2015 en 6 tragos

En este breve artículo el equipo de CSQN pretendemos dar una breve visión de aquellos acontecimientos que han marcado el año 2015.

Grecia por Dimi Papoulias

El 25 de enero del 2015 el pueblo griego vota – por primera vez desde la existencia de la República Helénica – a un partido que no es ni cristianodemócrata, ni socialista moderado. Votó a SYRIZA, la alternativa radical y a su carismático líder Alexis Tsipras. Los Griegos esperaban la abolición de la política de austeridad y una nueva orientación a nivel global. Muchos griegos esberaban que con SYRIZA el país saldría del circulo vicioso que torturaba la economía griega.

De pronto, Yanis Varoufakis, el ministro de economía de Grecia, se había hecho famoso a nivel internacional. No queria alinearse a las doctrinas económicas neoliberales, de vez en cuando provocaba al Gobierno alemán y sobre todo al ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble. El conflicto se hizo personal.

Mientras tanto Tsipras negociaba con los acreederos, expulsó a la TROIKA por falta de legitimación e intentaba mantener su mayoría en el parlamento.

Fue un shock, cuando Tsipras proclamó que el nuevo paquete de reformas, dictado por por el FMI, la Comisión Europea y – seamos sinceros – el gobierno alemán, sería objeto de una votación popular. Solo el pueblo griego podía legitimar cambios tan radicales – según decía Tsipras.

El pueblo votó “Óxi” y desde entonces todo el mundo sabe decir “No” en griego. Fue un momento de soberanía, de democracia, de restaurar el honor de un país cuyo lema es “Libertad o Muerte”.

A pesar del NO del pueblo Tsipras se vio forzado a llegar a un acuerdo con los acreedores, el paquete de reformas pasó practicamente tal y como se había planteado antes de la votación. Es más, para poder seguir colaborando el famoso Varoufakis tuvo que irse.

Tsipras siguió luchando entre realismo político e ideología popular y su partido expulsó la corriente más radical (que suponía más o menos el 30% de sus diputados) para llamar de nuevo al pueblo griego a las urnas. Las nuevas elecciones del agosto 2015 las volvió a ganar. Ahora tiene una mayoría de 3 diputados en el parlamento. Es una situación delicada para él.

Lo que recordamos del 2015 en Grecia es que una vieja élite se ha despedido del poder y que, aunque Tsipras esté forzado a implementar medidas parecidas a las que implementaron gobiernos anteriores, por primera vez parece que el pueblo le cree al Gobierno si dice: “Ahora no podemos hacer otra cosa.” Tsipras trajo credibilidad y honor al Estado griego, sea cua sea su éxito al final.

Violencia machista por Vicente Escriche

Este 2015 nos deja una cifra preocupante e indignante, cerca de sesenta mujeres asesinadas, superando la cifra de los últimos años. Ante estos hechos, el gobierno de este país que durante los últimos años había recortado 10 millones de euros para prevenir la violencia machista, este 2015  ha aumentado menos de 2 millones lo que no soluciona el daño creado y las mujeres abandonadas ante la violencia machista.

Junto a los asesinatos, este tipo de violencia está presente en muchos otros hechos debido al sistema patriarcal imperante que perpetua la dominación social del hombre sobre la mujer. Entre los casos que observamos el día a día, uno que ha salido en la agenda durante este año con importancia ha sido la brecha salarial. Así, el salario de los hombres es un 19’3% superior al de las mujeres, tres puntos por encima de la media europea. Para resolver esta forma de violencia, los partidos durante este año han propuesto acabar con esta injusticia como aumentar el gasto en la prevención de violencia machista. Entre ellos Ciudadanos que, por declaraciones de algunos integrantes del partido, dejaban asomar la cabeza a su machismo de centro.

Para acabar, el año 2015 nos deja en la lucha contra la violencia machista una fecha señalada y una victoria. La fecha el 7N, donde miles de personas salieron a Madrid para pedir el fin del terrorismo machista. La victoria, la paralización de la reforma de la ley del aborto, gracias a la lucha incansable del movimiento feminista.

Situación socio-económica en España por Elena López

El 2015 ha sido calificado por algunos como “el año de la recuperación”, las cifras parecen indicar que la economía española ha mejorado. Sin embargo, esta percepción dependerá de los ojos que la miren.

Según la Encuesta de Población Activa (EPA) de nuestro país, la tasa de paro ha disminuido este último año. Se ha pasado de un 23,67% (2014) a un 21,18% (2015). Pese a la caída del 2,49%, esta cifra sigue siendo notablemente alta. Además hay que preguntarse: ¿a qué precio ha disminuido el paro? En 2014 aumentó el empleo entre los hombres en 164.900 empleos; mientras que disminuyó para las mujeres en 13.900 empleos.

En 2015, esta tendencia discriminatoria continúa. De nuevo, el empleo no ha aumentado de manera igualitaria. Entre los hombres crecieron en 135.100 los puestos de trabajo, por el contrario entre las mujeres únicamente se han generado 47.000 nuevos puestos.

El paro ha disminuido escasamente, mientras que siguen creciendo la desigualdad y la inestabilidad en España. En 2014 la tasa de temporalidad aumentó hasta el 24,64% y siguió aumentado en 2015 hasta el 26,15%. De modo que la calidad del empleo también se ve perjudicada.

Por último no hay que olvidar a todas aquellas personas que, frente a este escenario, han tenido que abandonar nuestro país en busca de oportunidades laborales. La tasa de paro no disminuye al ritmo que debiera, la desigualdad aumenta y el tipo de empleo que se está creando no es el de la recuperación económica, sino el de la transformación a una sociedad precaria e injusta.

Cumbre de París por Manel Bernete

Para algunos el desenlace de la mediática Cumbre del Clima de París (COP21) ha sido un éxito. Por fin, dicen, se ha alcanzado el tan ansiado acuerdo vinculante que nos permitirá evitar el cataclismo que representan los límites ecológicos de la Tierra. Pero lo cierto es que espíritu de Kioto, presente en todos los encuentros de esta índole –recordemos Bali, Johannesburgo o Durbán- sigue estando presente y que en la práctica, poco ha cambiado. La lógica de las negociaciones, en términos geopolíticos, donde la firma del acuerdo por parte de los grandes países emisores implica la rebaja de las obligaciones de los miembros, sigue, y las medidas urgentes, descentralizadas y de obligado cumplimiento, por el contrario, no aparecen.

El resultado ha sido el de un acuerdo vinculante, sí, pero los objetivos de obligado cumplimiento son, en esencia, los de mejorar la contabilidad de emisiones a escala nacional. El gran objetivo, impedir que la temperatura media terrestre aumente más de 1.5ºC peca de lo que pecan la mayor parte de los documentos oficiales en materia medioambiental. Esto es, de ser papel mojado, como lo es también el Plan Nacional de Energías Renovables o la famosa Directiva 20-20-20 europea. Y de ser arrogantes, puesto que ningún científico natural se atrevería a afirmar con tal precisión que implementando tales y tales medidas es posible controlar un elemento variable de un sistema natural como es la temperatura. Mientras tanto, el mercado mundial de emisiones de carbono, aquel panteón absurdo donde se mercadea con aire, seguirá en pie regocijándose de nuestro inmovilismo filosófico.

La crisis de los refugiados por Lluís Garrido

 Según Amnistía Internacional este año hemos vivido la peor crisis de refugiados de la historia reciente. Hablamos de 19’5 millones de personas. Recordemos que de acuerdo con la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados hablamos de personas perseguidas por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opiniones políticas.

La impactante imagen del cadáver de un niño sirio ahogado frente a la costa de Turquía, Aylan Kurdi, se convirtió en símbolo de la tragedia de los refugiados sirios. Las televisiones le otorgaron relevancia al problema y con ello se activó la opinión pública, a veces manifestándose en multitud de fórmulas basadas en el valor de la solidaridad y otras como agresivas muestras de rechazo. Lamentablemente el tratamiento de la información fue en todo momento sesgado y racista (cuando no marcadamente clasista) hablándose únicamente de la comunidad siria, aun cuando países como Afganistán y Somalia generan cifras similares de refugiados. Digo clasista porque en todo momento se dibujó un perfil formado y de clase media del refugiado sirio, como si la clase social fuese relevante a la hora de gestionar el drama humanitario. Tras los dramáticos atentados en París ciertos grupos e individuos, algunos interesados y otros simplemente desinformados, ayudaron a promover una imagen errónea del refugiado sirio relacionándolo con ISIS, pese a que muchos de los que buscan refugio huyen justamente del Estado Islámico.

Esta crisis ha servido para evidenciar una vez más la ausencia de un proyecto común europeo. Hemos deleitado al mundo con un lamentable reparto de patio de colegio donde nos hemos tirado los refugiados a la cara como si fueran cromos. Hemos demostrado que en la Europa del bienestar solo caben unos pocos. Cada vez menos.

Un año electoral por Raúl Soriano

Este año ha sido uno de los más activos en cuanto a comicios se refiere, produciéndose éstos en todas las escalas: municipal, autonómica y estatal.

Todos estos procesos electorales se han caracterizado por la aparición de nuevos actores con una fuerza bastante relevante, sobre todo Podemos y Ciudadanos, y la necesidad de pactos (de coalición o investidura) para la formación de gobiernos. Esto rompía con una tradición bipolar PP-PSOE, según la cual, los votos que perdía el PSOE los recogía en una proporción similar el PP y viceversa. Además hemos visto como formaciones como UPyD ha desaparecido de la práctica totalidad del escenario político y otros, como Izquierda Unida, han resistido pero viendo muy mermada su presencia en las instituciones.

Las elecciones autonómicas, además se han celebrado en tres fechas distintas. En primer lugar se dieron en Andalucía en marzo; en el resto del Estado en mayo junto con las municipales y, finalmente, en Catalunya en septiembre.

El PSOE volvió a convertirse en fuerza mayoritaria aunque necesitó del apoyo de C’s para poder formar gobierno.

En mayo vimos como el cambio llegó a ciudades y autonomías que llevaban muchos años en manos del PP. Mención especial al País Valencià, con un gobierno de PSOE y Compromís y a la ciudad de Valencia con un alcalde Compromís tras un periodo largo y oscuro de corrupción.

Las elecciones que más han dado que hablar junto a las estatales han sido las de Catalunya, Planteadas en clave de referéndum, siguen siendo el problema principal puesto que no hay un gobierno establecido y, si la CUP no da apoyo a Mas se tendrán que convocar de nuevo elecciones.

Por último, unas elecciones generales celebradas hace 10 días que plantean un parlamento muy fragmentado, con difíciles pactos de legislatura y que no descartemos acaben desembocando en unos nuevos comicios en un futuro cercano. De momento parece que a quien más fuera de juego han cogido es al PSOE, con una rebelión interna muy potente.

 

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