Españoles, Montesquieu ha muerto

En estos días en que la mala percepción ciudadana acerca de la política y sus representantes está más de actualidad que nunca, parece que no se acaba de encontrar el motivo de origen del problema. Entre el abanico de razones de esta crisis institucional y su consiguiente descrédito se habla de la falta de democracia interna en los partidos, el incumplimiento de promesas electorales de sus élites y la percepción de incapacidad para resolver los problemas más urgentes e importantes de los ciudadanos entre otros muchos problemas.
Entre tanta confusión y frustración, hay un tema a mi entender fundamental, que es el de la falta de separación efectiva de los poderes del Estado.
El barón de Montesquieu aborda en su obra El espíritu de las leyes el sistema de separación de poderes, según el cual, estos se dividían en ejecutivo, legislativo y judicial y no debían concentrarse en las mismas manos.
Actualmente, en España, parece que lo arriba expuesto no acaba de cumplirse. Si bien existe una división de poderes, podemos observar que ésta no se traduce en una separación real y efectiva de los mismos, con una preponderancia cada vez mayor del poder ejecutivo.
Esta preponderancia del gobierno se aprecia en varios aspectos:
– En una situación de mayoría absoluta como la que vivimos ahora y ya se observó en legislaturas pasadas, la función de control sobre el gobierno que debe llevar a cabo el poder legislativo como se recoge en el artículo 108 de la Constitución, parece que no se cumple como debiera. Esto se debe al papel reclutador que llevan a cabo los partidos políticos. Se entiende que aquellos diputados que han sido puestos ‘a dedo’ en las listas electorales por los dirigentes del partido, obedezcan posteriormente la disciplina del partido impuesta pese a que, en algunas decisiones haya discrepancias. Este hecho se confirma con el último caso del anteproyecto de ley del aborto en que había voces que no estaban a favor y esto no se tradujo en votos en contra.
– Otro aspecto es el abuso de la utilización del Decreto-ley. Esta es una norma jurídica con rango de ley dictada por el ejecutivo en caso de urgente y extraordinaria necesidad. Desde que se inició la actual legislatura del PP y, valiéndose de su mayoría absoluta en el parlamento, ya son 48 los Decretos-leyes aprobados, desvirtuando de manera considerable el papel de elaboración, discusión y debate que tiene el poder legislativo en esta materia.
– También parece una injerencia innecesaria del ejecutivo en el judicial la utilización arbitraria de la prerrogativa del indulto sobre todo en casos tan lacerantes como el del kamikaze de Valencia o el de las torturas llevabadas a cabo por los Mossos d’Esquadra.

Respecto del poder judicial, este es reconocido en el artículo 117.1 de la Constitución como independiente “La justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey por Jueces y Magistrados integrantes del Poder Judicial, independientes, inamovibles, responsables y sometidos únicamente al imperio de la ley”. Atendiendo a su definición, no se entiende que su órgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial, sea elegido y renovado con unas cuotas pactadas entre los distintos partidos políticos. Este hecho contribuye a una percepción de politización de la justicia entre los ciudadanos, muchas veces manipulada y acrecentada por los medios de comunicación, que hacen que el descrédito en la justicia aumente.
Tampoco ayudan mucho casos como el del juez Garzón, apartado de la carrera judicial por la investigación del caso Gürtel que afectaba directamente al PP; o el caso de la infanta, que como publicaba la revista Interviu hace uno días, el fiscal Horrach parece que trazó e hizo llegar a los abogados de la infanta, un “manual” con unas directrices claras que, hasta la fecha se han cumplido a rajatabla, para salvar a la infanta de las posibles consecuencias futuras.
En definitiva y, atendiendo a todo lo expuesto, considero que en España existe una división de poderes que no se traduce en una separación de los mismos, más bien en una concentración en favor del ejecutivo. Por tanto, la separación de poderes, Montesquieu, ha muerto.

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4 Responses

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  1. víctor
    Feb 20, 2014 - 03:49 PM

    En realitat la separació de poder com a tal no ha existit en cap sistema politic. No és funcional.El mateix Montesquieu reconeixia la necesitat d’una relació entre els poders, sempre amb una limitació. No obstant, reconec que en Espanya la fusió de poder és excesiva. El poder judicial es veu massa dependent dels altres poders. Caldria treballar cap a una major independència de poders, però sempre serà enmarcada dins del “check and balance”. És d’idealisme exacerbat el pensar que una separació de poders rígida és possible. Reitere, Montesquieu ho sabia. Podem dir que Montesquieu està malalt, però no ha mort.

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  2. raulsoriano
    Feb 20, 2014 - 04:06 PM

    Entenc el que vols dir, però al meu entendres, la cartelització dels partits i la seua integració en tots els àmbits de l’estat, han acabat amb qualsevol mena de separació real i efectiva.
    Moltes gràcies per llegir-nos i per la teua visió Víctor! Una abraçada.

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    • víctor
      Feb 20, 2014 - 04:27 PM

      El problema dels partits polítics no és que integren tots els àmbits del Estat, és que han oblidat la ciutadania, la que els dona el poder una vegada cada quatre anys i de la que no s’en recorden fins les eleccions posteriors. I per què dic això? doncs perquè al meu parer és necesaria l’imbricació entre els partits i l’Estat. És necessari. Deuen ser el canal que transmeta l’informació de baix a dalt i siga capaç de SERVIR à la població i no una mera gestió.

      El problema existent és el donar carta blanca als partits polítics i deixar-los fer el que vullguen sense cap altre inconvenient… . No és un fet, sino una realitat. Separació efectiva? no seria necessaria si hi haguera transparència i sentit de la vergonya en els polítics. Clar què demanar peres à l’olm no és tan evident, i anem a la questió de la Cultura política tan tradicional dels espanyols.

      Abans volia haver afegit també el fet de que la Constitució és un text que no serveix per a res. Si com ho llegiu: PER A RES. Si la Constitució s’utilitzara per a defensar a la gent i no sols l’unitat de l’Espanya (contra Catalunya, l’argument preferit), possiblement he creuria lo que posa en eixe document.

      El plaer és meu, continueu així companys! una abraçada per a vosaltres també!

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      • raulsoriano
        Feb 20, 2014 - 04:39 PM

        Totalment d’acord amb el que dius de la Constitució, és un document totalment pervertit. Com bé dius, un dels grans problemes és que els “representants” que durant la campanya es plenen la boca dient com de necessària és la participació ciutadana, una vegada finalitzada aquesta s’obliden de tot el promés. Però, ara bé, i com diu Julio Anguita “La primera vez que te mienta será culpa mía, las siguientes la culpa será tuya”.
        Pense que els votants tenim gran part de la culpa per legitimar a cada elecció a aquells que han mentit de manera sistemàtica.

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