Corrupción ‘divino’ tesoro

Para este, mi primer post del blog Condición sine qua non, del que nos encargaremos mi compañero Luis y yo, quiero reflexionar acerca de tres acontecimientos ocurridos hace breves fechas.

En primer lugar, el pasado jueves día 10 vimos de octubre como un grupo de sindicalistas concentrados en los aledaños de los juzgados de Sevilla increpaba a la jueza instructora de los ERE, Mercedes Alaya. Este hecho se debía a las órdenes de detención contra líderes sindicales que había firmado la jueza.

En segundo lugar, unas horas más tarde, se reunían en Moncloa la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, y el presidente Rajoy. En la misma, la sucesora de Griñán propuso un pacto por la regeneración política y la lucha contra la corrupción.

Y, en tercer lugar, el pasado día 18 en un juzgado de Toledo, acudimos expectantes al enésimo capítulo del ‘caso Bárcenas’. Los antagónicos protagonistas eran en esta ocasión Mª Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, y el propio Bárcenas que, a través de un plasma (muy propio del PP), declaraba haber entregado sobres con dinero a Cospedal.

En los tres casos observamos que el denominador común es la corrupción. Corrupción que afecta a los dos principales partidos de este país, y considero que es éste, a quiénes afecta, el factor más relevante.

Llevamos una larga temporada como espectadores de esta tragicomedia, que tiene más de trágico que de cómico, caracterizada por los cruces de acusaciones entre ambos partidos, por la petición de medidas ejemplares de unos hacia otros y la asunción de responsabilidades. Ahora bien, ninguno limpia el estiércol de su corral.

Todo ello se ha desarrollado con la inestimable colaboración de los disciplinados medios de comunicación, encargados de difundir los argumentarios cocinados en ambas sedes. Este ‘cuarto poder’ cada vez más difuso, consciente de la opinión que genera, es cómplice de la degeneración del sistema y del creciente descrédito que hay entre los ciudadanos hacia el mismo.

“El bipartidismo está en crisis” escuchamos constantemente decir a los ‘opinólogos’ en las distintas tertulias. Quizás este sea uno de los miedos de los dos grandes partidos, el miedo a perder la hegemonía, el control de las instituciones. Y, tal vez por este motivo, la presidenta de la Junta de Andalucía haya propuesto un pacto contra la corrupción al presidente Rajoy, quizás sea con la intención de retocarlo todo un poco para que todo continúe igual.

Ahora bien, y como cuestiones para reflexionar, ¿puede abanderar la regeneración política quienes son concebidos como parte del problema? ¿Qué papel tiene que jugar la sociedad civil en todo este proceso?

Considero esencial un cambio radical en las actitudes de nuestros representantes, lejos del corporativismo de partido imperante, caracterizado por la repetición minuciosa de sus argumentarios, como si de versos del Corán o versículos de la Biblia se tratase, en el que no cabe el discurso propio. Y para ello, es fundamental, es sine qua non, que sientan la presión del ciudadano, de una sociedad civil fuerte y organizada que no se conforma con explicaciones mediante plasmas ni en diferido, que no se conforma esperando a una resolución judicial ya que no una sociedad seria, si es que la somos, no debería permitirse en listas electorales a presuntos corruptos. Este, a mi entender, sería un buen comienzo para cambiar nuestra mejorable realidad.

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