La abstención del PSOE rompe España

La abstención que se producirá este próximo fin de semana por parte del grupo parlamentario socialista, independientemente de que sean 11 u 85 diputados, rompe España. Porque, no nos engañemos, lo que rompe este país no es la voluntad de un territorio de decidir su relación con el resto del Estado. Resulta paradójico que para muchos la amenaza a la soberanía española sea identificada con el independentismo o con la llegada de inmigrantes a nuestras fronteras y no los dictados de recorte provenientes de Bruselas o las calificaciones de las agencias de rating. Lo que verdaderamente fractura son otras cosas como el aumento de las desigualdades, como la pobreza energética, la pauperización de la sanidad, la precariedad laboral y el paro, la imposibilidad de acceso a la cultura, ministros confabulando contra opositores y un largo etcétera. Eso es lo que rompe España.

Además, en el PSOE, han ganado esta primera batalla, que se antoja duradera, las tesis más centralistas. Esta situación supone un nuevo escollo para abordar la crisis territorial, especialmente agravada en Catalunya en la legislatura de Rajoy. Los socialistas parece que han optado por mimetizar su discurso con PP y C’s. Esto es: “Constitución, legalidad, Estado de Derecho”. Como ya sabemos, todo ‘muy federal’. Esta estrategia ya es conocida y obedece a la incapacidad de seducir a un votante más joven, preparado y urbano para poder mantener (aunque también en retroceso) la fidelidad del electorado del suroeste. Parece que el objetivo de convertirse en el ‘Partido Nacionalista de los Pueblos del Sur de España’ está fraguando bien. Únicamente basta con observar las posturas adoptadas por los dirigentes autonómicos. Baleares, Euskadi y Catalunya, entre otros, se han mostrado contrarios a la abstención porque saben perfectamente el desgaste que implicará para ellos. Caso aparte es el papel de Ximo Puig (Secretario General de los socialistas valencianos y President de la Generalitat Valenciana) que gobierna con Compromís y con apoyo de Podemos. Todo un paradigma de la incoherencia.

Quienes hablan de abstención “para desbloquear España” deberían recordar, aunque ya lo saben, que nada más se forme el gobierno se pondrá en marcha un nuevo paquete de recortes que, como alumnos aventajados de la profesora Merkel, acataremos sin rechistar. Eso sí, las consecuencias de esta docilidad la pagarán los de siempre. Los primeros damnificados parece que serán los pensionistas, ya que el gobierno en funciones ya ha reconocido que la ‘hucha de las pensiones’ tiene fondos para un año. A este respecto un dato, PSOE y PP son líderes en votos en este segmento de la población de mayor edad. ¡Disfruten lo votado compatriotas!

Se habla de la posibilidad de una legislatura de corta duración, hipótesis que pongo muy en duda. Ante el previsible desgaste y ampliación de la fractura en el seno del PSOE, el PP podría hacer valer esa posición de fuerza respecto a los socialistas. Además, si triunfaran en un futuro Congreso Federal las tesis de Susana Díaz, Page y Vara entre otros, el PP ya sabe que éstos son partidarios de permitir el gobierno de Rajoy (o quien le sustituya) antes que explorar cualquier otra vía alternativa.

El relato que el PSOE intentará construir es el de ser, tras un desbloqueo por responsabilidad de Estado, un partido que ejercerá el liderazgo de la oposición que se caracterizará por ser inapelable y correosa. Pero no parece viable por distintos motivos: en primer lugar, hay una clara división en el PSOE, tanto en lo orgánico como en el grupo parlamentario; además tienen una ausencia de liderazgo legítimo en el grupo parlamentario y tensiones claras por ver quién se postula como alternativa para dirigir al PSOE. Se prevé que Antonio Hernando, otrora firme defensor del ‘NO es NO’, defienda la postura de la abstención, cosa que será aprovechada por Unidos Podemos para ahondar en esas contradicciones discursivas y de posición política adoptadas por los socialistas.

Otro fenómeno que habrá que observar durante la sesión de investidura es el de la fórmula de abstención. Quienes derribaron a Sánchez con unos métodos más propios de la mafia que de procedimiento estatutario apelan ahora, paradojas de la vida, a “acatar las decisiones democráticas”. Supongo que el mandato democrático de más de 5 millones de votantes, los cuales votaron un programa que se decía incompatible con el PP, es papel mojado o cosa de procesos de ‘podemización’, en términos de dirigentes de la Comisión Gestora. Lo que verdaderamente pretenden los que apelan al acatamiento de la resolución del Comité Federal es que, a sabiendas de los costes de cara a las bases que tiene este decisión, todos estén en las mismas condiciones de perjuicio en vista de un nuevo proceso para definir el futuro liderazgo. Por este motivo, ya se escuchan amenazas de represalias, incluso de expulsión del grupo, para aquellos díscolos.

El Congreso Federal que se celebre, en un plazo todavía por determinar y el proceso que lleve hasta él, se prevé convulso y traumático. Hay quienes ya están enseñando la patita más o menos veladamente de cuáles pueden ser sus intenciones de cara a liderar la renovación política y de proyecto del PSOE. El mismo Pedro Sánchez colgaba un tweet, tras el anuncio de la resolución del Comité Federal, hablando del momento en el que la militancia recuperará el timón del socialismo.

Otro de los nombres propios durante todo el proceso que empezó con las dimisiones de 17 miembros de la ejecutiva es el de Josep Borrell. En una entrevista con Ana Pastor en ‘El Objetivo’ de La Sexta, afirmaba ante una pregunta de la periodista que eran muchos “fuera y dentro del PSOE” quienes le habían pedido que optara a la Secretaría General del partido. Tácticamente, acto seguido, decía que no descartaba esa opción pero que, en este momento, no podía parar a plantearse tal situación. Del mismo modo hacía un llamamiento a aquellos militantes desencantados a que permaneciesen en el PSOE, que no se marchasen.

Muchos en el PSOE hacen la falsa comparación cuando dicen que Podemos se negaba a pactar con la derecha española pero, en cambio, querían pactar con la derecha nacionalista y corrupta catalana. La diferencia fundamental es que el PSOE se va a abstener, sin ninguna exigencia, para que gobierne el responsable de la corrupción y el recorte en derechos y libertades en este país. El pacto con los nacionalistas catalanes y otras formaciones era justo para lo contrario, para que gobernasen ellos. Eso sí, en coalición con Unidos Podemos. Es este último dato el que los socialistas no iban a aceptar bajo ningún concepto, como a la postre se ha visto.

Foto portada/Flickr PSOE

Related News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0)

UA-55908739-1