Crisis de Europa y Grecia

El autor de este artículo es alemán, sus padres son griegos. Él mismo ha vivido varios años en España un país que ha conocido en profundidad y que sigue amando nostálgicamente. Un amigo le preguntó que si podía escribir un artículo sobre la crisis europea que se está articulando alrededor de Grecia ahora mismo. Por supuesto, sabiendo que los europeos honrados somos pocos estos días, no hay otra respuesta que sí. Con mucho gusto, os daré mi opinión respecto a la espantosa situación que, todos juntos, estamos viviendo.

Parte I

Quiero empezar por lo más sencillo de este debate, lo que de verdad es unidimensional y lo que cada uno de nosotros tiene que entender estos días. El conflicto que estamos siguiendo en las noticias, sea entre Grecia y Alemania, entre Francia y Gran Bretaña, entre España e Italia tiene un punto polémico, tiene un punto de conflicto teórico, tan opuesto está uno al otro que nos hace odiar a la otra parte. Por la gente que haya tomado muy en serio la palabra “odio”. Sí, digo odio porque quiero decir odio. No quiero decir mal gusto, desacuerdo, o desprecio. Quiero decir odio, y lo digo porque las dos partes se odian tan intrínsecamente que no tienen otro remedio que desearse uno al otro la desaparición. Compañeros, me cuesta decirlo de forma tan clara y directa pero ya sería ingenuo no decirlo. Da miedo, es horroroso y es increible pensarlo, pero hasta allí hemos llegado en esta crisis, la Europa de la solidaridad y la hermandad de los pueblos se está sofocando. Unos gritan: “¡Me robas el futuro!” y los otros responden: “¡Me robas mi dinero!”. Odio mutuo, prejucios y un debate muerto. La base de ese conflicto es que los unos piensan que hay que orientarse según la oferta, que hay que atraer inversores a todo coste, que hay que reestablecer la confianza en el mercado financiero de Grecia (y de Europa) para que las inversiones sigan fluyendo. Los otros son defensores de una teoría económica de demanda, que supone que mientras que la gente tenga dinero para consumir y gastar, la economía del país irá bien y que, con la estabilización del mercado, volverán a invertir los inversores. Estas son las dos aproximaciones, es tan simple, y os digo, que si sabéis cual de las dos apoyáis, ya sabéis que lado es el vuestro en esta crisis, y ya sabeis a quién seguir. Yo, desde mi humilde opinión, he visto que la escuela que defiende la aproximación de la oferta, la que se basa en recortar gasto público y limitar derechos laborales, es completamente inútil en tiempos de crisis. Cuando la economía estanca, hay que invertir, hay que gastar, hay que hacer deuda. En este punto, seamos un poco más keynesianos. Bueno, legítimamente nos decían que esa idea no es sin alternativa, e intentaron la alternativa, intentaron forzar lo que ellos llaman una política fiscal sostenible sobre los griegos. Lo intentaron, lo volvieron a intentar. Me alegro de los debates teóricos cuando los hay, pero ya que hemos comprobado algo, ¿por qué no decirlo? La política de la austeridad, en esta fase conyuntural, en ese país ha fallado. Lo siento compañeros pero a veces no hay espacio para interpretar. ¿Habéis visto las estadísticas de desempleo en España, en Grecia, en Italia, en Portugal? Que no os engañen, un crecimiento de 0,9 o 1,2 o 1,4% no es nada, mientras que el desempleo este por encima del 20%. De hecho, no es nada mientras que la gente no diga activamente que se encuentra mejor. El partido SYRIZA quiso dar una verdadera alternativa, pero no ha podido hacerlo al final. Lo intentó con mucho esfuerzo y mucho patriotismo, con falsas promesas, con presión diplomática (Rusia) utilizando todas las herramientas a su disposición, pero, finalmente, no pudo darla. La posible salida del euro puede aparentar una buena idea a medio plazo, pero es una alternativa malísima a largo plazo, y, sin exagerar, a corto plazo, hubiera costado vidas. Hubiera matado a gente. Hubiera matado a madres y niños inocentes que sin medicina no hubieran podido ser atendidas en los hospitales de Grecia. ¿Os parece increíble a los Espanyoles? ¿Nos parece impensable a los alemanes? En Grecia es lo que la gente teme. Temen nada menos que salirse del euro, ver que las importaciones de bienes básicos pare de un momento a otro y depender de paquetes de ayuda de los europeos y los demás países del occidente. ¿No lo creéis? La Bundesregierung, el gobierno federal, tenía (y tiene) planes de ayuda humanitaria para Grecia preparadas para evitar que Grecia se convierta en un Estado fallido en el caso del Grexit. Las ONGs más importantes saben, que Grecia será un país de miseria, si saliese del euro. Los acreedores dicen tranquilamente: “los primeros dos años serían difíciles”.

Y sí, Grecia necesita reformas: reforma del gasto militar, reforma en cuanto a los impuestos de los hiperricos, impuestos a la industria de barcos, renovación del sector públi… Compañeros, ¿queréis que siga diciendo tonterías? No habéis leído suficientes tonterías respecto a este tema últimamente? ¿De verdad debemos creer que esta crisis europea tiene sus raices en Grecia? ¿En un país con once millones de habiantes? El Land de Baden-Württemberg (uno de 16 Länder en Alemania) tiene un PIB de más de 440 mil millones de euros. Grecia, por otro lado, tiene und PIB de 220 mil millones de euros. Grecia es un campo de experimentos por un lado, y un paciente peligroso por otro. Si otros posibles rebeldes de la eurozona viesen que una vía alternativa a la austeridad es factible, la agenda neoliberal perdería su hegemonía en Europa. De cierto modo, podemos decir que la lucha contra los izquierdistas griegos es una lucha precipitada contra los izquierdistas italianos, franceses, españoles. No es casualidad que una buena porción de esos países se opusieron al gobierno alemán en las negociaciones decisivas del pasado domingo. Si nos imaginásemos lo que es recortar un cuarto (¡!)de nuestro bienestar, habremos entendido lo que han hecho los griegos hasta ahora. En solo cinco años el PIB bajó un 25%, lo que para los griegos supone une pérdida tremenda, es ridículamente poco a escala europea. A los que sigan convencidos de su idea de la economía de los recortes, no les podré convencer jamás, porque, aparentemente, es su deseo de orden y seguridad, su idea de castigar a los que “no ahorran” y premiar a los que “saben gestionar dinero”, lo que guía su idea política económica. Y cuanto más grandes los premios, cuanto más drásticas las sanciones, más justo es el mundo para ellos. Es una ideología revanchista, que poco tiene que ver con la racionalidad económica. Pero que sepan esto al menos: en la política son los que mejor gastan el dinero, los que promueven buena política, no los que no gastan. No gastar, es una política infantil, y el que no me lo crea, que se lo pregunte a los más famosos economístas estadounidenses, que, ahora mismo, se están asustando cada vez más con la idiotez de la austeridad europea. (Paul Krugman, Thomas Picketty etc.)

Parte II

“Si miramos justamente, como deben de ver las dos partes [acreedores y deudores] la situación, pues, el gobierno griego no pudo hacer más concesiones, pero sobre todo reaccionó así [con el referéndum] porque las concesiones que la otra parte, la de los acreedores, habían hecho se revocaron repentinamente y en el lugar de ellos, demandaron aún más concesiones de los griegos. O sea, la aproximación de los dos se puso en cuestión por parte de los acreedores. Y entonces, la percepción del gobierno griego fue que “ellos no quieren un acuerdo, nos quieren poner contra la pared con un resultado desacreditante (si lo aceptamos), o sino, con la amenaza del caos completo en nuestro país.” Esta fue la percepción de los griegos, y, en mi opinión, no fue tan equivocada.”

  • Gesine Schwan: anteriormente candidata al puesto de Bundespräsidentin (Presidenta de la República) del partido socialdemócrata alemán y conocida politóloga.

Sin ganas de exagerar, hemos de contemplar que esto ya no es la búsqueda de la mejor solución, es la búsqueda de la peor solución para el lado opuesto. Cuando encuentren esa peor solución para el otro van a usarla como chantaje, y sacarán de la situación un acuerdo beneficioso. Los alemanes se responsabilizan de 70 mil millones de euros, en el caso del Grexit, el dinero se evaporaría y los griegos lo saben y lo utilizan a su favor. Lo que pasa es que el chantaje de los acreederos, el escenario de horror que pintaron los representantes de “Las instituciones” y, sobre todo, el Gobierno alemán, ha sido más horroroso. Tsipras perdió el chicken game. El chicken game supone que dos vehículos se aproximan frontalmente y con alta velocidad en una carretera estrecha, el primero en desviarse del carril, pierde, si nadie se desvía, pierden los dos. (¡Boom!) Pero en este chicken game los acreedores iban en tren, y Tsipras iba en Valenbisi. Con la mirada bajada los griegos pondrán en marcha un programa de recortes que va a agravar la stuación económica. En una fase de depresión, p.e., subirán el IVA. Por favor, que nadie me pida que explique lo que hace la subida del IVA cuando la gente ya consume poco y la economía tiene un crecimiento negativo. Pero ¿cuál es entonces el objetivo de medidas como estas? ¿Por qué hacen eso los neoliberales? ¿A caso son ineptos? No, el objetivo es que el estado griego ingrese a corto plazo más rapidamente de lo que la economía puede decrecer. Captar lo suficiente para tener cumplido el siguiente pago a los acreedores. Varoufakis a eso lo llamo “waterbording económico”. Esto ya no es política, es contabilidad. Nuestros políticos (que no se olvide que los votamos nosotros) ya no tienen visiones, tienen calculadoras. Ese pragmatismo incomprometible nos saldrá mucho más caro, y cuando ya sea tarde, no nos harán falta las calculadoras para saberlo. Cuando los alemanes en los años veinte del siglo XX se sufrieron bajo una extrema depresión y sus acreedores insistieron en la devolución de las deudas, todo un pueblo empobreció. Ese pueblo desesperado eligió a Adolf Hitler a sacarles de la miseria. Le doy las gracias al pueblo griego que, hasta ahora, no han puesto su confianza en el partido neonazi, el Amanecer Dorado, y siguen siendo demócratas. Tanto el partido comunista como el partido neonazi siguen irrelevantes en la política diaria del país. No demos por supuesto que eso no cambie. Me alegro siempre, y me enorgullezco, de saber, que Alemania consiguió resucitar de las cenizas (que es como aqui llamamos la reconstrucción después de los bombardeos de la GM II). Ese milagro no hubiera sido posible, sin la consideración y la humildad de los aliados y los acreedores de Alemania. En el año 1952 los acreedores principales quedaron para firmar un documento que libraría a Alemania de la mayor parte de las deudas que ella misma había hecho para pagar la destrucción de todo un continente. 21 países, muchos de ellos, víctimas de la brutalidad de la guerra ofensiva de los nazis, decidieron firmar y perdonar las deudas alemanas porque querían un inicio limpio, para un país que ya recibiría su tercera oportunidad para ser un motor de prosperidad y hermandad en el continente. Uno de esos países fue Grecia.

A veces tengo la impresión de que políticos como Schäuble, Bosbach, Merkel etc., olvidan la deuda histórica que descansa sobre sus hombros. Pero no todos los alemanes olvidan tan fácilmente. Esta última semana una de las frases más recitadas ha sido: “Hemos vuelto a ser ese tipo de alemanes que todos temían que ibamos a volver a ser”.

Por Dimitris Papulias.

 

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