¿Condiciones sine qua non?

“Si estas son las propuestas, nosotros decimos que sí”

Así respondía el 23 de febrero Pedro Sánchez a la propuesta de reforma constitucional basada en 5 puntos que Albert Rivera le había planteado tan sólo unas horas antes como condición para alcanzar un acuerdo de Gobierno. Entre estas medidas se encontraban la supresión de los aforamientos, facilitar las iniciativas legislativas populares, la despolitización de la justicia, la supresión de las diputaciones y la limitación de mandato a 8 años para el presidente del Gobierno. Tan sólo hubo que esperar un día más para que ambas formaciones políticas dieran a conocer su acuerdo “progresista y reformista”, basado en una serie de políticas que se habían acordado de forma “secreta” en las anteriores semanas. En aquella ocasión tanto Pedro Sánchez como Albert Rivera protagonizaron una escenificación que fue constante durante toda la etapa de negociaciones en  la anterior “legislatura” en todos los actores políticos.

Ayer, a las 5 de la tarde Albert Rivera en un intento de que Ciudadanos volviera a recuperar interés mediático anunciaba que su partido podría volver a cambiar de postura respecto a la investidura de Mariano Rajoy (ya lo hizo unas semanas antes, pasando del NO a la abstención) si el Partido Popular estuviera dispuesto a aceptar 6 medidas de regeneración democrática o, como las llamó el propio Rivera, “6 condiciones sine qua non”. A estas 6 propuestas hay que añadirle una séptima, que no es otra que la exigencia de que Mariano Rajoy se presente a la investidura. Tan sólo unas horas después, diferentes analistas y periodistas han “vaticinado” que podríamos encontrarnos de nuevo ante la misma escenificación que se produjo el 23 de Febrero. Por tanto, Mariano Rajoy y Albert Rivera ya tendrían cerrado un acuerdo y en la reunión que ambos tendrán mañana en el Congreso de los Diputados el líder del Partido Popular aceptaría estas condiciones ya pactadas de antemano.

Sin descartar totalmente esta posibilidad, considero esta predicción poco probable. Entre las 6 medidas que Ciudadanos ha puesto encima de la mesa encontramos una reforma de la ley electoral que el Partido Popular siempre ha sido reacio a modificar. Además, el propio Partido Popular mostró un documento en el que se recogían los puntos de acuerdo con el documento pactado entre PSOE y Ciudadanos sin mencionar si quiera los puntos consensuados entre ambas formaciones políticas en lo referente a los aforados y a los imputados. Si estas 6 propuestas son realmente condiciones “sine qua non” y Ciudadanos no está dispuesto a renunciar a ellas, parece muy complicado que el Partido Popular pueda aceptarlas y, por tanto, que Ciudadanos pase de la abstención al sí en la segunda votación de la investidura.

Por otro lado, hay que valorar lo que en mi opinión ha sido una buena estrategia de Ciudadanos, que ha conseguido (al menos, momentáneamente) volver a introducirse en la agenda política y situar en el centro del debate una serie de políticas públicas con las que la mayoría de sus votantes está de acuerdo. No podemos olvidar que el votante de Ciudadanos siempre ha dado mayor importancia a la corrupción que la media. En el último barómetro del CIS (Julio) podemos observar cómo mientras la corrupción es el primer problema de España para el 17,6% de los españoles, lo es para el 18,2% de los votantes de Ciudadanos.

Valoración Rajoy y Sánchez por votantes de C's

Valoración Rajoy y Sánchez por votantes de C’s

Sin embargo, en este análisis de coste-beneficio cabe añadir que los votantes de Ciudadanos cada vez valoran mejor a Mariano Rajoy (en contraste con Pedro Sánchez), como muy bien recogen los últimos barómetros del CIS. Si los votantes de Ciudadanos observan estas medidas como palos en las ruedas a la formación de Gobierno, esta decisión puede obtener el efecto contrario al esperado. Cierto es también que juega a favor de Ciudadanos el hecho de que con la abstención del PSOE su apoyo no sería necesario para que la investidura saliera adelante. Para la formación de Albert Rivera, es importante desplazar al PSOE como “partido de Estado” en un sentido weberiano y transmitir la visión de que si Rajoy no ha conseguido el Sí de Ciudadanos ha sido por su resistencia a regenerar su partido.

En las próximas horas conoceremos las respuestas a algunas de las preguntas que nos ha planteado la puesta en escena de Ciudadanos. A la espera de conocer más información y poder contrastar la propuesta con la respuesta del Partido Popular, sí podemos obtener algunas conclusiones. Si finalmente Mariano Rajoy consigue 169 diputados para su investidura (quizás 170) disminuirá la probabilidad de que nos veamos abocados a unas terceras elecciones al aumentar la presión sobre el Partido Socialista (aunque en mi opinión, incluso contando con esa posibilidad seguirá siendo más probable que haya nuevos comicios a que no los haya).

Foto portada/EFE

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