Dar el Salto. ¿Cómo ha afectado el Desarrollo propuesto por la OCDE en México, España y Corea del Sur?

Me ha sorprendido comprobar la cobertura intensiva que la Televisión Pública Española ha dado a la entrega de los premios privados Nueva Economía Fórum 2014, otorgado este año a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Sospecho que este gran interés estaba relacionado directamente con la oportunidad que han tenido varios ministros del Gobierno Español para aprovechar la difusión internacional que la propia OCDE ha dado al acto y presumir de las reformas realizadas, y también porque en el discurso de agradecimiento el Secretario General de la OCDE ha tenido que posicionarse públicamente a favor de la línea de acción del Gobierno. El mexicano Ángel Gurria Treviño ha aceptado un premio al Desarrollo Económico y la Cohesión  Social argumentando entre otras cosas que países como España necesitaban seguir desarrollándose a través de incrementar la desregulación en materia económica, aumentar la competitividad a toda costa antes de pensar en incrementar los sueldos, poner a las universidades y el conocimiento al servicio de las empresas privadas y los negocios, y pensar en la sostenibilidad ecológica cómo sinónimo del valor añadido en la cadena de producción y venta. La OCDE no oculta que su carácter promotor del neoliberalismo en sus líneas políticas, pero es una característica que los medios de comunicación y los gobiernos occidentales no destacan habitualmente…de hecho, la prensas española no ha contextualizado las palabras del señor Ángel Gurria en absoluto y cualquier lector de titulares fácilmente podría pensar que es el gobierno el que recibe un premio de la OCDE por sus reformas.

Sin embargo, pensar históricamente nos permite observar qué les ocurre a los países que siguen las recetas de la OCDE. En 1959 el fundador del Instituto Francés de Geopolítica, el comunista Yves Lacoste, caracterizó el subdesarrollo como «una distorsión duradera entre el estancamiento demográfico y el crecimiento económico» Poco tiempo después las resoluciones 1773 y 1875 de las Naciones Unidas consagrarían el principio de que todos los países que integran la Asamblea deberían ser considerados como subdesarrollados, a excepción de aquellos que cumpliesen con los criterios para convertirse en donantes internacionales. Los países beneficiarios del plan Marshall más Estados Unidos y Canadá instituyeron formalmente la OCDE en 1961, que formalmente buscaban liberalizar progresivamente los movimientos de capitales y los servicios – por motivos ideológicos siguen fuera de este grupo potencias económicas tales cómo Sudáfrica, China o Brasil – Muchos han sido los países que han reformado su orientación económica para recibir las “ayudas al desarrollo” de la OCDE con resultados más o menos catastróficos para su vida política y social, los únicos tres casos exitosos de países considerados subdesarrollados en 1961 que han conseguido convertirse en países donantes dentro de la OCDE son España, México y Corea del Sur ¿Qué hemos tenido estos tres países en común?

En primer lugar, los tres países están situados estratégicamente en fronteras clave para la OTAN y para las rutas del Comercio Global. Los tres países se encontraban inmersos en regímenes autoritarios o directamente dictatoriales respaldados por los Estados Unidos en la coyuntura de la Guerra Fría – pese a su ideología contraria al capitalismo liberal[1] – y todos ellos realizaron vías no rupturistas hacia la democratización plegándose a las exigencias en materia económica de asesores/tecnócratas formados en el neoliberalismo, que modernizaron económicamente a sus naciones a cambio de créditos relacionados con la privatización de servicios y empresas públicas, que fueron capitalizados por las oligarquías nacionales – banqueros, terratenientes, constructores, etc. – permitiendo la influencia de oligarcas internacionales sobre la economía y la política de sus países. En los tres escenarios se instauró en la década de los 80 una suerte de bipartidismo (en el caso de Corea o México, muy débil) en el que tanto conservadores, liberales y socialdemócratas aceptan asesores neoliberales y las normas económicas promovidas por la OCDE.

Mexico, Corea, España

Ninguno de estos tres países generó un estado del bienestar amplio y sólido al estilo de las potencias europeas de la OCDE. La idea de las coberturas sociales está en retroceso cuando estos países se incorporan al mal llamado Mundo Desarrollado, y todos sus gobernantes aprovechan la prevalencia de lazos de solidaridad tradicionales (familiares, corporativos, religiosos, ideológicos, etc.) para evitar recaudar a las grandes fortunas los porcentajes necesarios para mantener servicios universales de calidad. Las sociedades civiles como tal no llegan a tener nunca la tradición ni el alcance que si tienen en otros países fundadores de la OCDE, y el recurso a las vías informales para proveerse de servicios y relacionarse con el estado se consolida. Existe una auténtica fragmentación social: aumentan globalmente indicadores tradicionalmente vinculados con el desarrollo cómo la alfabetización, el porcentaje de ciudadanos con estudios superiores o la media de edad; pero los salarios reales se estancan, la exclusión social se dispara y las clases trabajadoras viven en un estado de crisis familiar permanente desde 1990, siendo los bajos requisitos de acceso al crédito la única vía que los gobiernos en los tres países tienen para mantener el espejismo de que toda la población participa de la expansión macroeconómica. La brecha entre los ciudadanos más ricos y los más pobres no deja de agrandarse, la crisis económica de 2008 lo pondrá de manifiesto al dejar a las clases trabajadoras sin acceso al crédito que necesitan para seguir subsistiendo, mientras que los ciudadanos que cobran sueldos superiores a tres mil euros al mes experimentan de media un incremento progresivo de sus salarios y capacidad de compra.

Una publicación del Centro de Investigaciones Sociológicas[2] vincula directamente la convivencia entre estructuras tradicionales y contemporáneas, y la desigualdad social, con la aparición de conductas antisociales y delictivas. La incapacidad de los individuos para identificarse con la vida política colectiva, y por tanto la corrupción generalizada – especialmente salvaje entre las clases emergentes – es producto directo del modelo de desarrollo económico adoptado en los tres países. El despotismo y la falta de empatía con empleados y subordinados, observable en su máxima crudeza sobre la población inmigrante que vio en estos países un trampolín hacia unas oportunidades que nuestro modelo maldesarrollado hace imposible en sus países de origen – por no hablar del tráfico de seres humanos, especialmente mujeres para su esclavitud sexual – y el clima de impunidad para los delitos de los sectores sociales mejor situados, están relacionados sobre todo con modos de entender las relaciones sociales desde esta fragmentación social. En la forma en que los aparatos de Seguridad/Represión del Estado actúan contra los excluidos sociales, se adivina también su comportamiento contra la población en general cuando esta reta la posición de la oligarquía que el modelo de la OCDE ha consolidado en los tres países. Javier Solana, Ban Ki-moon y el propio Ángel Gurria ejemplifican cual es el papel que nuestras élites se han reservado en el tablero mundial: mediadores y conseguidores, nunca dueños, nunca pobres.

Los colistas de la OCDE estamos enfrentando conflictos estructurales mucho más profundos que la Crisis Económica Global. Del caso surcoreano podemos aprender que la debilidad del sistema social y la pluralidad ideológica no impiden la innovación tecnológica ni la estabilidad en el gobierno; y del caso mexicano, que cuando todas las máscaras caen y el terror más sangriento inunda las vidas de los ciudadanos, los beneficios de las empresas transnacionales permanecen – y en consecuencia, ningún país hermano y amigo de la OCDE presionará en serio para combatir dicha situación – ¿Pero España es Europa, no? No, racismos a parte, todas las sociedades tienen su propia trayectoria histórica y España ha tenido una suerte inmensa comparada con Corea o México, sin embargo no está en la Champions League de Zapatero (en términos económicos o culturales consolidados, tampoco comparados con estos dos países) y lo tiene todo que perder si por puro servilismo sigue implementando un modelo de Desarrollo que no ponga en el centro la felicidad y el bienestar de sus habitantes ,independientemente de que sean ciudadanos.

[1] El dictador surcoreano Park Chung-hee era un ultranacionalista furibundo, que buscaba conseguir la bomba atómica para desembarazarse de la tutela de Estados Unidos (pais al que odiaba casi tanto como a Corea del Norte) fue asesinado en 1979 por su circulo intimo. En México, la pluralidad de partidos no queda restablecida hasta 1977 con la reforma electoral, pero las irregularidades electorales y la violencia política no se estabilizaron en el pais hasta finales de los años 90, para reabrirse fuertemente en 2006 con la Guerra contra el Narcotráfico.

[2] Fernandez Steinko, Armando (2013) Delincuencia, Finanzas y Globalización, CIS, Madrid

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