claro que casi nunca nos encontraremos con un caso puro de cualquiera de los dos. La cooperación sin conflicto no existe y el conflicto también es una expresión radical de cooperación inconsciente.
La filosofía de los vacilantes
Año 1957: El partido demócrata-cristiano alemán (CDU) gana por tercera vez las elecciones generales de la República Federal de Alemania. Ha ganado, pues, todas las elecciones nacionales que se habían celebrado hasta ese momento, y, por primera vez, predominará en el gobierno con una mayoría absoluta de 50,2 % de los votos y 277 de los escaños, esto es 16 escaños más de lo que hubiera sido necesario para formar el gobierno.
Año 2011: El PP en España gana triunfalmente sobre el PSOE y con 44,6% de los votos, y 10 escaños más de los necesarios, sería el partido que conduce, a partir de entonces, la política del país.
Esta es una diferencia colosal en la cultura política de los dos países y en la canalización de energía política: Konrad Adenauer, que había sido el canciller durante ocho años, gana las elecciones con un respaldo proporcionalmente más grande que Mariano Rajoy, la CDU reivindica más poder parlamentario que el PP y sin embargo la élite de la CDU decide iniciar una coalición con uno de los partidos minoritarios. La filosofía de los vacilantes, de los cuidadosos, es la reverencia a la democracia y el respeto a la primera virtud de la historia de la República Alemana: la estabilidad.
Ningún otro valor se repite tanto en la doctrina alemana. Estabilidad democrática, estabilidad económica, condiciones estables, estabilidad del gobierno etc., en fin, esta política refleja el deseo de seguridad y continuidad. Parece tan simple y efímero, pero sospecho que el estado ordenado y continuo de una sociedad es más importante que las visiones que tenemos o las ideologías que defendemos, más importante que el progreso rápido y más próspero que el capitalismo desenfrenado. Helmut Schmidt, canciller socialdemócrata de los años 1972-1984, dijo : “(…) y quién tenga visiones, que se vaya al médico”. Sé que esta exclamación es polémica y algunos progresistas lo malinterpretarán. Helmut Schmidt nos dice que el progreso de los socialistas y liberales sólo existe en un marco de condiciones estables – ¿La estabilidad como una virtud socialdemócrata? Sí, nuestro progreso como comunidad europea requiere nada menos que un proceso de mejora lineal, condicionado por nuestras ideas que, dentro de lo posible, se irán cumpliendo cada vez más. La integración conjunta de las ideas más opuestas es el inicio del progreso. Panta rhei.
El motor de la democracia
Año 2013/2014: Las elecciones nacionales echan al partido liberal (FDP) del parlamento, el SPD obtiene algo más de 26% y la victoriosa CDU con 41% del los votos no es capaz de formar un gobierno autónomo, ya que le faltan dos escaños. Escenarios posibles: “Coalición grande” entre CDU y SPD, coalición entre Verdes y CDU, coalición de izquierdas “rojo-rojo-verde” entre el SPD, Die Linke (La izquierda) y los verdes, o, volver celebrar elecciones.
Lo primero que queda claro: una coalición con canciller socialdemócrata en una alianza de izquierdas dejando al CDU en la oposición no será posible. El SPD mismo se niega.
Las consultas entre CDU y verdes fracasan pronto. El SPD está en una situación muy delicada, su campaña electoral fue caracterizada por la idea del “Cambio” y ahora se supone que tiene que acomodarse en una coalición grande con una predominante CDU, ¿siguiendo la misma política que antes? La última vez que la SPD estuvo en la gran coalición, 2005, tuvo como resultado que el 2009 vimos al SPD más débil y humillado de toda la historia alemana, llegando al pésimo resultado de 20% de los votos. “¡Nunca más!” dijeron los compañeros entonces. El canciller más conocido de la historia del SPD, Willy Brandt, remarcó: “El compromiso es la naturaleza de la democracia” Es el idealista más pragmático que sé nombrar y entendía que donde compiten las fuerzas políticas, es donde más potencial hay, porque donde se contrastan las diferencias es dónde se hacen visibles las similitudes. Suena abstracto pero es una aproximación materialista –
La solución
Un movimiento estratégico y revolucionario de la dirección del partido cambiaría todas las negociaciones fundamentalmente. Un sufragio entre los miembros del partido decidirá, cuando el contrato de coalición esté hecho, sobre la participación del partido en la coalición. No sólo se asegura la legitimidad de la decisión democráticamente, sino que se le pone la mano en el cuello del CDU, que ahora ya no solo tiene en la mesa de las negociaciones los funcionarios del SPD, sino unos 500.000 socialdemócratas de toda Alemania. Si quiere la coalición, tendrá que convencerles. Quiero animar a todos los interesados a leer el contrato de coalición, en el que se expresa tanto la ideología como medidas que el gobierno tomará en estos cuatro años. Este documento es un gran logro para todos los que nos consideramos progresistas. Las negociaciones las hemos ganado, pero, lo que es más importante, millones de empleados se beneficiará de la nueva política. Los socialdemócratas tienen las competencias de vicecanciller, del ministerio de economía y energía, de asuntos exteriores, de justicia, de política laboral y asuntos sociales, de familia y cultura y de medioambiente y protección del consumidor. Para hacer política progresiva en el nuevo gobierno esto es más que suficiente, es una victoria, en fin, se llega al cambio al que aspirábamos. Era de esperar, los miembros votaron que SÍ. Esta gran coalición encarna de forma ejemplar lo que es la filosofía alemana de la política: Queremos progreso – pero con cuidado. Un diputado del PSOE en el Parlamento Europeo, en una sesión de todos los grupos socialdemócratas de Europa se mostró descontento. “¡Compañeros alemanes, por favor, expliquen por qué no puede la izquierda alemana imponer el nuevo gobierno, ¿por qué ignoran esta oportunidad histórica? no lo comprendo, necesitamos un gobierno alemán de izquierdas en Europa!” La respuesta vino en segundos: “No tiene derecho a criticar nuestras formas de encontrar mayorías en el parlamento, y menos teniendo en mente la política europea que salió del último gobierno Español”. El enfrentamiento más directo de las culturas políticas diferentes que se puede imaginar. Un diputado griego intervino: “Confío en que los compañeros alemanes harán lo que es mejor para su país y para nuestro continente”. Silencio.
Yo por mi parte, tras vivir dos años en España, viendo todo tipo de grupos y subgrupos, marxistas, fascistas, moderados, de centros, de regiones, anarquistas, nacionalistas y demás, escuchando discursos de odio y desprecio sobre otros partidos, otras caras y otras ideas, que a parte de España solo he conocido en Grecia e Italia, tras ver este gobierno y su nueva doctrina, llego a la conclusión de que el conflicto como manera de dirección política a largo plazo es más bien destructivo. Willy Brandt, por cierto, no dijo solo que los compromisos son la naturaleza de la democracia, dijo además que la batalla política no es ganar al otro, sino hacer que el compromiso sea nuestro compromiso.
Cuanto más diverso es un país, más cultura de cooperación necesita. Si se permite la pregunta: España, quo vadis?

Por Dimitrios Papoulias
Estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración Pública, ha trabajado en el Parlamento Europeo y en el Bundestag. Defiende la democracia representativa y escribe sobre teoría y actualidad política.
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