Grecia: cuna y ¿tumba? de la democracia

Hace poco más de dos semanas alcanzaba el gobierno en Grecia, a dos escaños de la mayoría absoluta, la formación de izquierda radical (radical de raíz y no de extremista como algunos quieren dar a entender empleando este término) Syriza. Podríamos decir que el panorama que se encuentra el partido de Tsipras no es el más deseable: una deuda cercana al 180% del PIB, un paro del 25,8%, un 35,7% de la población en riesgo de pobreza o exclusión según Eurostat en 2013 (España se sitúa en un 27,3) y un partido neonazi como Amanecer Dorado como tercera fuerza en el parlamento griego.

Con este accidentado mapa político y social el gobierno de Alexis Tsipras ha anunciado algunas medidas que obedecen, permítaseme la ironía, al populismo más rancio y obsceno. Entre ellas podemos encontrar algunas muy llamativas: prohibición de los desahucios de primera vivienda, suministro gratuito de electricidad para los más pobres, subida del SMI hasta los 750 euros y readmisión de los funcionarios despedidos de manera injusta entre otras muchas. ¡Qué osadía e irresponsabilidad la suya! syriza_gana_grecia_xinhua

¿Qué se ha creído este descorbatado, que le vamos a poner fácil cumplir con su programa? ¿Qué se cree, que no vamos a imponerle lo que nos dé la gana? Esto han debido pensar las altas instancias económicas y políticas, dada la redundancia, europeas.

Esta vez la política del miedo desde el exterior utilizada en las anteriores elecciones no ha funcionado. La población griega ha dado la mayoría a una fuerza que prometía cambio y sobre todo dignidad, la defensa de la soberanía nacional frente a la servil genuflexión mostrada por los antiguos gobiernos griegos. Y claro, esto no se puede permitir. Los tenedores de la deuda quieren seguir apretando el nudo de la austeridad sobre las gargantas del pueblo griego hasta llevarlo a la asfixia total. Es por eso que, ante los ‘desmanes’ de Varoufakis negando como interlocutor válido a la troika (BCE, FMI y Comisión Europea) y las políticas de recorte y estabilidad suicidas que han impuesto a Grecia desde que comenzó la crisis y que han llevado a, entre otras cosas nombradas anteriormente, a un aumento de la deuda desde el 23 abril de 2010 (fecha en la que se firma el primer rescate con el FMI) de 30 puntos sobre el PIB, el BCE ha decidido cerrar la financiación a los bancos griegos mientras el nuevo gobierno se niegue a cumplir las abusivas condiciones firmadas por sus predecesores. El propósito que se persigue es llevar a la suspensión de pagos a Grecia para que de este modo tenga que incumplir su programa de reformas sociales y de nuevo solicitar un rescate.

Muchos dirán, “la culpa es de Tsipras por prometer unas medidas irrealizables”. A lo cual muchos otros respondemos: “¿Acaso es creíble y sensato pensar que la dimensión de la deuda es asumible, que el nivel de desempleo y de pobreza puede dilatarse más en el tiempo?”

Pero claro, el verdadero PODER, el que se escribe con mayúsculas, no atiende a criterios racionales, no le importa dejar en la estacada a un país entero y a las generaciones que vienen detrás. Ni tan siquiera parecen caer en la cuenta que la caída de Grecia hace inviable la recuperación de sus préstamos. Siguen una lógica, a mi entender, criminal. Borran cualquier atisbo de esperanza de recuperar la dignidad y las expectativas de un futuro, rompiendo con los principios de bienestar de los pueblos y de respeto de los Derechos Humanos. Parece importarles poco que un partido nazi que hace del racismo una de sus principales banderas (que tiene a su cúpula encarcelada) sea el tercero en el parlamento con todos los peligros que esto entraña. Pero esto no es peligroso…, lo peligroso es que se pida una reestructuración y una quita de la deuda. Claro…

La principal conclusión que extraigo de todo este proceso que estamos viviendo es el reconocimiento implícito (aunque cada vez más explícito) de que los procesos electorales en los estados-nación son un mero brindis al sol. Un mecanismo procedimental que ‘empodera’ durante 24 horas a un pueblo y a la formación escogida. Pero que, cuando el subidón de adrenalina comienza a amainar, se encuentra con un entorno que le niega su autonomía y soberanía (nunca entendida en términos absolutos por supuesto).

Este no es un mensaje únicamente dirigido a Grecia, nada más lejos de la realidad. Es un mensaje que tiene como destinatarios a todos aquellos países, y a sus electores, que pretendan salirse del ‘camino correcto’ y romper con la asimetría del diseño europeo y sus políticas ‘austericidas’. El aviso parece claro, todo aquel que desobedezca será defenestrado, arrinconado y señalado como irresponsable y desestabilizador del statu quo que, como todos sabemos, tanto progreso está dando a nuestros pueblos.

Castigando o amenazando con castigar a Grecia (veremos cuál es el devenir de los acontecimientos) quizás los españoles ‘tomen conciencia’ de los peligros que asumen si acaso se les ocurriera votar a Podemos, como así parece que muchos españoles pretender hacer, atendiendo a lo que indican la mayoría de las encuestas. Esto dependerá mucho de la gestión de las decepciones, como señalaba el otro día Daniel Innerarity en El País, que se haga. También es cierto que España es la cuarta economía de la UE y su posición para negociar un cambio de rumbo de las políticas ‘impuestas’ por la troika es mucho más fuerte que la que tiene Grecia, de ahí el especial interés por mostrarse inflexibles ante las demandas del gobierno heleno.

Poniéndonos en el peor de los casos, esto es, la salida de Grecia del euro, quedará totalmente demostrado que la democracia no existe en Europa. Porque la democracia señores/as, no es agachar la cabeza ante los acreedores a costa de hundir en la miseria y negarle el futuro a sus propios ciudadanos, al menos ese es el humilde entender de quien escribe. Sería paradójico que, la tierra en donde nació la democracia pueda ser también el lugar en el que la misma muera. De la capacidad de negociación de gobierno griego y del nivel de sadismo que muestre la troika y los demás países europeos dependerá la viabilidad del país heleno, del proyecto europeo y de la propia democracia.

– Foto de portada. Partenón en Atenas. (Petros Giannakouris / AP Photo).

– Foto Alexis Tsipras tras la victoria electoral.  www.eluniversal.com.mx

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