El conflicto generacional en España

Tras las pasadas elecciones del 26 de junio, aún en pleno proceso de asimilación de un resultado que todavía sigue sorprendiendo a analistas y votantes, hubo un colectivo sobre el que volvió a aparecer una especie de foco acusador, a sabiendas de que se trataba de un segmento de la población fundamental para entender cualquier resultado electoral: la tercera edad. Una tercera edad que, en un país tan envejecido como el nuestro, iba a volver a decantar la balanza hacia uno u otro lado; tal fue así, que todos los partidos centraron sus esfuerzos en mantener o atraer a estos votantes, ya fuera mediante spots electorales, o mediante la apertura de las cámaras criogénicas que resguardaban a políticos del siglo pasado, para ofrecer algún acto electoral.

Los resultados, por todos sabidos, resultaron un jarro de agua fría para una amplia parte de la sociedad, que contemplaba atónita cómo Rajoy mejoraría resultados respecto a diciembre, tras años de corrupción y recortes. Especialmente duro fue para los segmentos más jóvenes, que votaron mayoritariamente en una dirección opuesta al de la tercera edad (como en Reino Unido días atrás), provocando incomprensión e incluso rechazo, que se plasmaba en una especie de caricaturización del voto anciano: un voto egoísta, desinformado e irracional, que hipotecaba el futuro de sus nietos. Pero, ¿hasta qué punto el conflicto generacional marca la realidad política en España? Y, ya de paso, ¿en qué se sustenta?

Comenzaremos, en primer lugar, profundizando en ese viejo cliché sociopolítico según el cual el proceso vital conlleva un giro progresivo y constante hacia el conservadurismo político, fruto de la experiencia y de las obligaciones que nos van surgiendo. Observamos que, al menos en España, se trata de una afirmación que se confirma: es cierto, nuestros mayores son más conservadores. Sin embargo, cabría destacar dos peculiaridades; no han sido, por lo general, muy de derechas (en estos últimos diez años, periodo analizado, han rondado siempre entre el 5 y el 5,5), pero a su vez nos encontramos frente a una brecha considerable, con ambos sectores de la población cada vez más escorados.

Posición ideológica

Posicionamiento ideológico por edad (2006-2016)

Tratando de analizar la plasmación de este hecho en términos políticos durante un periodo tan convulso como ha sido nuestra última década, marcada por una crisis de Régimen, también encontramos un comportamiento muy heterogéneo entre los votantes de PP y PSOE, dependiendo de la edad. Observando ambos gráficos llama la atención que en las elecciones de 2008, hace solamente 8 años, encontremos un comportamiento electoral sorprendentemente similar entre jóvenes y mayores en ambos partidos (curiosamente, corresponde con el momento de menor diferencia ideológica entre unos y otros, como pudimos observar con anterioridad), que se irá diluyendo con los años. El PSOE pierde su condición de partido hegemónico entre la juventud, sufriendo una sangría que todavía no cesa, mientras es mantenido por una tercera edad que no termina de abandonarle. Tampoco abandonará al PP, que se convierte, sin ningún género de dudas, en el partido hegemónico dentro de este sector de la población. Parece evidente que la caída del bipartidismo guarda una importante relación con un conflicto generacional que coloca a la juventud en una posición de debilidad y desprotección frente a los grandes partidos, a los que abandonan, en busca de alternativas.

PP-PSOE edad

Voto PP-PSOE por edad (2006-2016)

Pero profundizando en el tema, observamos que se trata de un proceso lógico, derivado de una coyuntura socioeconómica determinada, que afecta más a unos segmentos de la población que a otros, y que trastoca por completo la estructura del voto en España. Los jóvenes, que como colectivo muestran unos intereses distintos a los ancianos, manifiestan su preocupación frente a asuntos como la educación, la política o los problemas económicos en general, votando en consecuencia con tales inquietudes. La tercera edad, en cambio, se siente más intranquila frente a la falta de gobierno, la sanidad o las pensiones, donde se muestra una diferencia clara entre ambos grupos. Este cruce de preocupaciones hacen inevitable que el sentido del voto sea distinto: se entiende, por ende, que buena parte de estos ancianos valoran positivamente la gestión que han realizado los dos partidos que han gobernado en esta última década. Curioso es el caso de las pensiones, que, a diferencia de otras partidas públicas, no ha sufrido ningún tipo de recorte de gasto (habiendo incluso aumentado el importe medio de las pensiones). ¿El motivo? Podemos intuir que el hecho de que los votantes de mayor edad voten con mayor frecuencia, sea un grupo tan numeroso y tenga de su parte al sistema electoral (que favorece, debido a las circunscripciones, a las provincias más despobladas y envejecidas), influye considerablemente a la hora de contar con el favor de los políticos como grupo social.

Principal problema España

Principal problema España

 

 

Riesgo de pobreza

Riesgo de pobreza

Continuando con el relato del conflicto generacional como resultado, al menos parcialmente, de unas políticas que han sido especialmente duras con determinados colectivos, parece evidente que la tercera edad no pertenece al grupo de grandes damnificados por la crisis. Este hecho acaba derivando en una distinta lógica electoral, centrada en la preservación de lo que ya se tiene y en correr el menor riesgo posible, premiando a aquel que ya ha gobernado, y castigando la incertidumbre.

En definitiva, no parece que los nichos más adultos muestren, al menos significativamente, un comportamiento irracional de cara a las elecciones, ni mucho menos. Sencillamente, parece que su voto desea trasladar un mensaje de continuidad para aquello que parece funcionar. No votan distinto por ser estúpidos, sino porque sus intereses son razonablemente distintos a los nuestros. Y frente a esto, habrá que repensar qué se ha hecho bien y qué se ha hecho mal desde las nuevas fuerzas de cambio, asumiendo que se trata de un sector fundamental para alcanzar el poder político, pero desde la certeza de que en el pasado sus intereses ya se han coaligado con los sectores más jóvenes para generar grandes mayorías. Será por desafíos.

Foto portada/vivirplenamente.com.ar

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