Elecciones en Europa: Algunas conclusiones

El pasado 25 de mayo los ciudadanos miembros de la Unión elegían por sufragio universal directo, libre y secreto a sus representantes. Sus votos irán a parar a unos grupos parlamentarios algo primitivos en los que normalmente con anterioridad a las elecciones, los partidos nacionales se han auto ubicado o con los que se ha mantenido una relación previa, con el fin de formar mayorías que defiendan supuestamente sus intereses. Intereses que se presentaran algo difusos en tanto estos grupos parlamentarios, estos Partidos Europeos, son ferozmente heterogéneos y no van más allá de la mera conexión común en clave ideológica, lo cual no es poco, pero sí insuficiente. No sé hasta qué punto se asemejará un liberal protestante del norte y un democristiano del sur, y probablemente confluyan en la misma formación europea.
No libran tampoco la misma batalla la izquierda española o italiana y la danesa. El Tratado de Maastricht señalaba que los partidos políticos a escala europea constituían una importante herramienta de unión e integración, lo cual es cierto, aunque evidentemente queda mucho camino que recorrer en ese sentido. De momento hablamos de un agregado de intereses nacionales algo más europeizado de lo normal.

¿Conocemos a los líderes de estas formaciones? ¿Qué resultados han obtenido?

Como muchos sabréis, estamos hablando de las primeras elecciones posteriores al Tratado de Lisboa, en las que en un intento de empoderar más a este único bastión democrático en Europa, por primera vez elegirá al Presidente de la Comisión, o más bien se le tendrá en cuenta. No parece haber despertado gran entusiasmo por parte del elector, en tanto solo han ido a votar un 43.09 de los electores. Un porcentaje bastante reducido que pondría de manifiesto una vez más lo poco que les importa a los ciudadanos este órgano de representación. De esto hablaremos más tarde.

RESULTADOS

Imagen

Fuente: European Parliament

Jean-Claude Juncker

Vayamos al grano. La formación que ha resultado vencedora en este proceso electoral ha sido sin ningún tipo de dudas el Partido Popular Europeo (PPE) de Jean-Claude Juncker, con 214 de los 751 diputados que se han elegido este año. El luxemburgués es uno de los políticos con mayor experiencia dentro de la centro-derecha europea. Ha sido Presidente del Eurogrupo y rechazó con anterioridad la posibilidad de ser presidente de la Comisión. Es un “veterano”, ya estaba allí cuando se firmó el Tratado de Maastricht. La base del partido ha sido la “New Growth and Jobs for Europe”. Lo cierto es que en lo que a los españoles concierne, son los “guardianes de la austeridad”. Para los europeos representan el continuismo en las políticas de la Unión.

Martin Schulz

El perdedor de estas elecciones, o el segundo ganador según como se mire, ha sido el Partido Socialista Europeo (PES), con 121 escaños obtenidos. Su líder Martin Schulz resultó ganador en unas primarias internas en las que él era el único candidato. Actualmente Presidente del Parlamento Europeo. En su libro ‘Europa: la última oportunidad’ reivindica la potencia y la validez que la Unión Europea posee como comunidad política y económica capaz de conquistar los retos que el actual contexto le plantea. Para algunos la alternativa a la austeridad. Para otros más de lo mismo. Lo cierto es que como algunos afirman, la pugna tiene lugar en Alemania y resulta que allí Angela Merkel y Peer Steinbrück, símbolos de las dos Europas, gobiernan juntos.

Ambos partidos han resultado perdedores en este proceso. No solo por el ascenso de otros pequeños partidos, que como vemos en el gráfico tampoco creo que les quite el sueño, sino más bien por la manifestación de desconfianza hacia ellos que los electores declararon este pasado domingo. Ambos han perdido votos. El PPE pierde 60 escaños, que se dice pronto. El PSE pierde 5. Pese a que la pérdida de éste último sea muy inferior, demuestra el estancamiento de los “socialdemócratas”, “socialiberales” en una Europa que cada vez puede hacer menos frente al gasto. Los votos que no han ido a parar al PPE podían haber agrandado los resultados del PSE. No ha sido así. El marco de imposición es cada vez más pequeño.

En tercer lugar encontraremos la Alianza de los Demócratas y Liberales por Europa, presididos por Guy Verhofstadt, liberal que personificaría una visión más federal de Europa, evidentemente ligada al liberalismo. En su manifiesto ¡Por Europa! “llama a la inteligencia de cada ciudadano europeo”, ante problemas que nos afectan a todos, tales como la ausencia de unidad, las carencias democráticas, la falta de unión política o los peligros del euroescepticismo.  El belga  tampoco debe estar muy contento con sus resultados ya que ha perdido 19 escaños, pasando de los 83 a los 64.

Los Verdes/Alianza Libre Europea de Ska Keller pasaran de 57 a 52, y los Conservadores y Reformistas Europeos (CRE) pasaran de los 57 a los 46 diputados.  Como vemos, de momento solo se contabilizan las pérdidas.

Alexis Tsipras

Tenemos que irnos hasta la sexta posición para encontrar un partido político europeo que verdaderamente haya experimentado un crecimiento. Un crecimiento relativo además bastante importante. Este es el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL) del griego Alexis Tsipras. El partido que en 2009 obtenía 35, crece 10 hasta situarse en los 45 escaños. La figura de Alexis es muy interesante en tanto ha resultado vencedor en su país de origen, uno de los Estados más afectados por la crisis económica, que envían un claro mensaje a Europa para las próximas elecciones: ¡Las viejas recetas no nos sirven! Syriza obtiene el 26,5 por ciento frente al 23,2 por ciento de los votos alcanzado por los conservadores de Nueva Democracia. Una mayoría más o menos cómoda a la que le podemos sumar “con pinzas” los resultados obtenidos por el KKE (Partido Comunista de Grecia), a su izquierda que obtiene un 6%. La derecha más rancia y los “liberales” de nuestro país pueden estar tranquilos con los resultados aun moderados de Podemos e Izquierda Unida. Tal vez a sus homólogos griegos se les haya quitado un tanto el sueño. Lo cierto es que Alexis Tsipras, con un perfil ideológico muy claro, y con un poderío y una personalidad destacables, ha conseguido cautivar a parte del electorado del Sur de Europa y convertirse en un líder alternativo a la austeridad y al neoliberalismo. Defienden “otra Europa”, la “Europa de los ciudadanos”. De momento habrán de conformarse con ser un contrapeso más en un juego en el que los ganadores todavía se encuentran a kilómetros luz de los perdedores.

Los euroescépticos de Europa de la Libertad y la Democracia crecen desde el año 2009 siete escaños, situándose en 38. Representan la defensa de los intereses nacionales de los partidos que forman parte de la coalición y de su soberanía. Son partidos situados bastante a la derecha. Solo hay que ver el representante español en la coalición; Plataforma per Catalunya. Para el establishment de la Unión representan un grave peligro en tanto están ahí para defender sus intereses y no los del conjunto de la UE. Estos no llegan a procurarse como Eurófobos.

La extrema derecha en Europa

No podemos terminar nuestro análisis sin referirnos al enorme ascenso de la Extrema Derecha. Marine Le Pen, con su Front Nacional, ha sido la fuerza más votada en Francia, pasando de un 6.3% en 2009 a un asombroso 25.4%.

Marine Le Pen

Marine Le Pen

En Alemania, por otro lado, el partido Nacionaldemócrata NPD ha conseguido hacerse con un escaño en el Parlamento Europeo. Han estado al borde de la ilegalización en varias ocasiones aunque no han llegado a ser prohibidos pese a su concepción biologista y racista, sin escrúpulos, tan cercana a la figura de Adolf Hitler. Muy democrático todo.

En Dinamarca el Partido Popular Danés DF, partido anti islámico que propone una drástica reducción de la inmigración, y cuyo líder Pia Kjærsgaard, ha sido acusado de racismo y de dar cobertura a miembros de organizaciones neonazis como Combat 18 o Blood & Honour, pasa del 14.8% al 26.60%. Solo hay que pararse a analizar la gráfica que nos ha facilitado La Marea, para ver la importancia que estos grupos están adquiriendo en algunos países de nuestroResultados extrema derecha entorno. No parecen suponer un peligro pero no me gustaría ser un ciudadano de etnia gitana en Hungría, viendo como tiarrones con cara de mala ostia se pasean por los barrios dando palizas y controlando las calles. No creo que nadie quiera que se repita la situación que solo hace 75 años nos llevó a la guerra. Recordemos aquellas palabras de Antonio Gramsci  y no dejemos paso a los monstruos.

Resultados extrema derecha

Fuente: La Marea. Resultados extrema derecha

 

CONCLUSIONES

Seré muy conciso:

– Los partidos tradicionales están viéndose gravemente afectados por el actual contexto de crisis. Deberán empezar a formularse la pregunta de si quieren volver a la situación de privilegio que ostentaban o quieren seguir con un derrumbe electoral que parece no tener freno.

– La ciudadanía sigue pensando en clave nacional, y eso lo demuestran las enormes cifras de abstención que tenemos en todas las elecciones al Parlamento. El ciudadano, especialmente en los países más críticos y los más afectados por la crisis económica, no termina de creerse el proyecto, y ve estas instituciones como entes lejanas y cuyo funcionamiento es poco claro. Europa debe plantearse dos cosas 1) iniciar un verdadero proceso de democratización en el que los ciudadanos elijan mediante verdaderos partidos europeos la Presidencia y 2) una misión pedagógica exhaustiva que explique al ciudadano cómo funcionan las Instituciones de este peculiar sistema político tan sumamente complicado y cuyas decisiones son en ocasiones hasta a tres bandas.

– El bipartidismo se cuestiona. Los partidos tradicionales pierden apoyos, yendo destinados en su mayoría a formaciones de izquierdas o derechas que proponen Europas alternativas o que directamente son euroescépticos, o eurófobos. La clásica competencia centrípeta sigue evidentemente existiendo, pero cada vez juegan un papel más importante los extremos. Si seguimos en esto, en pocos años hablaremos de competencia centrífuga.

– Los resultados demuestran una vez más que pese a lo que repiten los líderes europeos, no podemos hablar bajo ninguna circunstancia de una sola Europa. Existen como mínimo dos y esto bajo mi opinión seria ser demasiado optimistas.

– El proyecto europeo ha de ser redefinido, lo demanda la gente. La grave crisis económica que azota Europa no puede ser obviada. En países como el nuestro las cifras de paro son desoladoras y empiezan a cobrarse las primeras víctimas. Aumenta la pobreza y la exclusión social mientras en los medios se habla de “mercados” de “confianza” y de “más Europa”.

– La extrema derecha empieza a suponer un peligro en tanto países como Francia pueden verse gobernados en pocos años por gobiernos como el del Front National. Por otro lado es lo que la ciudadanía ha elegido, y no es de extrañar que con la falta de garantías que los gobiernos europeos están ofreciendo a sus ciudadanos, estos se vean cautivados por nuevas opciones. En mi opinión los franceses se equivocan de enemigo, pero se puede entender (que no respaldar) que se arriesguen a equivocarse. De momento su margen ante los socialistas es todavía muy estrecho.

– Los optimistas que creían que sería suficiente con los cambios que el Tratado de Lisboa fijaba se han equivocado. El proyecto europeo está en crisis, dormido, y no parece que quiera despertarse.

 

 

 

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