Destrucción del Patrimonio como arma de guerra en manos del Estado Islámico

Los vídeos de militantes del Estado Islámico destruyendo el museo de Mosul (Irak) dieron la vuelta al mundo el pasado 26 de febrero, aunque probablemente fueron tomadas en junio de 2014 cuando fue invadida la ciudad. La reacción occidental fue casi inmediata, especialmente de arqueólogos e historiadores, frente al ensañamiento brutal contra los escasísimos objetos que nos permiten contactar con las vidas y las historias de hace más de tres mil años de las que apenas tenemos conocimiento. Entre final de febrero y principio de mayo cualquiera pudo leer los lamentos y la rabia en contra de la estupidez y la crueldad del Estado Islámico atentando contra el patrimonio de toda la humanidad…pero a muchos de estos críticos y observadores se les escapaba algo.

¿Por qué destruye el Estado Islámico el patrimonio antiguo en Oriente Medio? Las voces más proocidentales lo tenían muy claro: los musulmanes por lo general son bárbaros fanáticos obsesionados por recrear una conducta mental estrecha que ni siquiera sus antepasados practicaron en la Edad Media, y como la tradición islámica es tajante con considerar pecaminosa la adoración de ídolos, los fanáticos de EI han ido corriendo a destruir las obras artísticas del siglo IX a.n.e y borrar la existencia de los falsos dioses de Oriente Medio. Esta explicación tan fácil de asumir y tan repetida resulta no tener ni pies ni cabeza, especialmente si tenemos en cuenta que el Islam nace y tiene su epicentro político desde el siglo VI a.n.e. Si el Islam fuese el causante de la destrucción de las estatuas y los textos antiguos, los pobladores autóctonos no habrían realizado la mayoría de los hallazgos arqueológicos y, de haberlos descubierto, hoy en día no nos quedaría ninguno ¿Si el rigorismo religioso y la barbarie no son los motivos, entonces a qué se debe esta destrucción? A una guerra de exterminio.

Cuando el gobierno Taliban de Afganistán dinamitó los Budas de Bamiyan en 2001 buscaba eliminar el recuerdo de la Ruta de la Seda y los contactos entre Extremo Oriente y el Mediterráneo a través de sus tierras. Eliminar el pasado escandalizaba a los partidarios de la UNESCO y mandaba un mensaje claro a las potencias emergentes alrededor de Afganistán (rechazamos vuestra influencia y renegamos de nuestro parentesco) pero sobre todo enviaba un mensaje de desesperanza a las poblaciones no musulmanas de Afganistán: quedaban fuera de su historia, eran una minoría de la que no quedarían rocas ni recuerdos, su destino era sucumbir y diluirse entre la opción mayoritaria. La destrucción del patrimonio es una modalidad de guerra psicológica que busca atentar tanto contra los individuos como contra los referentes colectivos de una comunidad. En el norte de Irak y Siria el Estado Islámico está perfeccionando este tipo de guerra absoluta en contra de comunidades no tan minoritarias como los Cristianos Asirios.

Los asirios (neo-asirios o suroye) son uno de los pueblos originarios del creciente fértil, en el que los europeos se han esforzado por encontrar las raíces de la cultura clásica griega así como el origen de las religiones monoteístas mayoritarias.  Los asirios hablan como primera lengua una derivación de las lenguas mesopotámicas y arameo, y fueron uno de los primeros pueblos en adoptar masivamente el cristianismo antes de que se convirtiese en religión oficial del Imperio Romano.

mapaSu visión del cristianismo no es monolítica dado que a su manera han participado de las controversias teológicas como el resto de grupos cristianos provocando escisiones, debates y reunificaciones a lo largo de los siglos. Desde principios del siglo XX la llegada del concepto estado nación a esta área geográfica rompió muchos entendimientos y equilibrios tradicionales, provocando la persecución y  la “arabización” de pueblos considerados minoritarios. El gobierno de Sadam Husein en Irak forzó a muchos asirios al exilio, y los que no lo hicieron se concentraron en el norte de Irak alrededor de la ciudad de Mosul, construida junto a la ciudad de Nínive, que fue capital del antiguo Imperio Asirio.

Cuando el autoproclamado Estado Islámico invadió la ciudad de Mosul en junio de 2014 comenzó la persecución de los asirios, y la destrucción de enclaves histórico-artísticos relacionados con referencias bíblicas al pueblo asirio como por ejemplo la tumba del profeta Jonás – el que fue tragado por una ballena – sagrada para todas las religiones con base bíblica, que fue dinamitada el 24 de julio de 2014; en esa estrategia se entiende también el ataque contra el Museo de Mosul y la voladura de parte de la muralla antigua de la ciudad a finales de enero de este año. El Estado Islámico no se limita a destruir barbáricamente lo que encuentra, sino que ha traído consigo técnicos especializados en arqueología para localizar y destruir zonas de yacimientos de modo que nunca más puedan ser excavados. La destrucción – y también comercio, puesto que EI se financia con el contrabando de piezas arqueológicas – del patrimonio asirio pisotea especialmente la autoestima y las raíces de este pueblo porque fue precisamente un erudito asirio en tiempos del colonialismo británico (Hormuzd Rassam) quien realizó la gran mayoría de estos descubrimientos, entre ellos el poema escrito más antiguo de la historia: la Epopeya de Gilgamesh – la narración más antigua del Diluvio Universal que acabará siendo incorporada al Génesis – En definitiva es toda la comunidad humana que puebla el creciente fértil la que más sufre y pierde por culpa de esta estrategia, cuando termine la guerra habrán perdido para siempre la diversidad y las raíces que convirtieron a su zona en uno de los puntos de inicio en la historia de la humanidad.

La destrucción del Patrimonio es una estrategia de guerra absoluta tan sencilla y efectista, con tan pocas posibilidades de ser castigada efectivamente tras el conflicto armado, que temo que vaya a empezar a convertirse en una constante en la medida que el Estado Islámico se convierta en un esquema militar a imitar.

Related News

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Creative Commons Attribution-ShareAlike 3.0 Unported (CC BY-SA 3.0)

UA-55908739-1