Black Mirror: tecnología y factor humano

Black Mirror es, muy probablemente, la serie de ficción (o no tanta ficción) que mejor y más audazmente ha hipotetizado en los últimos años acerca de las implicaciones, peligros y oportunidades que, sobre el comportamiento y las relaciones humanas, las nuevas tecnologías pueden tener. A este respecto no puedo dejar de mencionar la serie de Jonathan Nolan: Person of Interest (Vigilados).

A lo largo de las tres temporadas que tiene esta creación de Charlie Brooker son puestas en cuestión muchas de las dinámicas y lógicas mercantilistas del actual modelo de jerarquización social, productiva y de consumo. Vemos una fuerte presencia de valores como la competitividad, el individualismo y la persecución del éxito que, sin embargo, son contrarrestados por momentos en los que la solidaridad y la empatía se muestran manteniendo rescoldos de factor humano.

El capítulo que estrena la serie titulado El Himno Nacional es el ejemplo perfecto del efecto de presión, de trolleo y desprestigio personal que las redes sociales, y su repercusión en otros medios audiovisuales, pueden llegar a tener sobre alguien. El primer ministro es chantajeado de una forma denigrante teniendo que practicar sexo con un cerdo para evitar el asesinato de una destacada miembro de la familia real británica. Hasta aquí podemos concluir que, quien plantea todo este dilema con un falso secuestro (dato que se conocerá después), es una persona con sus capacidades cognitivas claramente alteradas. Pero no es aquí donde quiero poner el foco. A mi entender, lo más grave es la actitud del resto de ciudadanos. Lejos de condenar el acto y empatizar con el primer ministro, participan del ‘espectáculo’. Quedan en bares para visionarlo y el vídeo circula sin cesar siendo motivo de mofa y escarnio. No hay lugar para una reflexión ética sobre el papel multiplicador del fenómeno que tiene quien lo visiona y reproduce.

El segundo capítulo de la primera temporada titulado 15 millones de méritos, es aquel que más reflexiones me ha suscitado. Considero que es el episodio de toda la serie que mejor representa la sociedad de consumo en la que vivimos, fomentando el individualismo y la estratificación asociada a éste y a la falacia de la meritocracia.

Los ‘participantes’ no tienen mayor preocupación que la de acumular puntos pedaleando en una bicicleta estática frente a una gran pantalla. Estos méritos se van almacenando hasta llegar al nivel en que te permita participar en una especie de Talent Show en el que mostrar las habilidades sometidos al escrutinio de un jurado, exigente y cruel.

Para incentivar esa acumulación de méritos, los participantes son constantemente bombardeados con videos de aquellos/as que ya han alcanzado el éxito en dicho concurso. Eso sí, los méritos también pueden perderse si el comportamiento no se ajusta a las normas establecidas. Es decir, se fomenta la obediencia y la ausencia de crítica a lo establecido.

Además el atuendo indica un rol dentro del concurso. Quienes van de amarillo tienen un estatus inferior. Se hace ver que cada individuo tiene la situación que merece, acumulando puntos por sus acciones generando una lógica de winners vs loosers.

Pero también se deja lugar para el factor humano y los sentimientos. La atracción entre el chico negro y la chica y las consecuencias, en forma de castigo, por comportarse como un ser humano. Es decir, dejarse llevar por sentimientos como la empatía, la solidaridad o el amor. El chico que regala sus méritos a Abi para que ella cumpla su sueño es, posteriormente, castigado siendo obligado a visionar las escenas eróticas de ella.

Se mercantiliza y se cosifican los sentimientos. Todos son llamados a concursar en virtud del perfil que el espectáculo (mercado) necesite. Sin importar el tiempo que lleven esperando o lo brillantes que sean en su disciplina como se verá con el veredicto que el jurado le da a Abi. Es decir no hay cabida para el talento, únicamente eres válido/a en tanto que cubras y ocuoes un nicho de mercado vacante.

Es por ello que aumenta el la competencia y la envidia entre iguales. Esto se plasma en la actuación final del chico. Una crítica al consumismo y a la banalidad, a la irrealidad cotidiana.

El final y la conclusión todavía son más crudos. Únicamente puedes ascender individualmente pero dentro de ese sistema, por revolucionario que sea tu discurso. Es decir, no se puede acabar con el sistema, sólo puedes ser cooptado a una escalón superior y mejorar tu situación personal como individuo.

Se plantea un mundo en el que no hay alternativas y en el que la maquinaria de presión de la clase dominante, la hegemónica que marca lo bueno y lo malo, anula la voluntad del individuo haciéndole creer que es éste quien tiene la capacidad de decidir. Cuando realmente esta decisión viene totalmente impuesta por unos cánones y unos valores dominantes y hegemónicos. En un mundo así no hay espacio para la libertad.

Para finalizar haré una breve mención el primer capítulo de la tercera temporada titulado Caída en picado. Se basa en las valoraciones que las personas se dan entre ellas a través de redes sociales. La valoración te da o te limita el acceso a ciertos bienes, además de la manera en que condiciona el comportamiento de las personas. Las relaciones sociales se convierten en totalmente artificiales e instrumentales.

De nuevo aparecen las ideas de jerarquización de la sociedad y de meritocracia. El elemento de discriminación no es la raza o el color de piel sino la baja puntuación. También se ve la solidaridad entre quienes están bajamente puntuados (escena de la camionera que recoge por la calle a la protagonista).

La puntuación es una forma de control, de coerción y de represión. Da a quienes están en el escalafón superior el poder de acallar a quienes quieren ascender.

Por todo esto, Black Mirror es mucho más que una simple serie sobre nuevas tecnologías. Es o debiera ser un material imprescindible en facultades de psicología, sociología y filosofía.

Foto portada/https://es.pinterest.com/rafaelcs637/black-mirror/

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2 Responses

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  1. Juan Becerra
    Mar 21, 2017 - 07:36 PM

    De hecho y a propósito de la mención que haces sobre el primer capitulo de la tercera temporada, se esta creando una aplicación o ‘red social’ en China -y su gigante Alibaba- en la cual especifica tu detallado análisis. ‘Sesame Credit o El Gran Hermano Chino’ http://www.yuanfangmagazine.com/ideas/al-oeste-del-este/sesame-credit-gran-hermano-chino/ y en realidad da mucho que pensar… Sobre todo porque esta resurgiendo la idea del comunismo y parece que China tiene muchos y muy buenos aliados.

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    • Raúl Soriano
      Mar 21, 2017 - 09:34 PM

      Hola Juan. Muchas gracias por leer el artículo y por tu comentario. No conocía esto que ocurre en China, pero sí, es bastante preocupante.
      Espero que te haya gustado el artículo.
      Un saludo, Raúl Soriano.

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