El necesario resurgir del movimiento estudiantil

Seamos realistas, no existe un movimiento estudiantil unitario en el estado español. Existen luchas estudiantiles dispersas en las grandes urbes del estado. La última batalla que libró el movimiento estudiantil de forma unitaria fue contra el “Plan Bolonia”, lucha que no se consiguió vencer, desgraciadamente. En ese momento, se experimentó la unión de los diferentes colectivos estudiantiles de todos los puntos del estado para una lucha en común, conseguir que no se implantara dicho plan educativo. Este ejemplo dilucida en qué consiste el movimiento estudiantil; luchas unitarias y masivas contra un ataque impuesto por el poder, marcando de forma unitaria una metodología, objetivos y fines que, de mayor o menor forma, eran respetados por todas las que participaban en la lucha.

Después de esta pequeña introducción, extraemos el primer fallo del movimiento estudiantil actual. Vivimos en un momento de numerosos ataques por parte del capital, que se traducen,a escala educativa superior, en un aumento de las tasas, reducción de las becas, reducción de la calidad educativa, mercantilización de la educación… Todos estos ataques nos han impedido focalizar nuestra lucha, nos hemos visto desbordadas, se han abierto tantos frentes de lucha que no hemos sido capaz de conseguir aunarlos para enfocar nuestros esfuerzos. Y cabe recordar, “el que mucho abarca, poco aprieta”. Con eso no quiero decir que debamos olvidarnos de otras reivindicaciones sociales, simplemente, debemos ser operativos y llegar con un mensaje claro y conciso a la masa estudiantil.
Otro error actual, es la división de fuerzas; fallo histórico de la izquierda pero siempre se debe recordar. Nuestra universidad podría ser el paradigma de esta división. Contamos con cuatro colectivos estudiantiles de izquierdas, BEA; SEPC, FEU y ACC. Tres de ellos con una lucha anticapitalista claramente definida, pero que aún no han conseguido unir sus fuerzas de forma continua. También presenciamos en nuestra universidad la peculiaridad de las reivindicaciones territoriales, completamente loables, que otros estados no experimentan. Estas reivindicaciones dificultan la unión del movimiento, no por culpa de aquellas que lo reivindican, si no, por no encontrar una forma de unir esas reivindicaciones con las que tenemos todas en común, hecho agravado por algunos colectivos sectarios del estado español al no lograr comprender ciertas demandas, las cuales no les afectan de forma directa.
Además de todo lo citado, debemos añadir la preocupante despolitización del estudiante. Aquella imagen de la universidad como epicentro del pensamiento crítico, llena de espíritu político reivindicativo y compromiso social, ha quedado en el pasado. El triste discurso homogeneizador de la crisis, agravado por los medios de comunicación, ha calado en parte importante del cuerpo estudiantil. Se escuchan críticas a todos los sindicatos, incluidos los estudiantiles, partidos políticos, actores sociales, sin distinguir cuales han sido los culpables de la situación actual y cuáles no. La demonización de la política (tan anhelada por Franco) convierte las críticas en simples palabras, vacías de un contenido político, simplemente expresan frustración e indignación, pero huyen de la solución. Se aprecia cómo la gente joven muestra indiferencia a las propuestas llevadas por los colectivos estudiantiles. Esto nos lleva a volvernos endogámicos, siempre somos las mismas, en los mismos lugares. Debemos romper el discurso hegemónico. Dejar al lado nuestro despotismo intelectual y ser realistas con nuestro entorno. Nuestro discurso, debe llegar al estudiante, se debe dar cuenta de la situación crítica en la que vive, que su alienación es creada por el poder aprovechándose de él. El objetivo debe ser crear espíritu crítico para conseguir sumar gente, porque como he dicho anteriormente, este movimiento es masivo, no consiste en la lucha de vanguardias intelectuales.
Las tres críticas que he esbozado se relacionan entre sí. El conseguir crear una lucha común y clara, facilita la unión de la izquierda, y, a su vez, te permite crear un discurso conciso que llegue a la mayor parte del estudiantado. Además, debemos mejorar las relaciones con los colectivos del estado español y, crear una organización que consiga conectarlos para marcar una ruta en común. El capital siempre estará unido, y tienen en su poder al gobierno, para ejecutar sus deseos, y a los medios de comunicación, los cuales legitiman las medidas propuestas por los gobiernos. Viendo el panorama actual, la unión es una prioridad, la situación cada día es más dramática para que sigamos sin presentar una respuesta contundente. El año que viene debe ser crucial, se presentan unas elecciones, nuevos proyectos neo-liberales educativos, tenemos la responsabilidad de convertirnos, como históricamente hemos hecho, en la oposición más feroz contra la miseria que nos imponen, debemos ser la punta de la lanza del pueblo, la gente joven somos la esperanza de esta sociedad, no dejemos caer en saco roto nuestro momento de rebeldía. Y cuando hayamos logrado nuestra unión, debemos salir de las universidades y llegar a la totalidad de la sociedad. Seguro que con esfuerzo lo conseguiremos. Resurgiremos. Hasta la victoria…

Por Álex Aguilar
Estudiante de Ciencias Políticas y de la Administración Pública en la UV. Militante de ACC i de Joves EU.
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